Qué tipos de cookies hay, para qué sirven y cómo bloquearlas

Siempre que navegamos por Internet dejamos un rastro. Las páginas web pueden recopilar información sobre dónde estamos ubicados, qué hemos buscado, el tipo de dispositivo que hemos utilizado… Los sitios web van a generar cookies, que básicamente son pequeños archivos que van a almacenar datos que pueden ser útiles para esa página, para que conozca más sobre quiénes la visitan y también para que los usuarios tengan una mejor experiencia. Sin embargo no todas las cookies son iguales. En este artículo vamos a hablar de qué tipos hay, para qué sirven y también qué podemos hacer para bloquearlas.

Tipos de cookies

Como vas a ver, no todas las cookies son iguales. No todas funcionan de la misma manera, aunque sí que todas ellas van a almacenar información. Las habrá propias del sitio, pero también de terceros. Verás que hay diferencias en función del tiempo que van a durar, ya que pueden ser de una única sesión o persistentes.

Exceptuadas o no

Lo primero que debemos mencionar es que hay cookies exceptuadas y otras que no lo son. Aquí vamos a encontrar una primera diferencia clara. Las que son exceptuadas significa que no necesitan el consentimiento de los visitantes. No hay que aceptar nada, ya que se recopilan automáticamente sin que el usuario pueda hacer nada. Estas cookies sirven para analizar diferentes aspectos de la página, detectar problemas y lograr que todo funciona bien.

Por otra parte encontramos las cookies no exceptuadas. Básicamente son todas las demás, que son la mayoría. En este caso sí que tiene que aceptar el usuario o no, en función de lo que quiera. Cuando entras en una página web por primera vez y te sale un mensaje de texto preguntando si aceptas o no las cookies, son precisamente estas. Aquí podemos meter las que vamos a ver a continuación.

Propias

Este tipo de cookies son propias del sitio web que estamos visitando. Son necesarias para que los responsables de ese sitio web tengan ciertos datos estadísticos sobre las visitas. A efectos legales, el responsable de esas cookies va a ser la persona a cargo de esa página web y van a tener el control sobre ellas.

Estas cookies propias de la página pueden servir para mostrar el sitio web según el tipo de usuario. Por ejemplo, si entramos desde un móvil puede registrar esa información y, cuando entremos otra vez desde ese dispositivo, nos va a mostrar la pantalla adaptada a esa resolución. Lo mismo con el idioma o cualquier otro detalle del usuario.

De terceros

A diferencia de las cookies propias, en este caso son creadas por un tercero, ajeno a la página web. En caso de que esa página utilice algún servicio ajeno para analizar estadísticas y saber cuántas visitas hay, pues estaría utilizando cookies de terceros o ajenas. Son muy comunes y prácticamente todos los sitios web van a usarlas.

Simplemente un sitio web que tenga complementos de redes sociales, por ejemplo, ya va a utilizar cookies de terceros. Pueden recopilar datos del usuario, como su nombre, enlaces que ha visitado, etc. Una manera más de recopilar información y poder mostrar algo más personalizado según quién visite ese sitio.

De sesión

Podemos también diferenciar los tipos de cookies en función del tiempo que van a actuar. Uno de ellos es de sesión. ¿Qué significa esto? Básicamente las cookies van a actuar mientras el usuario mantenga la sesión iniciada. Por ejemplo mientras mantenga la ventana del navegador abierta y no cierre el programa.

Este tipo de cookies son muy frecuentes en tiendas online. Si por ejemplo entras en Amazon o una página similar y agregas diferentes productos pero cierras la pestaña y la vuelves a abrir, verás que siguen en la cesta. Sin embargo, cuando cierras el navegador y lo abres de nuevo y ves que ya no aparecen, entonces estás ante cookies que caducan al terminar la sesión.

Permanentes

Por otro lado, la otra opción son las cookies persistentes o permanentes. Van a durar más allá de esa sesión. Aunque no es algo indefinido, puede durar durante bastante tiempo. Incluso pueden estar meses. Esto significa que, aunque el usuario cierre el navegador, esas cookies van a permanecer ahí.

Un ejemplo claro de cookies persistentes o permanentes son las de iniciar sesión. Por ejemplo redes sociales como Facebook o Twitter, el correo electrónico, un foro donde te has registrado… Puedes cerrar el navegador y dejar el ordenador apagado varios días y luego volver a abrirlo y automáticamente mantendrás la sesión iniciada. Si es así estás ante cookies permanentes.

Diferentes según su uso

¿Para qué van a servir esas cookies? Aquí encontramos diferentes tipos según su utilidad. Algunas van a servir para aspectos técnicos, de análisis, para publicidad o también para almacenar las preferencias de los usuarios que visitan una página. Todo eso se va a almacenar y puede ser útil tanto para la propia página como para los visitantes.

Preferencias

En este caso la página web va a registrar cookies para saber cuáles son las preferencias de un usuario. Por ejemplo saber el idioma, la configuración de las dimensiones de la pantalla, etc. Cuando entramos por primera vez en una web, muchas veces nos piden seleccionar algunas opciones, como es el idioma.

Esto se va a quedar guardado. La próxima vez que entremos no vamos a tener que poner de nuevo todo eso. No al menos que haya pasado mucho tiempo y esas cookies se hayan eliminado o las hayamos borrado de forma manual. Son preferencias que seleccionamos para que esa página se adapte más a nosotros.

Técnicas

También son las cookies de nivel técnico. Van a almacenar datos del usuario para que pueda o no acceder a una sección o para que tenga contenido que pueda estar restringido. Van a ser necesarias para mantener la sesión iniciada, cuentan con elementos de seguridad (por ejemplo para evitar la filtración de contraseñas), compartir contenido, etc.

Son muy utilizadas en las páginas web. Podemos decir que son imprescindibles para el correcto funcionamiento de muchas páginas, los servicios y opciones que tienen para mostrarnos. Si no funcionan bien puede haber problemas.

Análisis

Estas son utilizadas para crear perfiles de navegación. De esta forma podrán conocer más sobre las preferencias de los usuarios, mejorar la oferta que realizan de productos, etc. Son muy útiles para que los responsables de una página web puedan realizar análisis muy amplios y tener mayor conocimiento.

Por ejemplo, sirven para saber qué sección de la página visitan más, qué área geográfica tienen mayor interés, etc. Van a utilizar datos analíticos muy variados.

Publicitarias

Un tipo de cookies más son las publicitarias. Van a recopilar información del visitante, de sus gustos, búsquedas que realizan, páginas visitadas… De esta forma pueden crear un perfil para saber qué ofrecer en anuncios publicitarios para que se adapten mejor a lo que esperan comprar.

Pueden usar cookies de redes sociales que se colocan en una página web para registrar información sobre el comportamiento de los visitantes. Seguro que en alguna ocasión has realizado una búsqueda de algún producto, por ejemplo un móvil que quieras comprar, y a partir de ahí te sale publicidad relacionada.

Por qué son útiles

Después de hablar de qué tipos de cookies existen y cómo actúan, vamos a explicar por qué son útiles realmente. Hay que tener en cuenta que lo son tanto por parte de las páginas web que visitamos como también para los propios usuarios, los que en definitiva vamos a visitar esos sitios web.

Si empezamos hablando de qué utilidad tiene de cara a las propias páginas web, podemos decir que los responsables de un sitio web van a tener más información sobre quiénes lo visitan. Por ejemplo, van a saber qué gustos tienen los usuarios, qué secciones suelen ver más, cómo interactúan con la página, etc.

También va a venir muy bien de cara a conseguir que una persona termine comprando un producto. Si agrega algo a la cesta pero no finaliza la compra, va a seguir ahí cuando vuelva a entrar y eso aumentará la probabilidad de que finalmente sí que termine comprando.

Por parte de los usuarios, las cookies son útiles para facilitar la navegación. Por ejemplo no tener que iniciar sesión siempre que entramos en una misma página, poder guardar las preferencias (como idioma, por ejemplo) al visitar un sitio web o que sigan ahí los productos que hemos ido almacenando en la cesta.

Cómo bloquearlas

Sin embargo, puede que no interese el almacenamiento de cookies. Puede que quieras directamente bloquearlas y así aumentar tu privacidad en Internet. Esto es algo que vas a poder hacer y además es sencillo. Vamos a explicarte cómo bloquear cookies, los diferentes pasos que debes realizar.

Esto es algo que vas a poder realizar en los principales navegadores. Vamos a centrarnos en explicar los pasos en Google Chrome y Mozilla Firefox por ser los más usados, pero realmente vas a poder hacerlo de forma muy similar en otros que utilices.

Google Chrome

En el caso de Google Chrome, por defecto viene configurado para bloquear las cookies de terceros en modo de incógnito. Sin embargo, puedes bloquear todas en cualquier situación o incluso seleccionar determinados sitios web que no quieras que registren cookies o, por el contrario, que sí te interese.

Para ello tienes que ir al menú de arriba a la derecha, entras en Configuración, Privacidad y seguridad y allí seleccionas Cookies y otros datos de sitios. Allí verás la opción para bloquear todas las cookies, las de terceros, borrarlas cuando cierres el navegador, etc. Podrás seleccionar la que te interese.

Bloquear cookies en Google Chrome

A partir de ese momento, si seleccionas bloquear todas las cookies el navegador las bloqueará. No obstante, debes saber que no va a poder utilizar esas cookies para mejorar la experiencia de navegación, personalizar anuncios o que incluso algunas funciones de esas páginas no funcionen correctamente.

Mozilla Firefox

También puedes bloquear cookies en Mozilla Firefox. El proceso es similar. Debes ir al menú de arriba a la derecha y entras en Ajustes. Una vez allí debes ir a Privacidad y seguridad y verás que está marcado por defecto en Estándar. Eso significa que permite cookies de terceros y ciertos rastreadores a la hora de navegar.

Para bloquear las cookies tendrás que marcar la opción de Personalizado y allí seleccionar cómo quieres que actúe. Puedes desplegar el menú que aparece una vez pinchas en la flecha que sale junto a Cookies y ahí seleccionar la opción que más te interese.

Bloquear cookies en Firefox

Una vez lo hayas configurado, Mozilla Firefox bloqueará las cookies. A partir de ahí podrás navegar con mayor privacidad. Eso sí, puedes tener problemas para entrar en ciertas páginas y no vas a aprovechar los beneficios que tienen las cookies. En cualquier momento podrás revertir la situación.

En definitiva, como has visto es muy sencillo bloquear cookies tanto en Google Chrome como en Mozilla Firefox. Es un proceso rápido y que puedes llevar a cabo en cualquier momento si te interesa mejorar la privacidad al navegar.

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