Aunque no todas las redes Wi-Fi públicas son inseguras, sí es cierto que el riesgo está presente. Si te has conectado a redes inalámbricas en las que no puedes confiar al 100%, es interesante que cambies las contraseñas y revises también si han podido quedar expuestos ciertos datos. Esto te ayudará a reducir riesgos y podrás evitar intrusos en tus cuentas.
Algunos lugares en los que podrías conectarte a redes inseguras de viaje son los siguientes:
- Hoteles.
- Aeropuertos.
- Restaurantes.
- Estaciones.
- Centros comerciales.
¿Cambio las contraseñas si me he conectado a un Wi-Fi dudoso?
Aunque depende de cómo hayas utilizado esas redes Wi-Fi, sí que es útil cambiar las claves que hayan podido quedar expuestas. No sabes si ha podido haber algún intruso o si esa red la han creado de forma maliciosa solo para estafar y hacerse con datos personales.
Los riesgos más habituales son los siguientes:
- Ataques de interceptación de tráfico, conocidos como Man in the Middle.
- Portales cautivos falsos para robar credenciales.
- Dispositivos mal configurados que exponen recursos compartidos.
- Malware distribuido a través de descargas o páginas comprometidas.
Sí hay que mencionar que hoy en día la mayoría de páginas web y aplicaciones utilizan HTTPS, lo que significa que la comunicación va cifrada y los datos no viajan en texto plano, como sí ocurría hace unos años. Esto reduce mucho el riesgo, pero no hace que desaparezca por completo, ya que siempre podría haber ciertas vulnerabilidades.
Casos en los que deberías cambiar las contraseñas:
- Iniciaste sesión en alguna plataforma.
- Has entrado en el correo electrónico.
- Entraste en páginas o aplicaciones donde te pedían datos.
- Has descargado algún archivo y crees que es sospechoso.
Si únicamente has navegado por Internet, no pusiste datos ni usaste aplicaciones en las que tuvieras que usar tus contraseñas personales, no sería necesario cambiarlas.
Qué contraseñas priorizar
Todas las contraseñas son importantes, ya que protegen cuentas y registros, pero hay algunas que deberías priorizar:
- Correo electrónico.
- Cuentas bancarias.
- Redes sociales.
- Tiendas online donde tengas tarjetas guardadas.
En estos casos, siempre que tengas la mínima sospecha es muy importante que cambies las claves de acceso. Esto evitará que puedan suplantar tu identidad, roben datos personales o tomen el control de tus cuentas importantes.
Cómo debe ser una buena contraseña
No basta solo con cambiar las contraseñas cuando creas que hay cierto riesgo, sino que debes usar claves seguras y que realmente protejan tus cuentas. Algunos factores importantes que debes tener en cuenta siempre, son los siguientes:
- Longitud de al menos 14 o 16 caracteres.
- La contraseña debe ser única.
- Totalmente aleatoria.
- Contar con letras (mayúsculas y minúsculas), números y otros símbolos especiales.
Esto es algo que debes aplicar a cualquier cuenta que utilices en tu día a día. Es lo que evitará que los piratas informáticos puedan acceder con facilidad sin permiso. Nunca utilices cosas como tu nombre, fecha de nacimiento o cualquier palabra o dígitos que te relacionen. Por tanto, si estas vacaciones te has conectado a una red Wi-Fi pública, es buena idea que cambies las contraseñas. Aunque no sea siempre necesario, sí que te ayudará a reducir riesgos y poder estar más protegido.
Si te vas a conectar a redes públicas, siempre os vamos a recomendar usar una VPN, y es muy importante elegir una de garantías. Te recomendamos algunas como NordVPN, Proton VPN o Surfshark. Las puedes utilizar en dispositivos móviles y también en el ordenador.
