¿Tienes muchos dispositivos IoT? Evita problemas con el Wi-Fi

Contamos con muchos equipos para conectarnos a Internet y cada vez son más las opciones disponibles. Si hablamos del Internet de las Cosas, que son todos los aparatos domésticos con acceso a la red, como puede ser una televisión, un reproductor de vídeo o incluso bombillas inteligentes, la cifra no hace más que crecer. Ahora bien, ¿qué problemas podemos tener con esto? Por un lado está la seguridad, pero también el rendimiento de la red Wi-Fi. De ello hablamos en este artículo.

Tener muchos equipos conectados por Wi-Fi es un problema

Aunque las conexiones hoy en día tienen una mayor capacidad y permiten conectar una gran cantidad de equipos, hay que tener en cuenta que mientras más tengamos, más problemas pueden surgir. Si pensamos en una red doméstica, el router tiene una capacidad limitada para poder ofrecer una buena conectividad.

Sí debemos mencionar que no solo vamos a tener problemas en función de la cantidad de dispositivos, sino más bien el uso que le demos. Es decir, no es lo mismo tener 15 dispositivos IoT y otros equipos conectados pero en los que solo estamos intercambiando información, usando el navegador o escuchando música en Streaming, que el hecho de tener cinco ordenadores y que estén descargando grandes archivos y emitiendo vídeo en Streaming de máxima calidad.

Pero más allá de posibles problemas con el Wi-Fi al tener muchos dispositivos del Internet de las Cosas, también debemos pensar en la seguridad. Es un hecho que mientras más tengamos, más riesgo puede haber. Son muchas las brechas de seguridad que pueden aparecer y afectarnos.

Evitar problemas de seguridad al conectar muchos dispositivos IoT

Por tanto, algo vital para evitar problemas con el Wi-Fi y la conexión en general al utilizar muchos dispositivos IoT es mantener la seguridad. Debemos tener en cuenta ciertos consejos que vamos a mostrar para reducir así el riesgo a la hora de estar conectados a la red y que no haya intrusos que puedan robar datos o comprometer el buen funcionamiento.

Proteger la red Wi-Fi

Algo fundamental va a ser proteger la red Wi-Fi. Vamos a conectar muchos dispositivos a ella, por lo que cualquier fallo, cualquier brecha de seguridad que pueda haber, sería muy perjudicial. Es esencial tener las máximas garantías posible.

¿Cómo podemos proteger la red inalámbrica? Lo primero será contar con una buena contraseña. Esta va a ser la principal barrera para que no entren intrusos. Esa clave debe ser totalmente aleatoria, contener letras (tanto mayúsculas como minúsculas), números y también otros símbolos que pongamos, del tipo $%-&… Así podremos tener una clave robusta.

Pero también habrá que tener en cuenta el tipo de cifrado que vamos a usar. Debemos evitar los que son antiguos y están obsoletos, como el WEP. Un intruso podría usar programas informáticos para averiguar la contraseña, algo que evitaríamos si usamos cifrados más modernos como WPA-3 o WPA-2.

Importancia del cifrado

Tener todos los equipos actualizados

Sin duda otro aspecto muy a tener en cuenta es tener todos los dispositivos del Internet de las Cosas actualizados. Esto permitirá corregir las brechas de seguridad que puedan aparecer y que abrirían una puerta de entrada a los ciberdelincuentes que quisieran robar datos o atacarnos.

Esto lo debemos aplicar a cualquier equipo que tengamos conectado a la red. Nada más adquirir un dispositivo deberíamos asegurarnos de que cuenta con la última versión y de que no va a tener ninguna brecha explotable.

Utilizar contraseñas seguras

Por supuesto debemos usar también contraseñas totalmente seguras en los dispositivos IoT. Esa clave va a protegernos, va a evitar que cualquiera tome el control. Si dejamos un equipo abierto, sin ningún tipo de protección, no solo afectará a ese dispositivo concreto, sino también a toda la red.

Además, en muchos casos van a permitir configurar la autenticación en dos pasos. Básicamente es una segunda verificación. Un segundo paso que debemos dar para entrar en un dispositivo o cambiar la configuración. Por ejemplo suele ser un SMS que recibimos con un código.

No dejar los valores que vienen de fábrica

Tampoco debemos dejar la configuración y los valores predeterminados. Un atacante podría aprovecharse de ello para llegar a acceder al dispositivo. A veces incluso pueden encontrar ciertos fallos que ocurran en un modelo determinado y lograr su objetivo.

Lo que vamos a hacer es cambiar estos valores, más allá de la contraseña. Por ejemplo cambiar el nombre con el que va a aparecer ese equipo en la red. También verificaremos algunos aspectos relacionados con la seguridad y que podamos modificar, como lo que mencionábamos de la autenticación en dos pasos.

Mejorar el rendimiento al conectar equipos por Wi-Fi

Pero no solo podemos tener problemas con la seguridad al contar con muchos dispositivos IoT, sino que también podremos sufrir fallos con el Wi-Fi. A fin de cuentas nuestro router doméstico va a tener que resolver una gran cantidad de solicitudes. Incluso si utilizamos un repetidor inalámbrico podría saturarse. Es conveniente tener en cuenta algunas recomendaciones.

Usar repetidores inalámbricos

Un primer consejo importante es usar repetidores inalámbricos, dispositivos PLC o Wi-Fi Mesh para mejorar la cobertura. Si tenemos muchos dispositivos IoT conectados significa que los tendremos repartidos por todo el hogar y en muchas ocasiones estarán lejos del router.

Si contamos con este tipo de dispositivos para mejorar la conectividad inalámbrica, podremos conectar más aparatos sin preocuparnos por la cobertura. Así mantendremos siempre la velocidad y una buena calidad.

Elegir la banda correcta

Los dispositivos modernos suelen tener dos bandas para poder conectarnos al Wi-Fi: la de 5 GHz y la de 2,4 GHz. La primera es la que ofrece mayor velocidad, pero es más sensible a la distancia y obstáculos. En cambio la de 2,4 GHz es la mejor si vamos a conectarnos lejos del router y es más estable, aunque la velocidad sea menor.

Por tanto, podemos tener en cuenta también el cambio de banda si vemos que hay problemas. Incluso siempre que sea posible podremos hacer uso de la de 5 GHz, que es la que menos interferencias va a tener con otros aparatos. Esto evitará problemas al tener muchos dispositivos del Internet de las Cosas.

Diferencias entre 2.4 y 5 GHz

Cambiar el canal del router

¿Tenemos el canal del router optimizado? Si conectamos muchos aparatos podría ser más importante que nunca elegir un canal correcto. Si estamos conectados a uno que esté saturado, que esté siendo utilizado por otros vecinos, podríamos tener problemas.

Siempre podemos acceder a la configuración del router y cambiar de canal cuando tengamos fallos de estabilidad y cobertura. Esto hará que podamos conectar más aparatos y no tener errores.

Usar el cable cuando sea posible

Un factor más que puede ser interesante es hacer uso del cable cuando sea posible. Muchos dispositivos IoT permiten conectarlos también de forma alámbrica, más allá del Wi-Fi. Esto puede aportar una mayor velocidad, pero especialmente estabilidad.

Por ello, si tenemos por ejemplo una televisión que cuente con puerto Ethernet y tenemos la oportunidad de conectarla por cable, podremos evitar tener más aparatos por Wi-Fi y generar así menos conflictos.

En definitiva, estos son algunos factores que debemos tener en cuenta para evitar problemas al utilizar muchos dispositivos IoT. Por un lado hemos visto algunos consejos para evitar riesgos de seguridad, pero también algunas recomendaciones para optimizar la conexión lo máximo posible y navegar con mayor velocidad.