Utilizar la nube y alojar contenido en Internet, es algo muy habitual hoy en día. Existen muchas plataformas, tanto gratuitas como de pago. Podemos nombrar algunas, como Google Drive o Dropbox. Ahora bien, ¿existe algún riesgo de utilizar aquellas que son gratuitas y, en especial, las más desconocidas? De ello vamos a hablarte en este artículo. Como vas a ver, sí que hay algunos peligros.
El objetivo es que puedas ser consciente de cuáles son los riesgos, para evitar problemas que puedan afectarte a corto o largo plazo. Tus archivos podrían estar en peligro, además de toparte con limitaciones que afecten a la usabilidad, cuando necesites crear una copia de seguridad o compartir documentos con terceros.
Peligros de usar la nube gratuita
Estos peligros podrían también afectar a tu seguridad. En ocasiones, los servicios gratuitos podrían mantener tus archivos de forma insegura, sin utilizar cifrados adecuados. Esto, inevitablemente, va a afectarte.
Quedarte sin espacio
Lo primero que puede ocurrir, es que te quedes sin espacio. Generalmente, los servicios gratuitos van a tener un espacio disponible muy limitado. Puede ser de apenas 1 o 2 GB, hasta 15 GB, como es el caso de Google Drive. En cualquier caso, puede ser insuficiente para el uso que damos hoy en día a los dispositivos.
Por ejemplo, si vas a hacer una copia de seguridad del contenido de tu teléfono móvil, podrías necesitar mucho más de esos 15 GB que, como máximo, podrías tener en la mayoría de plataformas gratuitas.
A veces, podrías tener una promoción que te permita, por un tiempo, tener mucho espacio disponible. Pasado ese tiempo, podría caer el almacenamiento drásticamente y ser insuficiente para tu día a día. Esto podría generar problemas, si no realizas cambios y necesitas hacer copias de seguridad, por ejemplo.
El servicio deja de funcionar
También puede ocurrir que el servicio deje de funcionar de forma imprevista. Puede pasar que tengas copias de seguridad alojadas, con documentos importantes o que necesites disponer de ellos de forma frecuente, y veas que ese servicio ya no funciona y no puedes acceder al contenido que tenías.
Esto puede ocurrir en plataformas de almacenamiento gratuitas, las cuales no suelen tener la estabilidad que deberían. Podrían cambiar los términos de uso, pasar a ser de pago, disminuir el espacio sin previo aviso o, directamente, dejar de funcionar.
La seguridad o fiabilidad no es buena
En este caso, nos referimos a cómo almacena los archivos, tanto a nivel de seguridad, como de fiabilidad. En el primer caso, podría utilizar cifrados débiles o incluso no usar ninguno. Los archivos podrían quedar expuestos a terceros, en caso de filtraciones y otros problemas que puedan aparecer.
Además, la fiabilidad podría no ser la adecuada. Esa plataforma podría tener problemas de rendimiento a la hora de subir y descargar contenido. Podrías tardar mucho tiempo en subir tus copias de seguridad, por ejemplo.
No tienes funciones que vas a necesitar
Otro problema que podrías tener, es la escasez de funciones. Las plataformas de almacenamiento gratuitas, podrían estar limitadas en cuanto a características que uses en tu día a día. Por ejemplo, podrías usar una plataforma que no permita compartir documentos con otros usuarios.
Esto puede afectarte en tu día a día, a la hora de trabajar con la nube. Si usas una plataforma de pago, podrías tener más funciones disponibles y aprovechar así al máximo este tipo de servicio.
En definitiva, tienes muchas opciones disponibles para utilizar la nube en Internet, también gratuitas. Sin embargo, debes ser consciente de que, en este último caso, hay ciertos riesgos. Podrías tener problemas con tus archivos o quedarte sin espacio. Es clave que revises muy bien lo que tienes contratado y no cometas errores.
Consejos para minimizar riesgos
No estamos hablando de descartar estos servicios gratuitos. Pueden ser muy útiles para el día a día o de manera temporal. Pero como suele decirse, poner todos los huevos en la misma cesta no es bueno. Dicho de otra forma, confiar ciegamente nuestros archivos a uno de estos servicios, puede no ser lo más recomendable, como hemos visto más arriba.
Quizá, lo primero y más importante es elegir bien el proveedor. Siempre podemos confiar en plataformas conocidas y consolidadas como Google Drive, OneDrive, Dropbox o iCloud, que mantienen un nivel de seguridad razonable, con cifrado en tránsito y en reposo. Si vamos a almacenar documentos con información muy sensible, como puedan ser documentos laborales o incluso información médica, quizá lo mejor sea usar otros servicios que ofrezcan cifrado de extremo a extremo. Aquí encontramos opciones como Proton Drive o Sync.com, por poner dos ejemplos.
Otro consejo clave es activar siempre la verificación en dos pasos, en cualquier cuenta que usemos. Es una barrera complicada de superar cuando hablamos de accesos no autorizados. O como suele decirse, es una capa extra de seguridad, ya que aunque conozcan nuestras claves, no podrán entrar sin la antenticación de un segundo factor, como puede ser un código que llega a nuestro smartphone personal.
Y no podemos olvidar algo que hemos recomendado en muchas ocasiones cuando hablamos de copias de seguridad. Nos referimos a la famosa regla 3-2-1. Esta buena práctica nos lleva a mantener tres copias de seguridad de nuestros datos importantes. Es decir, la original, más dos copias extra en dos tipos de medios diferentes y con una copia fuera de línea o en otro lugar. Es una manera de proteger contra fallos del disco, robos, ransomware o como hemos comentado, el cierre inesperado de un servicio en un momento determinado.
