Realmente no necesitas cambiar la contraseña del Wi-Fi frecuentemente, ni tampoco la de otras cuentas que uses en tu día a día. Siempre y cuando estés usando una clave segura, robusta y de garantías, no debería de haber problemas. Eso sí, es fundamental que no la uses en otro sitio y que no haya indicios de que ha podido filtrarse en Internet.
Cuándo no es necesario cambiar la contraseña
No es necesario que cambies la contraseña del Wi-Fi siempre y cuando no se la hayas dado a alguien, no haya indicios de posible filtración y cumplas con las medidas de seguridad adecuadas al generar una clave.
Lo importante es que el router esté correctamente actualizado, que uses una clave única y lo suficientemente larga y que tengas configurado un cifrado actual. En este último caso, lo ideal es que uses WPA3, que es el más reciente, aunque también es seguro WPA2. Evita usar cifrados como WPA o WEP, que son obsoletos y pueden exponer las contraseñas.
También deberías cambiar la contraseña si sospechas de algún dispositivo extraño o crees que tu router ha tenido alguna vulnerabilidad. En esos casos también conviene cambiarlas, igual que harías con la clave de alguna red social, del correo electrónico o cualquier cuenta en la que pueda haber intrusos.
Qué tener en cuenta para crear una clave segura
A la hora de crear una contraseña para el Wi-Fi, es fundamental que cumpla con todo esto:
- Totalmente aleatoria.
- No utilizarla en otro lugar.
- Longitud mínima de 20 caracteres.
- No usar palabras o dígitos que te relacionen.
Algo fundamental es que la clave sea larga. Intenta que tenga, al menos, 20 caracteres. Simplemente con poner un número o letra adicional, ya puedes lograr que esa contraseña sea exponencialmente más compleja. Habría muchas más posibles combinaciones.
También es esencial que sea totalmente aleatoria. Utiliza letras (mayúsculas y minúsculas), números y otros símbolos especiales. Eso permitirá que tu Wi-Fi esté perfectamente protegido. Nunca utilices una misma contraseña que ya usas en otra cuenta, ya que podría haber filtraciones o que un atacante la averigüe.
Por supuesto, no deberías usar palabras o dígitos que te relacionen. Por ejemplo, no uses tu nombre, apellidos o fecha de nacimiento. Aunque pueda ser útil para recordarla, lo cierto es que va a ser también más fácil para los posibles intrusos usar esas combinaciones y probar.
Por tanto, no es necesario que cambies la contraseña del Wi-Fi frecuentemente, pero sí debes asegurarte de que la que utilizas es segura y de que no has cometido ningún error que pueda suponer una merma en la seguridad.
Todo esto lo puedes aplicar también a la contraseña de acceso a la configuración del router. Ten en cuenta que es independiente de la clave del Wi-Fi, por lo que también debería ser segura y no es necesario cambiarla si no hay motivos como los que hemos explicado.
