3 razones para no utilizar una Raspberry Pi como un servidor NAS en el hogar

El mini ordenador Raspberry Pi es una solución de bajo coste para montar un pequeño servidor NAS en nuestro hogar, para tener todo almacenado en una nube privada y bajo nuestro control. Sin embargo, esta solución no es perfecta, y hoy en RedesZone os vamos a dar tres razones para no usar una Raspberry Pi como servidor NAS.

Rendimiento

El lanzamiento de la Raspberry Pi 4 supuso un antes y un después en estos mini ordenadores, ya que ahora sí tenemos un hardware competitivo para montar un servidor NAS básico, debido a que su puerto Gigabit Ethernet es nativo y es capaz de proporcionar velocidades de 115MB/s sin problemas. Podéis leer nuestro completo análisis de la Raspberry Pi 4 en RedesZone, donde tenéis todas las pruebas de rendimiento que hemos realizado a este pequeño dispositivo.

Aunque este nuevo mini ordenador es bastante potente y se ha comportado de manera excelente por el precio que tiene, no puede competir con los NAS domésticos en cuanto a rendimiento se refiere (ni los NAS pueden competir en precio con Raspberry Pi). Normalmente los NAS domésticos disponen de un procesador más potente que el de la Raspberry Pi, y un disipador para controlar las temperaturas, algo que la Raspberry Pi no tiene y tenemos que ponérselo adicionalmente. Además, los NAS suelen tener CPU con AES-NI para acelerar el rendimiento cuando utilizamos cifrado, como por ejemplo en las transferencias con el protocolo FTPES, sin embargo, la Raspberry Pi hemos comprobado que no dispone de esto.

Lo más importante de los NAS es que incorporan varias bahías con puertos SATA3 (hasta 6Gbps de velocidad), por lo que el rendimiento en lectura y escritura será mayor que con los puertos USB 3.0 compartidos (máximo 4Gbps entre todos los puertos USB) que tiene la Raspberry Pi 4. Otro detalle importante es que, en los NAS, tenemos un ventilador para evacuar el aire caliente que generen los discos de su interior, con una Raspberry Pi los discos van conectados vía USB, y de nosotros dependerá si tienen o no refrigeración.

Algunos NAS también disponen de ranuras M.2 SATA para acelerar el rendimiento global del servidor, algo que con la Raspberry no ocurre debido a que no dispone de este tipo de conexión. Esto permite que las lecturas y escrituras aleatorias sean mucho más rápidas, ya que se usan estos SSD como Caché SSD.

Por último, mientras que la Raspberry dispone de un puerto Gigabit Ethernet, lo más normal hoy en día en los NAS es que dispongan de dos puertos Gigabit Ethernet, e incluso que dispongan de un puerto 2.5G e incluso 10G incorporado.

Posibilidades de ampliación

Mientras que con una Raspberry no tenemos posibilidades de ampliación a nivel de conexiones, algunos servidores NAS tienen puertos PCIe para la instalación de tarjetas de red 10G, tarjetas de red 10G con slots M.2 SATA para acelerar el rendimiento, e incluso podremos instalar una tarjeta gráfica dedicada para tareas que necesiten tirar de GPU. Por supuesto, en los servidores NAS solemos tener varios puertos USB 3.0, y también dispondremos de puertos HDMI como ocurre con la Raspberry.

Es más complicado montar lo mismo que en un servidor NAS

Los servidores NAS disponen de un sistema operativo basado en Linux que está orientado específicamente para esta tarea, por tanto, compartir archivos utilizando diferentes protocolos de red como Samba, FTP, NFS y otros es muy sencillo. También es muy fácil montar un RAID para que tener la seguridad de que si un disco deja de funcionar, automáticamente nos avise y podamos sustituirlo por uno nuevo. Por último, los fabricantes de NAS como Synology, QNAP o ASUSTOR, disponen de aplicaciones para smartphones y tablets que nos permitirán gestionar el NAS desde la nube, e incluso subir automáticamente fotografías, acceder a los recursos compartidos etc.

Con una Raspberry es todo mucho más manual, si instalas distribuciones tipo Raspbian, tendrás que hacer todo esto manualmente, configurando uno a uno todos los servicios. No obstante, también puedes instalar la distribución OpenMediaVault que es un sistema operativo orientado a NAS, y el cual nos permitirá configurar los servicios de red de una manera más fácil y rápida que en Raspbian, ya que dispone de una interfaz gráfica de usuario para ello. Sin embargo, no dispondremos de aplicaciones para la gestión remota o para acceder a los recursos compartidos fácilmente, deberemos hacerlo todo «manualmente». En el caso de que queramos montar nuestra nube privada, podremos instalar Nextcloud y usar la aplicación para smartphones de este servicio.

Si después de estas razones para no usar una Raspberry Pi como un servidor NAS, sigues queriendo utilizar esta alternativa low-cost, os recomendamos acceder a nuestra sección de manuales de Raspberry Pi donde podrás aprender paso a paso cómo exprimir al máximo tu dispositivo. Puedes comprar la última Raspberry Pi en los siguientes enlaces:

Podéis visitar nuestro completo análisis de la Raspberry Pi 4 en RedesZone para saber en detalle qué rendimiento obtendrás como servidor NAS.