Si estás a punto de estrenar un router nuevo, no basta con enchufarlo: copiar la configuración del antiguo sin revisarla puede arrastrar fallos de seguridad y puertos abiertos en la NAT completamente innecesarios. En esta guía te explicamos cómo hacer una migración limpia y segura, paso a paso. Una de las pocas marcas que soportan una migración entre modelos diferentes es FRITZ!Box, en el resto de marcas no podremos realizar un backup de la configuración y luego cargarlo en otro modelo de la misma marca, porque solamente funciona ese archivo en el modelo concreto. Si vas a cambiar próximamente de router, y piensas realizar una migración de toda la configuración de forma manual, os aconsejamos prestar atención a estas configuraciones.
¿Qué debo revisar al copiar la configuración?
La migración manual de los datos incluye la configuración del DHCP estático, de los puertos abiertos en la NAT, así como la DMZ y también la configuración de la red inalámbrica Wi-Fi, para que todos los clientes se conecten automáticamente. Es muy importante revisar si realmente sigues necesitando todas las configuraciones, o si puedes hacer «limpieza» de configuraciones.
Revisar el listado de DHCP estático
Si queremos que cada dispositivo cableado o Wi-Fi obtenga la misma dirección IP privada, debemos configurar el DHCP estático, una configuración que consideramos esencial, porque gracias a esto, nos permitirá:
- Saber qué IP privada tiene cada dispositivo, sobre todo si usamos domótica, cámaras IP o dispositivos en los que tener la misma IP siempre es fundamental.
- Abrir puertos al dispositivo correcto, de hecho, muchos routers requieren que tengamos una entrada en el DHCP estático si queremos abrir puertos.
- Usar la DMZ sin riesgos de poner una dirección IP y que luego otro dispositivo obtenga esta IP privada.
En nuestro caso, la primera configuración que siempre hacemos es ir asignando la misma IP privada a cada dispositivo de nuestro hogar, así mantendrás tu red organizada y evitarás conflictos cuando añadas nuevos equipos o necesites abrir puertos más adelante. Cuando sustituimos un móvil o tablet por otro nuevo (y ya no lo vamos a usar nunca más), podemos simplemente sustituir la dirección MAC y así seguiremos teniendo la misma IP en estos dispositivos.
Nuestra recomendación es que hagas una tabla en Excel o programas similares, donde poner el nombre del dispositivo, la dirección IP privada y la dirección MAC asociada, con el objetivo de tener una pequeña base de datos donde podrás ir actualizándola poco a poco.
Configuración del Wi-Fi
Si quieres que todos los clientes inalámbricos puedan conectarse sin tener que reconectar todos los dispositivos nuevamente, deberás asegurarte de que la red Wi-Fi del nuevo router cumple con las siguientes condiciones:
- Exactamente el mismo nombre de la red Wi-Fi o SSID, para que los clientes puedan conectarse.
- La contraseña también debe ser la misma.
- El mismo tipo de cifrado del anterior router (WPA2-PSK, WPA2/WPA3 o WPA3 únicamente) debe coincidir. En estos casos, es posible que ciertos clientes Wi-Fi sí puedan conectarse si el router anterior usaba WPA2 y el router nuevo usa WPA2/WPA3, pero no todos los clientes lo soportan. Lo más recomendable por seguridad es usar WPA3, pero no todos los dispositivos inalámbricos soportan esta característica, así que debes usarlo solamente si todos los equipos lo soportan.
Como podéis ver, es crítico configurar los mismos parámetros de la red inalámbrica Wi-Fi para que no tengamos que ir dispositivo por dispositivo cambiando la red Wi-Fi configurada. En el caso de que quieras empezar desde cero (porque ya no te gusta el nombre de red Wi-Fi), con el cambio de router es el momento perfecto para hacerlo. Otro aspecto a valorar, es si tenías o no habilitado el Smart Connect (unificación de la banda de 2.4GHz y 5GHz bajo un mismo nombre de red Wi-Fi), nuestra recomendación es que separes las bandas de frecuencias para no tener problemas con los dispositivos de domótica.
Abrir los puertos necesarios
En el proceso de cambio de router, una configuración esencial es la apertura de puertos para acceder a servicios de la red local. Al cambiar el router principal, es un buen momento para valorar si realmente necesitas abrir todos los puertos que tenías anteriormente. En muchas ocasiones, abrimos uno o varios puertos, y luego cuando ya no lo usamos, lo seguimos dejando abierto por dejadez. Debemos recordar que un puerto abierto a Internet y que tenga un servicio detrás, puede ser vulnerado en cualquier momento si se descubre un exploit.
Para tener configuraciones actuales, deberías hacerte dos preguntas:
- ¿Necesito realmente abrir este puerto? En muchos casos, con configurar la VPN para posteriormente acceder a los servicios en red local es suficiente, y es mucho más seguro.
- ¿Sigo usando este dispositivo que tiene puertos abiertos? Muchas veces abrimos puertos a dispositivos que ya no los estamos usando, deberíamos revisarlo todo bien.
Como podéis ver, la apertura de puertos es un proceso bastante sensible, que podría hacer que nos hackeen nuestro equipo si no tomamos las precauciones necesarias.
DMZ solamente si la vas a usar
La DMZ nos permite abrir todos los puertos hacia un determinado equipo (poniendo su dirección IP privada), excepto los puertos que están abiertos de forma específica. Esto lo que hace es exponer a Internet a un dispositivo en concreto, por lo que debemos usarlo con mucha precaución. Si has cambiado de router, deberías revisar lo siguiente:
- ¿La dirección IP privada de la DMZ sigue siendo la de ese dispositivo al que quieres abrirle todos los puertos?
- ¿Realmente necesitas abrir la DMZ o te basta con usar la apertura de puertos manual o el UPnP en ese dispositivo?
En una característica tan importante, es fundamental asegurarse de que realmente necesitamos esta funcionalidad, o si por el contrario bastaría con abrir puertos o configurar el UPnP.
Conclusiones
Cambiar de router es un proceso fácil de realizar, en algunas ocasiones es muy rápido porque el fabricante nos permite guardar la configuración del router antiguo y cargarla en el nuevo, eso suponiendo que sean routers de la misma marca, pero la mayoría de veces tenemos que realizar una configuración desde cero. Por este motivo, os recomendamos crear una hoja de cálculo donde poner la configuración del DHCP estático, los datos Wi-Fi y los puertos abiertos, y basarte en esta información para configurar rápidamente el router nuevo que estás estrenando. Esta hoja de cálculo podría tener las siguientes columnas:
- Nombre del dispositivo: nombre descriptivo del dispositivo en cuestión, por ejemplo, «PC principal», «servidor NAS», «cámara IP salón» o similar.
- Dirección IP: la IP privada fija reservada por DHCP que se asigna a ese dispositivo, si tienes IP fija de forma manual también deberías ponerlo en el listado.
- Dirección MAC: la MAC principal del dispositivo (la que se usa en el DHCP estático).
- Puertos abiertos: lista de puertos abiertos, tanto TCP como UDP, o si es un rango de puertos.
- Notas: cualquier detalle extra, como «equipo en DMZ», «UPnP habilitado en este dispositivo» o similares.
En cuanto a la seguridad, es muy importante pensar si realmente necesitamos abrir los puertos que teníamos anteriormente en el router viejo, y también la configuración de la DMZ. Ahora es el momento perfecto para revisar correctamente los puertos, y abrirlos solamente en el caso de que sea necesario.
