En ocasiones, es necesario mejorar la privacidad al navegar por Internet, así como aumentar la seguridad. Una opción muy utilizada es la de contar con una VPN. Es útil en situaciones en las que nos conectamos a una red pública, por ejemplo. Sin embargo, hay alternativas como es el uso de SSH Tunneling. Pero, ¿en qué se diferencian? ¿Cuándo utilizar cada opción? En este artículo, vamos a hablar de ello para que lo tengas claro y te decidas por la mejor opción en tu caso.
En ambos casos, el objetivo es crear un canal privado seguro entre el dispositivo que usas para conectarte a la red y un servidor remoto. Puede parecer que son similares, ya que comparten ese objetivo común. Pero hay diferencias en la manera en la que funcionan. Esto hace que, según el caso, interese más utilizar una u otra.
Diferencias entre SSH Tunneling y VPN
Lo primero que hay que indicar es cómo funciona cada opción. Si empezamos por SSH Tunneling, podemos decir que se basa en el protocolo SSH (siglas, en inglés, de Secure Shell) y lo que hace es redirigir el tráfico a través de un servidor SSH. Permite proteger el tráfico de puertos o servicios concretos al establecer un túnel cifrado. Una característica interesante que hay que mencionar, es que proporciona cifrado a cualquier dato que pase por el túnel que crea. Esto quiere decir, que incluso protocolos inseguros, como sería HTTP, que están sin cifrar, se pueden ejecutar y evitar posibles ataques de intermediarios que comprometan la seguridad. Hay que indicar que SSH Tunneling solo funciona con un host y puerto a la vez. Para poder pasar diferentes por el túnel, sería necesario crear una conexión separada, con puertos distintos. Por ello, no suele ser una opción demasiado viable en la mayoría de casos, más allá de usarlo en servicios específicos.
El tipo de autenticación que tendremos en el SSH será el del propio protocolo configurado en el servidor, lo normal y por seguridad, es tener unas claves SSH para dicha autenticación, y prescindir por completo del típico usuario y contraseña. No obstante, se pueden añadir diferentes niveles de autenticación, dependiendo de lo sensible que sea dicho servidor SSH. Otras opciones de seguridad que puedes implementar son cambiar el puerto SSH por defecto, añadir técnicas como Port-Knocking etc.
Por otra parte, está la alternativa de una VPN. Es lo que se usa más ampliamente a nivel de usuario, para mejorar el cifrado de la conexión. Lo que hace es crear una conexión segura y cifrada entre ese dispositivo y la red. Permite navegar por la red como si físicamente estuviéramos en otro lugar, lo que resulta muy interesante para desbloquear contenido que pueda estar restringido geográficamente, por ejemplo.
A diferencia del SSH Tunneling, va a cifrar toda la conexión del dispositivo. Es decir, una vez instalas la VPN, y te conectas a un servidor, la conexión va a estar cifrada al usar el navegador, una aplicación de mensajería, etc. Todo el tráfico va a pasar por ese túnel cifrado que crea, por lo que queda oculto a posibles intrusos. Los protocolos más recomendables para proteger las conexiones mediante una VPN son IPsec, OpenVPN y también WireGuard, sobre todo este último protocolo, es el más rápido de todos y el que mejor funciona si queres tener la mínima latencia de la conexión y la mejor velocidad.
| Característica | SSH Tunneling | VPN (Virtual Private Network) |
|---|---|---|
| Alcance del Cifrado | Tráfico de una aplicación/puerto específico | Todo el tráfico de red del dispositivo |
| Nivel de Operación | Capa de Aplicación (OSI Layer 7) | Capa de Red (OSI Layer 3) |
| Caso de Uso Principal | Acceso seguro a servicios remotos específicos (BBDD, servidores web internos) | Navegación anónima, seguridad en Wi-Fi públicas, elusión de geobloqueos |
| Usuario Objetivo | Administradores de sistemas, desarrolladores | Usuario doméstico y corporativo general |
| Complejidad | Alta (requiere línea de comandos) | Baja (aplicaciones con interfaz gráfica) |
| Rendimiento | Sobrecarga mínima, muy ligero | Pérdida de velocidad del 10-30% (depende del protocolo) |
| Coste Típico | Gratuito (incluido en OpenSSH) | Servicios comerciales (suscripción mensual/anual) |
Cuándo usar cada opción
Después de explicar las diferencias, vamos a hablar de cuándo usar cada alternativa. En el caso de SSH Tunneling, puede ser interesante para redirigir puertos internos a redes privadas, acceder a servidores detrás de firewalls o administrar un servidor remoto de forma segura. Por ejemplo, lo puedes usar para acceder a un servicio específico, como puede ser una base de datos. Es más utilizado por administradores de sistemas y desarrolladores.
En cambio, una VPN es muy utilizada en el ámbito de usuario domésticos para ganar privacidad en la red. Por ejemplo, cuando nos conectamos a una red Wi-Fi pública y queremos evitar problemas de seguridad. También para acceder a contenido restringido o navegar con otra dirección IP. Hoy en día muchos routers domésticos como los ASUS y AVM disponen de diferentes servidores VPN para acceder a la red local desde Internet de forma segura, esto es perfecto para hacer como si realmente estuviéramos desde casa, e incluso permite la redirección de tráfico de Internet.
Para evitar bloqueos geográficos, una VPN suele ser lo más indicado para usuarios domésticos. Eso sí, es importante siempre usar un servicio de garantías, que funcione correctamente y no ponga en riesgo tus datos. Desde RedesZone, te recomendamos algunas opciones como son NordVPN, CyberGhost o Surfshark. Todas ellas cuentan con múltiples servidores, por lo que podrás conectarte como si estuvieras en otro país y así mejorar la seguridad y evitar bloqueos geográficos.
En definitiva, como ves, hay diferencias entre SSH Tunneling y VPN, aunque el objetivo final sea similar. Los usos que puedes darle, también son distintos. A nivel de usuario doméstico, una VPN va a ser lo que estará siempre más presente. Te recomendamos siempre no cometer errores y mantener la seguridad y privacidad en la red.
Criterios para seleccionar una VPN
Seleccionar una VPN requiere centrarse en criterios técnicos objetivos, ya que lo que buscamos es seguridad, privacidad y por supuesto, rendimiento. En este sentido, uno de los primeros puntos a tener en cuenta es el uso de protocolos de cifrado robustos y actualizados, como WireGuard o OpenVPN, que ofrecen AES-256 bits de encriptación para proteger datos contra intercepciones.
También se pueden tener en cuenta funciones como el kill switch y protección contra fugas de DNS/IP son esenciales para evitar exposiciones. Hay muchos servicios conocidos como los que os hemos recomendado que cumplen con estas especificativas.
La velocidad también es fundamental, sobre todo si hablamos de tareas como streaming o gaming. En este sentido, lo mejor es elegir VPNs con velocidades superiores a 500 Mbps en conexiones de fibra óptica. Tampoco podemos olvidar la cobertura, ya que una una red extensa de servidores reduce la congestión y permite acceso geolocalizado.
Por tanto, cuando vayamos a seleccionar un operador, lo ideal es tener en cuenta aquellos con servidores virtuales en regiones críticas como Asia o África. Si el servicio tiene unos 3.000 servidores en más de 100 países, estaremos ante una VPN a tener en cuenta. La VPN vela por la privacidad, pero no solo en la navegación, sino que debería hacerlo internamente de cara a la recolección de datos. Nos referimos a las políticas de no-logs estrictas. Muchas VPN son auditadas por firmas como Deloitte o PwC, para asegurar que no se registre actividad del usuario.
La compatibilidad con múltiples dispositivos y soporte para routers personalizados es también muy importante. Es algo en lo que debemos fijarnos, para que se permitan conexión múltiples o ilimitadas en apps para Windows, iOS y routers DD-WRT, con actualizaciones automáticas para mitigar vulnerabilidades. Con estos pequeños consejos, tendremos en nuestra mano una VPN completa y sin fisuras.
