A la hora de navegar por Internet y buscar aumentar la privacidad o evitar ciertas restricciones, hacer uso de una VPN o de DNS privados puede ser la solución. Sin embargo, hay diferencias importantes entre ambas opciones. Vamos a explicarte qué es cada una de ellas y de qué manera pueden ayudarte al navegar por la red. De forma resumida podemos decir que la VPN protege toda la conexión punto a punto, redirige la conexión y sale el tráfico a través del servidor VPN, mientras que los DNS privados se ocupan de resolver los nombres de dominio de forma privada, pero el resto del tráfico sí se puede ver en determinadas circunstancias.
Cómo actúa una VPN
Una VPN (Virtual Private Network) como las que nos ofrecen los servicios de NordVPN, Proton VPN o Surfshark nos permite conectarnos a un servidor de estas empresas y redirigir el tráfico de red a través de dicho servidor. Una VPN tiene la capacidad de todo lo siguiente:
- Cifrar la conexión completa: todo el tráfico entre el PC y el servidor VPN va totalmente cifrado, a partir del servidor VPN solamente irá cifrado si usas HTTPS para conectarte a webs. Por este motivo, es muy importante conectarte a una VPN de confianza, porque justamente en el «servidor» es donde te podrían espiar el tráfico.
- Ocultar la dirección IP pública: saldremos a Internet a través de la IP pública del servidor, por este motivo estaremos «ocultos» a través de este servidor.
- Evitar bloqueos geográficos: si te conectas a un servidor VPN del país donde quieres ver Netflix, Amazon Prime Video o servicios similares, será como si realmente estuvieras en dicho país, así que no tendrás bloqueos geográficos a la hora de acceder al contenido.
- Cambiar la ubicación a la que te conectas: muchas webs realizan un tracking desde donde te estás conectando, al usar una VPN estás falseando esta ubicación porque la IP puede pertenecer a otro país.
Por tanto, tu conexión pasa totalmente cifrada por un intermediario, que es la VPN. Es como si todo viajara dentro de un túnel, de ahí que quede oculto a posibles intrusos que busquen obtener información de la navegación. Es una estupenda opción para conectarte a redes inalámbricas públicas, como pueden ser un aeropuerto, centro comercial o biblioteca. Además, si necesitas evitar bloqueos geográficos que pueda haber, como sería al intentar entrar en una página que no está disponible en un determinado país, una VPN puede ser muy útil. Es como si te conectaras desde otro lugar, ya que podrás elegir servidores que se localicen en cualquier parte del mundo.
Por otra parte, aunque no ocurre con todas las VPN, también podría ser útil para bloquear publicidad o incluso malware. Esto ayudará a mejorar la privacidad y seguridad cuando navegues por la red. Hay algunos servicios que incorporan esta característica; no obstante, otra opción es directamente usar tú un bloqueador y un antivirus; además, el antimalware que puede tener una VPN no sustituye a un antivirus en tu PC.
Es importante que utilices siempre una buena VPN. Cuidado con instalar la primera que veas, sin analizar previamente si es o no segura, ya que eso podría comprometer tu privacidad y seguridad sin darte cuenta. La única gratuita que te recomendamos es la de WARP de Cloudflare, el resto no es recomendable por seguridad, y nunca te conectes a un servidor OpenVPN o WireGuard gratuito que veas, porque es posible que te vayan a espiar.
¿Qué hacen los DNS privados?
Los DNS sirven para resolver los nombres de dominio, algo que ocurre cada vez que visitas una página web. Por ejemplo, al entrar en RedesZone.net, los DNS reconocen ese dominio y llevan a la página correspondiente, sin necesidad de que conozcas cuál es la dirección IP. Lo que hacen los DNS privados es utilizar DNS over HTTPS (DoH) o bien DNS over TLS (DoT), lo que permite cifrar esas consultas. Esto evita que los operadores puedan ver qué sitios web visitas. No ven la dirección IP que corresponde a las páginas en las que entras.
Además, hay DNS privados que permiten bloquear ciertas páginas web que pueden ser maliciosas. Esto evita que accedas a sitios que puedan contener malware, por ejemplo. Por ello, tu seguridad también puede mejorar en cierta medida, aunque no significa que no puedas instalar software malicioso o ser víctima de un ataque de phishing.
Sin embargo, si entras en una web con HTTPS que no use ECH (Encrypted Client Hello), entonces estaremos revelando al operador de Internet qué web estamos visitando, ya que puede (y lo hace) escanear el SNI (Server Name Indication), una cabecera de cualquier conexión HTTPS que va en texto claro. Además, esto es susceptible de bloqueo por parte de los operadores, algo que no ocurre si se usa ECH porque están «a ciegas» por completo. Puedes hacer un test de ECH aquí. Si aparece «sni = encrypted» significa que tu navegador lo soporta.
Por este motivo, un DNS privado te protege a medias; no lo hace como una VPN. De hecho, la resolución de DNS cuando nos conectamos a una VPN también es privada, porque generalmente la consulta se hace a los DNS del túnel VPN.
En definitiva, hay diferencias entre utilizar una VPN para navegar o usar DNS privados. Ambas opciones son compatibles y pueden ser muy útiles según qué necesites. En cualquier caso, para poder mejorar la seguridad deberías asegurarte de mantener tus equipos actualizados, usar buenas contraseñas y no instalar aplicaciones desde fuentes no oficiales.
