Siempre que navegas por Internet, que te registras en una web o usas redes sociales, estás dejando algo de rastro. Eso puede incluso comprometer tu propia identidad, que serían tus datos personales, cuenta de e-mail, etc. Por ejemplo, al registrarte en una web, estás poniendo ciertos datos que, en un momento dado, podrían quedar expuestos y que terminen en malas manos. Para evitarlo, puedes crear identidades digitales alternativas. Vamos a contarte en qué consiste esto.
El objetivo es potenciar la privacidad y evitar dar facilidades a los piratas informáticos. Es clave proteger correctamente los dispositivos, como puede ser al usar un antivirus o tener todo actualizado, pero también al tener cuidado a la hora de compartir información en la red y que pueda quedar expuesta.
Qué son las identidades digitales alternativas
Pero, ¿qué es esto de identidades digitales alternativas? Básicamente, es eso: una identidad que vas a tener en Internet. Una forma de identificarte al registrarte en una plataforma o usar redes sociales. La idea aquí, de cara a mejorar la privacidad, es generar identidades alternativas, para no exponer la tuya real.
Por ejemplo, podrías crear un alias cuando te registres en foros y plataformas de todo tipo. En vez de usar tu nombre real, así como un usuario que sea fácilmente identificable como tuyo, consiste en crear otro alias, otro nombre distinto, alternativo, que te aporte esa privacidad en la red.
También puedes tener correos electrónicos alternativos o incluso desechables. No vas a exponer el tuyo principal, el que quieres proteger. De esta forma, vas a poder protegerte del Spam, de ataques Phishing y otros problemas que sí podrías tener en caso de que expongas tu cuenta principal en la red.
Además, tienes la opción de tener cuentas secundarias en las plataformas o evitar poner tu número principal al registrarte en ciertas plataformas. Todo esto evitará que recibas Spam y puedas tener problemas, ya sea a corto o largo plazo. A fin de cuentas, estás creando una identidad digital alternativa.
Cuidado con redes sociales
Principalmente, debes tener mucho cuidado con las redes sociales. Es ahí donde podrías estar exponiendo demasiados datos personales, aunque no seas consciente de ello. Hablamos de plataformas como Facebook o Instagram, por ejemplo. Es conveniente que revises muy bien qué compartes.
Te recomendamos que limites la información personal que haces pública. No deberías dar más datos de los realmente necesarios. Debes tener cuidado con las fotos que subes, comentarios que puedas poner, etc. Una buena idea es convertir tu cuenta en privada, para que no puedan acceder al contenido con tanta facilidad.
Por otra parte, es clave evitar agregar contactos que puedan ser un fraude. Mucho cuidado con los bots, ya que podrían comprometer tu privacidad. Podrían enviarte mensajes falsos, suplantando la identidad de otros.
También deberías revisar contenido antiguo, que incluso no recuerdas haber publicado. Ahí podrías estar exponiendo demasiada información personal o que afecte a terceros. Si hace tiempo que no utilizas alguna red social en concreto, revísala para evitar problemas de este tipo que podrían afectar a tu privacidad actual.
En definitiva, de cara a aumentar la privacidad en Internet, puedes optar por crearte identidades digitales alternativas. Básicamente, consiste en no exponer tu información real, cosas como tu dirección de e-mail principal, número de teléfono y similares. Siempre puedes usar alternativas para registrarte en alguna plataforma.
¿Por qué es importante proteger tu identidad real?
Que tu nombre y correo electrónico se expongan en Internet por culpa de una filtración de datos no bueno. De hecho, se pueden dar diferentes consecuencias por este motivo, que va desde recibir una gran cantidad de Spam. Según el INCIBE, esto es a lo que se enfrentan las personas que no tienen cuidado con su identidad en Internet:
- Ataques de phishing dirigidos: se trata de enviar mails fraudulentos que van personalizados para la persona en concreto, y todo con el fin de estafarla. Se hacen pasar por sus bancos u otros servicios de confianza.
- Suplantación de identidad: los ciberdelincuentes se hacen pasar por la víctima e intentar solicitar créditos o abrir diferentes cuentas al nombre de esta.
- Ataques de «credential stuffing»: básicamente, si eres de aquellos usuarios que reutilizas una contraseña en diferentes servicios, los ciberdelincuentes acceden al resto de cuentas.
