En los meses de invierno, cuando la temperatura desciende, el consumo de energía puede aumentar considerablemente. Es muy importante hacer un buen uso de la calefacción, ya que cometer errores puede traducirse en pagar más a final de mes. En este artículo, vamos a hablarte de a partir de qué temperatura podrías estar derrochando energía y, por tanto, gastando dinero sin necesidad.
El objetivo es que puedas saber a qué temperatura conviene tener tu vivienda durante estos meses. También te daremos algunos consejos para gestionar correctamente la calefacción y poder así disminuir lo que pagues cada mes. A veces, pequeños detalles pueden hacer que el consumo disminuya bastante.
Con 22 grados, empiezas a derrochar energía
Lo ideal, para poder ahorrar en la factura en invierno, es poner la calefacción a 19-21 grados. Durante la noche, incluso podrías bajarlo un par de grados o, si no vives en una zona muy fría, apagarla directamente. Es un error tener la calefacción a más de 22 grados, ya que no lo necesitas y eso va a hacer que el consumo aumente considerablemente.
Según datos de la OCU, cada grado de diferencia puede hacer que, de media, aumente o disminuya el consumo sobre un 7%. Dependerá también de a qué temperatura exacta pongas la calefacción, del aislamiento térmico y de otros factores, pero es una realidad que, a más temperatura, más vas a consumir.
Cuando pones la calefacción en invierno, no necesitas estar en mangas cortas dentro de casa. Lo que debes lograr es una temperatura agradable. Además, tampoco conviene que haya un gran contraste térmico con el frío exterior. No necesitas tener la calefacción más allá de esa temperatura que hemos mencionado.
Gestiona bien la calefacción
Te recomendamos que, más allá de la temperatura a la que pongas la calefacción, la gestiones correctamente. Ponla solo por el tiempo que realmente necesites y es importante que aproveches el calor residual. Por ejemplo, si vas a salir de casa, no esperes a apagarla justo cuando vas a abandonar tu hogar, sino que puedes apagarla una media hora antes y aprovechar el calor residual. Además, no toda la casa debe estar a la misma temperatura.
También es buena idea que mejores el aislamiento térmico. Esto te ayudará a gastar menos. Revisa las ventanas, a las que puedes ponerle burletes. Lo interesante es reducir todo lo posible el aire frío que entre de fuera y así reducir el consumo. No tendrás que poner durante tanto tiempo la calefacción.
Otra recomendación, es mantener en buen estado tus radiadores. Puedes purgarlos, para quitar el aire que se acumula en las tuberías, y así evitar que consuma en exceso. Si no necesitas el radiador de una habitación, puedes apagarlo y así disminuir el consumo general de la vivienda y pagar menos.
En definitiva, es muy importante poner la temperatura adecuada de tu vivienda en invierno. Evita pasar de 22 grados, ya que estarías derrochando energía y vas a pagar más de lo necesario. También puedes tener en cuenta otros consejos, como apagar la calefacción con margen de tiempo o mejorar el aislamiento térmico y evitar así que la casa se enfríe más rápido.
