Instalar un repetidor WiFi puede ayudarte a mejorar la red inalámbrica de tu hogar, pero es importante que lo ubiques correctamente. Vamos a hablarte de algunos lugares donde no deberías instalarlos y así evitar problemas que puedan afectar a la calidad de la red.
Dónde evitar poner el repetidor
Si pones el repetidor en un mal lugar, eso puede suponer problemas al realizar tareas que necesiten de una buena estabilidad y velocidad. Por ejemplo, lo podrías notar en estos casos:
- Jugar online.
- Realizar descargas.
- Ver contenido en streaming.
- Conectar muchas cosas al mismo tiempo.
En espacios cerrados
El primer error consiste en ubicar el router en un espacio cerrado. Puede pasar si lo pones dentro de un mueble, por ejemplo. Esto va a hacer que no emita señal correctamente y puedas tener problemas cuando vayas a conectar tus aparatos a la red.
Lo ideal es que esté en una zona abierta, desde donde reparta bien la señal. No intentes ocultarlo para que no estorbe.
Junto a interferencias
También es un error poner el router cerca de posibles interferencias. Esto hará que la señal no sea estable y que puedan aparecer problemas que afecten al rendimiento. Algunos ejemplos de qué podría causar interferencias son los siguientes:
- Dispositivos que utilicen Bluetooth.
- Un microondas.
- Un teléfono inalámbrico.
Cuanto más alejes estos aparatos del repetidor, mejor. Por tanto, ten en cuenta esto cuando vayas a ubicarlo en tu vivienda.
Al lado de un gran muro u obstáculos
Por supuesto, no es buena idea poner el repetidor en una zona al lado de un gran muro, una columna o cualquier obstáculo que afecte a la señal. Esto incluye también objetos metálicos que puedan reflectar la señal inalámbrica.
Es importante que el repetidor esté en un lugar libre de obstáculos que puedan afectar. Lo notarás cuando vayas a conectar aparatos a la red.
Demasiado lejos del router
Tampoco es buena idea poner el repetidor demasiado lejos del router. Aunque pueda parecer interesante para cubrir una mayor superficie, lo cierto es que el repetidor necesita recibir señal con una potencia adecuada para poder repetirla y conectar así otros aparatos.
Buscar el término medio es la clave. Intenta ponerlo en un lugar donde reciba bien la señal y que, al mismo tiempo, sea útil para conectar tus dispositivos.
En una zona donde no vayas a conectarte
Tampoco tiene mucho sentido poner el repetidor en una habitación alejada de donde realmente vayas a conectarte. Esto va a suponer que estarías desperdiciando la conexión y no vas a aprovechar la señal inalámbrica.
Lo mejor siempre es que lo pongas en un espacio que puedas aprovechar. Intenta ponerlo cerca del ordenador, televisión o cualquier aparato que vayas a conectar a la red.
En definitiva, estos son algunos lugares donde no deberías ubicar tu repetidor WiFi. El objetivo es que lo aproveches al máximo y puedas mejorar la señal inalámbrica para poder conectar aparatos de todo tipo y tener así una buena velocidad y estabilidad. Pequeños detalles pueden marcar la diferencia y lograr que tu red inalámbrica funcione mejor.
