Al navegar por Internet, nuestros datos personales, la información que ponemos o los sitios que visitamos podrían quedar expuestos. No siempre es posible preservar la privacidad y mucho menos el anonimato. Son dos conceptos diferentes. Vamos a explicarte las diferencias, para que entiendas por qué no son lo mismo y, también, te daremos algunas recomendaciones para que tengas en cuenta.
Es fundamental no comprometer los datos personales, ya que podrían aprovecharlos para lanzar campañas maliciosas. Si averiguan información sobre ti, lo cierto es que la pueden usar para crear ataques phishing personalizados e intentar robar tus contraseñas. Por ello, es clave protegerse y no dar facilidades a los atacantes.
La protección de los datos personales ya es hasta un imperativo que se establece bajo el marco del RGPD. Por ejemplo, en los artículos 5, 24 y 32 ya se imponen una serie de principios sobre la minimización de datos, integridad, confidencialidad y también las medidas técnicas adecuadas que se deben aplicar. Y es que los riesgos de phishing, suplantación de identidad o el acceso a cuentas bancarias son reales y cada vez hay más casos.
Diferencias
Tanto la privacidad como el anonimato, vas a poder alcanzarlos si tienes en cuenta ciertas recomendaciones al navegar por Internet. En ambos casos, evitarás problemas que puedan comprometerte en la red. Eso sí, el anonimato total es muy difícil en Internet.
Privacidad
En primer lugar, si hablamos de privacidad, podemos decir que esto tiene que ver con que tu información quede protegida y no sea accesible para cualquiera. Por ejemplo, que los mensajes de tus redes sociales solo los puedas leer tú, que solo puedan acceder a tus fotos los contactos que has seleccionado o que una empresa no pueda recoger y utilizar tus datos para fines comerciales.
Tú no eres anónimo en Internet, en esos casos. Vas a utilizar un perfil de red social, con tu nombre, pero esa información, o parte de ella, la vas a controlar tú por completo. Vas a tener privacidad, al evitar que otros puedan acceder a lo que compartes o a la información que estás publicando en esa plataforma.
Si ponemos un ejemplo, puede ser WhatsApp o tu cuenta de Facebook. Ahí vas a utilizar tu número de teléfono o tu nombre, por lo que no eres anónimo, pero esas conversaciones van a estar cifradas, por lo que vas a mantener tu privacidad.
Anonimato
Por otra parte, está lo que se conoce como anonimato. En este caso, significa que vas a poder navegar por Internet sin necesidad de dejar rastro. No vas a usar tu número, ni tu e-mail, ni vas a poner tu nombre en ningún lugar. Vas a evitar que puedan identificarte, que puedan saber que eres tú quien entra en una web.
El anonimato es evitar mostrar quién eres. Es como si accedieras a Internet con una máscara, sin que otros puedan identificarte. No se refiere a la información que estés exponiendo, como podrían ser mensajes, sino tu propia identidad, lo que pueda utilizar otra persona para saber que eres tú quien usa Facebook o WhatsApp.
Aunque es difícil ser completamente anónimo en Internet, puedes usar aplicaciones como una VPN, la cual permite cifrar el tráfico y ocultar la dirección IP real. También es clave no usar tu nombre real al registrarte en páginas, utilizar navegadores como Tor, evitar vincular tus cuentas o usar correos electrónicos alternativos.
En definitiva, hay diferencias entre privacidad y anonimato en Internet. Lo primero es más sencillo de lograr que lo segundo, siempre y cuando no cometas errores. Es clave tener todo bien configurado y no exponer más datos de los necesarios.
Consejos para mejorar tu privacidad
Para mantener una gran privacidad en Internet es cierto es que hay herramientas específicas que no pueden faltar. Sin embargo, no es necesario que sean las más complicadas de usar o comprender. En dos pasos es posible mejorar tu privacidad a partir de ahora, y lo mejor de todo es que no es necesario que tengas grandes conocimientos técnicos:
- Configura la privacidad de tus redes sociales y otras plataformas con función en línea: haz que tus perfiles en redes como Instagram o TikTok sean privados y solamente sean visibles para tus contactos. Puedes limitar quién te puede enviar mensajes. También es importante revisar qué información compartes a través de tus perfiles. Y, por ejemplo, en WhatsApp (y otros servicios similares) puedes desactivar la función En línea para que ningún otro usuario pueda saber que estás conectado.
- Revoca los permisos de apps y bloquea rastreadores en tu navegador: las apps acumulan permisos innecesarios con el paso del tiempo, por ejemplo, hay aplicaciones que piden el acceso a cámara, micrófono, etc., y realmente no lo necesitas. Por tanto, debes configurar bien los permisos desde los ajustes del smartphone.
Estas simples acciones logran mejorar tu privacidad, e incluso, con la revocación de los permisos de las apps también evitas que las empresas puedan recopilar más datos sobre ti. Por lo que es una buena base contra las formas más habituales de rastreo y acceso indebido a los datos personales de usuarios.
