No todas las cámaras de seguridad están pensadas para ubicarse fuera de casa, por lo que debes observar detalles como la certificación IP, la temperatura que soporta, si tiene o no protección UV o incluso cómo va a obtener la energía. Si compras un modelo que no soporte la lluvia, por ejemplo, estará limitado a ubicar dentro de casa o en algún lugar siempre techado.
Qué mirar al comprar una cámara de seguridad para exterior
Una cámara de seguridad exterior siempre va a tener un mayor deterioro que si la ubicas dentro de casa. No solo hay que tener en cuenta el agua de la lluvia, sino también el polvo o recibir luz directa del sol continuamente. Por tanto, es clave elegir bien el producto.
Comprueba la certificación IP
Algo fundamental al elegir una cámara de vigilancia para exterior es comprobar la certificación IP. Deberías ver algo como IP65, IP66 o IP67. En estos casos, vas a poder ponerla fuera de casa sin problemas. Concretamente, significa lo siguiente:
- IP65: protección contra el polvo y chorros de agua.
- IP66: protección contra el polvo y chorros de agua más potentes.
- IP67: soporta una inmersión temporal.
Verifica la temperatura que soporta
Otro factor a tener en cuenta es la temperatura a la que funciona esa cámara. Si vas a ubicarla dentro de casa, esto no es algo realmente importante, ya que es raro que se encuentre a temperaturas extremas. Sin embargo, esto sí puede ocurrir si la tienes ubicada en un patio o cualquier lugar exterior.
Suelen incluir un rango de temperaturas, como puede ser de -20 a 50 grados. Si va a estar al sol, es importante que soporte altas temperaturas. Si vives en una zona en la que haya temperaturas extremas en invierno, también debes observar esto para que no deje de funcionar correctamente.
Puedes usar cámaras especialmente diseñadas para exterior como este modelo TP-Link Tapo C660.
Protección UV y carcasa
Esto es importante si va a estar ubicada en un lugar en el que reciba luz directa del sol de forma continua. Es independiente de la certificación IP que mencionábamos. Si va a estar muchas horas al sol, especialmente pensando en el largo plazo, asegúrate de que el fabricante indica que tiene protección UV.
En muchos casos, esta protección contra el sol significa que va a tener una carcasa. Toda esta información va a venir en las especificaciones de la cámara.
Revisa la alimentación
Si vas a ubicar una cámara fuera de casa, algo que debes pensar es en cómo va a recibir energía. Es posible que no tengas un enchufe cerca, por lo que debes buscar alternativas para que funcione sin problemas.
Hay cámaras que cuentan con una pequeña placa solar incorporada, por lo que podrías olvidarte de enchufarla a la corriente, siempre y cuando reciba luz de forma habitual. También hay otras que disponen de batería de larga duración, de incluso 2 años o más.
Un ejemplo de cámara para exterior con panel solar es este modelo TP-Link Tapo C400.
Conexiones
Un elemento más que debes tener en cuenta es qué tipo de conexión tiene esa cámara. Puede conectarse por puerto Ethernet a través de cable de red, lo cual no suele ser lo mejor si vas a ubicarla fuera, pero también por Wi-Fi o incluso a través de datos móviles.
Si va a estar en el patio de casa, es probable que pueda conectarse sin problemas por Wi-Fi. En cambio, si va a estar en una zona más alejada, en una segunda residencia donde no haya Internet o que no pueda recibir la señal correctamente, contar con compatibilidad con 4G o 5G es muy buena idea.
