¿Son las tarjetas contactless un problema para los usuarios?

Escrito por Adrián Crespo

Cada vez son más los usuarios que poseen este tipo de tarjetas pero desconocen cuáles son las virtudes y los defectos. Las tarjetas contactless son el principal motivo de que hoy en día se pueda pagar haciendo uso con el móvil pero conviene repasar cuáles son los problemas derivados que pueden existir, sobre todo teniendo en cuenta que emplea una tecnología inalámbrica.

La ganancia es sobre todo la posibilidad de cara al usuario de realizar las operaciones con solo acercar la tarjeta, permitiendo pagar en tiendas o realizar operaciones en los cajeros. Esto implica que tanto los datáfonos como los cajeros posean la tecnología NFC. Cada vez son más los comercios que disponen de este tipo de terminales pero la comodidad se puede convertir en un problema para los usuarios.

Seguro que muchos os habéis encontrado con la situación en un comercio de pagar con una tarjeta de PIN y por este motivo el comerciante no solicitar el carnet de identidad, lo cual es un error porque independientemente del tipo de tarjeta siempre se debe comprobar la identidad. En las tarjetas contactless podría ser un problema, ya que si solo se acerca la tarjeta y se emite el ticket (operación acepada) el poseedor de la tarjeta podría no ser el titular y pertenecer  un robo. Hay que decir que la mayoría de las entidades tienen “controlado” este aspecto, ya que se permite el pago de compras inferiores a 30 euros (por ejemplo) sin necesidad de código, y a partir de dicha cantidad la necesidad de introducir el PIN de seguridad asociado a la tarjeta.

Las tarjetas contactless y la tecnología inalámbrica

Aunque el alcance de esta tecnología es limitado, expertos en seguridad ya han logrado de forma satisfactoria leer su contenido gracias a un dispositivo móvil con tecnología NFC y una aplicación programada para esta finalidad. En condiciones normales no es un problema, pero por ejemplo en transportes urbanos como el metro o el autobús podría ser un serio problema, ya que a 10 centímetros de distancia el terminal móvil sería capaz de captar los datos y enviarlos a otros dispositivo para realizar el pago de una compra con una cantidad pequeña (ya hemos hablado del límite establecido por las entidades). Es decir, son tarjetas que no envían la información cifrada y la ofrecen a cualquier dispositivo que la solicite, no distinguiendo entre un datáfono legítimo o un terminal móvil con una aplicación malware para realizar esta operación.

Evidentemente se trata de una situación extrema, permitiendo incluso clonar tarjetas. Sin embargo, es poco probable porque la situación debe tener unas condiciones muy concretas.

Las entidades bancarias llamaron a la calma

Además del límite fijado, algunas entidades no permiten la realización de más de dos compras sin código PIN y en un periodo de tiempo concreto, evitando de esta forma la utilización no autorizada. No existe ninguna forma de proteger este tipo de tarjetas, aunque tal vez desconfiar de las personas que se acerquen demasiado a nuestros bolsillos pueda ser le mejor medida.

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