Cámaras Wi-Fi: todo lo que debes saber para elegir una y cómo mantenerla segura

Hoy en día podemos decir que vivimos una época en la que cada vez son más los dispositivos que tenemos conectados a la red. Esto es algo que aporta aspectos positivos a nuestro día a día, lógicamente. Sin embargo también puede acarrear problemas de seguridad si no tomamos las medidas adecuadas. En este artículo vamos a hablar de las cámaras Wi-Fi. Vamos a hacer un repaso por su funcionamiento, vamos a dar algunos consejos a la hora de elegir una y, lo más importante, cómo mantener la seguridad en este tipo de dispositivos.

Las cámaras Wi-Fi son una herramienta de seguridad que puede ser muy interesante hasta que dejan de serlo. Es decir, cuando compramos una cámara de este tipo lo normal es que sea para apuntar a la entrada de una vivienda, un garaje o incluso dentro de una casa. Todo con el objetivo de aumentar la seguridad. El problema es que este tipo de dispositivos pueden ser hackeados y representar un problema para nuestra privacidad y seguridad.

Cómo elegir correctamente una cámara web

Si nos centramos en aspectos relacionados con las propiedades y características, podemos nombrar muchos. Por ejemplo tenemos la opción de elegir si queremos que tenga grabación nocturna o no, algo esencial en muchos casos. También si vamos a necesitar un control remoto o que pueda detectar movimiento en tiempo real.

Las cámaras IP permiten ser controladas de forma remota desde cualquier lugar. Simplemente necesitaríamos tener un equipo con conexión a Internet. Esto puede ser algo necesario para algunos usuarios.

El tipo de ángulo de actuación es muy importante también. No es lo mismo una cámara que esté apuntando a un lugar en concreto, como puede ser una parte, que otra que esté en un garaje y el objetivo sea grabar un espacio mucho más amplio y general.

Pero si hablamos estrictamente de seguridad, una recomendación muy importante es optar por una cámara que cuente con doble factor de autenticación. Eso significa que no podrían acceder a ella incluso aunque lograran adivinar la contraseña. Necesitarían un segundo paso para ello. Por otra parte, recomendamos evitar las cámaras web baratas, de dudosa procedencia, que sean de segunda mano y que no ofrezcan garantías reales ni tener un control total sobre la configuración.

Cómo mantener seguras nuestras cámaras web

Ahora bien, una vez hemos comprado una cámara web el siguiente paso es mantenerlas seguras. Aquí podemos dar una serie de recomendaciones esenciales para ello. No queremos que lo que sería un dispositivo para maximizar la seguridad se convierta en un problema.

Lo primero que tenemos que hacer nada más comenzar a configurarla es cambiar los valores de fábrica. Hemos visto recientemente el caso de Silex, un malware que se aprovecha de las contraseñas de fábrica. Es vital que cambiemos las claves de acceso, así como las credenciales para acceder. Nuestro consejo es generar una clave que sea totalmente aleatoria. A ser posible tiene que contener letras (mayúsculas y minúsculas), números y otros caracteres especiales. De esta forma dificultaremos lo máximo posible la entrada a posibles intrusos.

Además es vital mantenerla siempre actualizada. A veces pueden surgir vulnerabilidades que son aprovechadas por ciberdelincuentes para delinquir. Es importante tener las últimas versiones instaladas y de esta forma corregir esos fallos de seguridad.

Siempre que vayamos a instalar actualizaciones, así como posibles complementos para mejorar la funcionalidad hay que hacerlo desde sitios oficiales. Hay que evitar descargar software desde sitios de terceros o que no sean de garantías. Por supuesto la propia seguridad del router es de vital importancia. Es a través de este dispositivo donde se controlan todas las conexiones.

En definitiva, siguiendo estos consejos podremos tener nuestras cámaras Wi-Fi seguras y sin correr riesgos. Os dejamos también un artículo para saber si nuestra cámara web ha sido hackeada.