- Cuándo es más importante instalar sensores de temperatura inteligentes en casa
- El error que no debes cometer con la repentina subida de temperaturas de esta semana o gastarás mucha luz
Después de unas semanas con temperaturas por encima de lo habitual para esta fecha del año en buena parte de España, los termómetros empiezan a bajar. De hecho, en algunas zonas se van a registrar temperaturas bastante bajas en los próximos días y mucha gente empezará a conectar por primera vez la calefacción este otoño. No debes equivocarte al configurar la temperatura, ya que eso puede hacer que consumas más.
A qué temperatura poner la calefacción si no hace mucho frío
La temperatura debe ser siempre la misma, si tu objetivo es ahorrar, independientemente de si hace mucho frío fuera o no. Al menos, de forma general. Sí es cierto que por la noche podrías bajarla varios grados, incluso. Durante el día, lo ideal es que tengas la temperatura entre 18 y 20 grados, para consumir lo menos posible. La OCU recomienda como temperatura de confort los 21 grados y avisa de que cada grado puede suponer un 7% más de consumo.
Por tanto, si empieza a hacer frío en la zona en la que vives, y necesitas encender la calefacción, evita ponerla a una temperatura superior a esos 21 grados, ya que realmente no lo necesitas y vas a estar consumiendo más. Mantén la misma temperatura que pondrías en invierno, cuando hace mucho más frío.
Lo positivo es que, en esta fecha, la temperatura de tu vivienda no va a estar tan baja como en invierno. Por ello, pasar de 16 a 20 grados, por ejemplo, va a consumir menos que pasar de 13 a 20 grados. Vas a tener la casa a la misma temperatura, pero no estarás consumiendo tanto.
En resumen, independientemente de la temperatura que haga fuera, debes poner la calefacción a esos 18-20 grados y evitar consumir más sin ser necesario. Si necesitas algo más, puedes ponerla a 21.
Ten en cuenta las horas de mayor temperatura
Algo que sí debes tener en cuenta es que, posiblemente, a ciertas horas la temperatura aumente fuera de casa. Esto significa que debes aprovechar esos momentos para ventilar tu casa y evitar hacerlo en horas en las que haga mucho más frío, como sería a primera hora del día o por la noche.
Esto también significa que podrías utilizar bastante menos tiempo la calefacción ahora, en comparación con el invierno, sin que ello suponga que la vivienda se enfríe rápidamente. Puedes jugar con los tiempos y evitar así consumir más de lo que necesitas en esta época.
Además, podrías apagar bastante antes la calefacción por la noche y, al no bajar tanto la temperatura, mantener la vivienda aclimatada hasta el día siguiente. Eso sí, es imprescindible que tengas un buen aislamiento térmico y evites que entre aire de fuera, lo cual va a hacer que tengas que encender más tiempo la calefacción.
En definitiva, si vas a encender por primera vez la calefacción este otoño, lo mejor que puedes hacer es mantener la temperatura igual que si fuera invierno. No pongas la temperatura más elevada, ya que eso va a consumir más energía y te costará más. Lo idea, de cara a ahorrar, es mantenerla entre 18 y 20 grados. Por la noche podrías ponerla a 15-16, si fuera necesario mantenerla encendida.
