Caché web (servidor proxy) : Qué es y cómo funciona

Escrito por Sergio De Luz
Redes
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Un servidor proxy o también llamado caché web, es un equipo dentro de la red que recibe solicitudes HTTP en nombre de un servidor web de origen. La caché consiste en almacenar los objetos que han sido solicitados por el cliente recientemente.

Cualquier navegador que usemos, podemos configurarlo de modo que todas las solicitudes HTTP se dirijan primero al caché web para obtener más rápidamente los objetos, sin necesidad de salir a internet.

Imaginemos que abrimos una página web, lo primero que hace el navegador es establecer una conexión TCP con el servidor proxy y envía una solicitud HTTP para el objeto almacenado en dicho servidor proxy.

A continuación, el servidor proxy (o caché web) comprueba si tiene una copia del objeto o archivo que queremos recibir, si la tiene, la caché web devuelve el objeto pedido rápidamente.

Si no tiene dicho objeto, la caché web abre una conexión TCP con el servidor de origen para pedirle el objeto, después de perdirlo lo almacena y envía una copia al cliente primero que lo ha solicitado.

Un servidor proxy, actúa de servidor (para nosotros los clientes) y de cliente de otros servidores (cuando pide el objeto si no lo tiene almacenado en disco).

Habitualmente es un ISP quien instala un caché web, para así ahorrase dinero en tráfico de internet.

Las razones por las que se ha implantado el caché web son las siguientes:

– Podemos reducir el tiempo de respuesta a la solicitud de un cliente de forma muy acentuada, sobre todo si el ancho de banda entre el cliente y el servidor de origen es mucho menor que entre el cliente y la caché.

– La caché, al estar instalada de forma local, existe una gran velocidad entre el cliente y la caché web y podrá suministrarle el objeto solicitado rápidamente.

– Reducen el tráfico de salida a internet, así las empresas o instituciones no tienen que mejorar las conexiones de internet y por tanto, los costes son mucho menores que la instalación de dicha caché web. También son útiles para no colapsar tanto las redes de internet y que las aplicaciones que verdaderamente necesiten salir a internet, mejoren sus prestaciones.

Imaginemos que no tenemos un caché web y que nuestra conexión a internet es de 10Mbps, sin embargo nuestra red necesita más, si la intensidad de tráfico en la red se acerca a 1, los retardos comienzan a aumentar, y crece sin límite ya que se van almacenando las “tareas”.

Una solución es aumentar la velocidad de internet…pero es caro. En la práctica, la tasa de acierto del uso de un caché web está entre 0,2 y 0,7 por tanto, entre un 20% y un 70% de los objetos solicitados serán desde nuestra LAN y no desde Internet, la intensidad de tráfico bajará hasta niveles que nos podamos permitir.