A la hora de navegar por Internet y buscar aumentar la privacidad o evitar ciertas restricciones, hacer uso de una VPN o de DNS privados puede ser la solución. Sin embargo, hay diferencias importantes entre ambas opciones. Vamos a explicarte qué es cada una de ellas y de qué manera pueden ayudarte al navegar por la red. De forma resumida podemos decir que la VPN protege y redirige la conexión, mientras que los DNS privados se ocupan de resolver los nombres de dominio.
Cómo actúa una VPN
Una VPN tiene la capacidad de todo lo siguiente:
- Cifrar la conexión completa.
- Ocultar la dirección IP pública.
- Evitar bloqueos geográficos.
- Cambiar la ubicación a la que te conectas.
Por tanto, tu conexión pasa cifrada por un intermediario, que es la VPN. Es como si todo viajara dentro de un túnel, de ahí que quede oculto a posibles intrusos que busquen obtener información de la navegación. Es una estupenda opción para conectarte a redes inalámbricas públicas, como puede ser un aeropuerto, centro comercial o biblioteca.
Además, si necesitas evitar bloqueos geográficos que pueda haber, como sería al intentar entrar en una página que no está disponible en un determinado país, una VPN puede ser muy útil. Es como si te conectaras desde otro lugar, ya que podrás elegir servidores que se localicen en cualquier parte del mundo.
Por otra parte, aunque no ocurre con todas las VPN, también podría ser útil para bloquear publicidad o incluso malware. Esto ayudará a mejorar la privacidad y seguridad cuando navegues por la red.
Es importante que utilices siempre una buena VPN. Podemos recomendarte algunas como NordVPN, Proton VPN o Surfshark. Cuidado con instalar la primera que veas, sin analizar previamente si es o no segura, ya que eso podría comprometer tu privacidad y seguridad sin darte cuenta.
Qué hacen los DNS privados
Los DNS sirven para resolver los nombres de dominio, algo que ocurre cada vez que visitas una página web. Por ejemplo, al entrar en RedesZone.net, los DNS reconocen ese dominio y lleva a la página correspondiente, sin necesidad de que conozcas cuál es la dirección IP.
Lo que hacen los DNS privados es utilizar DNS over HTTPS (DoH) o bien DNS over TLS (DoT), lo que permite cifrar esas consultas. Esto evita que los operadores puedan ver qué sitios web visitas. No ven la dirección IP que corresponde a las páginas en las que entras.
Además, hay DNS privados que permiten bloquear ciertas páginas web que pueden ser maliciosas. Esto evita que accedas a sitios que puedan contener malware, por ejemplo. Por ello, tu seguridad también puede mejorar en cierta medida, aunque no significa que no puedas instalar software malicioso o ser víctima de un ataque de phishing.
En definitiva, hay diferencias entre utilizar una VPN para navegar o usar DNS privados. Ambas opciones son compatibles y pueden ser muy útiles según qué necesites. En cualquier caso, para poder mejorar la seguridad deberías asegurarte de mantener tus equipos actualizados, usar buenas contraseñas y no instalar aplicaciones desde fuentes no oficiales.
