Si partes de cero a la hora de tener un NAS, es importante que te preguntes para qué lo quieres, qué uso vas a darle y qué necesitas realmente. A partir de ahí, podrás ir viendo qué espacio necesitas, cuántas bahías quieres, el tipo de discos o si necesitas un aparato potente o no. Ten en cuenta que, como ocurre con un ordenador, por ejemplo, la configuración de hardware puede variar bastante entre un modelo y otro.
Qué es lo principal al elegir un NAS
Si necesitas hacer muchas cosas con tu NAS, tiene más sentido que tenga buenas prestaciones y una capacidad adecuada. No es lo mismo que si lo necesitas para tareas básicas, como simplemente alojar documentos y poder acceder a ellos de forma remota.
Espacio total disponible
El espacio disponible es un factor clave a la hora de configurar tu NAS. No es lo mismo usarlo para copias de seguridad pequeñas, de apenas unos cientos de MB, que tenerlo para alojar múltiples TB de datos. Necesitarás más o menos espacio según vayas a usar tu equipo.
Te recomendamos que no solo pienses en el presente y a corto plazo, sino que planifiques cuánto vas a necesitar en un futuro. Si vas a empezar a guardar vídeos que hagas con una cámara en calidad 4K, por ejemplo, es de esperar que vayas a necesitar bastante más próximamente.
Cantidad y tipo de discos
Esto también debes tenerlo en cuenta. Si se trata de un NAS con una única bahía, entonces solo necesitarías un disco. En cambio, si va a tener varias, podrías incluir varios discos.
Además, está la configuración RAID que quieras tener. Por ejemplo, para un NAS de dos bahías podrías usar RAID 1, que significa que los datos se mantienen duplicados en ambos discos. En ese caso, necesitarías tener dos discos.
Por otra parte, debes pensar el tipo de discos que vas a comprar. Pueden ser HDD o SSD. No basta con comprar discos normales, sino que los hay específicos para servidores NAS, para poder aprovecharlos al máximo y que permanezcan encendidos las 24 horas sin problemas.
Rendimiento del equipo
No es lo mismo tener un NAS simplemente para acceder a fotos de tus viajes, que tenerlo para ejecutar aplicaciones o alojar servicios. En función de qué vayas a hacer, vas a necesitar tener un equipo con mayor o menor potencia. Por ejemplo, para alojar máquinas virtuales vas a necesitar que un buen procesador y memoria RAM.
Ten en cuenta también la posibilidad de que sea escalable. Tal vez no necesites que sea muy potente a corto plazo, pero sí tengas previsto que vas a necesitar más memoria RAM en un futuro. Si tienes un equipo al que puedas ampliarle la RAM, es interesante en ese caso.
Por tanto, estas son algunas cuestiones importantes que debes tener en cuenta cuando empieces a configurar tu servidor NAS. Asegúrate de comprobar qué necesitas y así poder adquirir el que mejor se adapte a ello.
