El router es una pieza fundamental para conectarnos a Internet en nuestro día a día. Normalmente, los propios operadores nos proporcionan uno, ya sea pagando o de forma gratuita. Sin embargo, tenemos a nuestra disposición un gran abanico de posibilidades. Son muchos los dispositivos que podemos utilizar, con características y funciones diferentes. En este artículo vamos a hablar de ello. Vamos a explicar por qué puede ser interesante cambiar el router de nuestro operador por otro diferente.
La importancia del router en nuestro día a día
Es una realidad que hoy en día el router forma parte importante de nuestra vida tecnológica. Es el dispositivo que nos permite acceder a la red a través de los diferentes equipos que tengamos. Los actuales permiten conectarnos tanto por cable como de forma inalámbrica. Esto último hace que sea posible conectar una gran variedad de dispositivos móviles.
La cuestión es que en ocasiones el router que tenemos puede no ser suficiente para lo que buscamos. Es cierto que si tenemos un uso cotidiano, básico y sin necesitar grandes cosas, el que nos ofrece nuestra operadora va a ser suficiente. Ahora bien, si necesitamos algo más, vamos a tener que adquirir uno por nuestra cuenta.
Contar con un router que se adapte correctamente a nuestras necesidades va a ser fundamental para nuestro día a día. Especialmente si somos usuarios exigentes vamos a necesitar un aparato que funcione correctamente y no ponga nunca en riesgo nuestra seguridad.
Por qué deberíamos cambiar el router de nuestra operadora
Mejorar la señal inalámbrica
Uno de los motivos principales por los que deberíamos cambiar el router de nuestra operadora es para mejorar la señal inalámbrica. Hoy en día tener una buena conexión Wi-Fi es fundamental para todo lo relacionado con el Internet de las Cosas y los dispositivos móviles. Ahora bien, hay que tener en cuenta que no todos los routers funcionan bien en este sentido.
Comprar un router que se adapte mejor a lo que necesitamos puede suponer que incremente considerablemente la señal inalámbrica. Pueden tener varias antenas externas, por ejemplo, así como una mayor capacidad para conectarnos desde otras distancias.
Mayor seguridad y control
También pueden mejorar la seguridad. Es cierto que los routers modernos tienen unos estándares que pueden ser suficientes en la mayoría de casos, pero podrían quedarse cortos en otros. Hay routers que cuentan con más funciones adicionales que nos protegen en la red, como puede ser un firewall o contar con un VPN.
Algo similar ocurre con el control. No todos permiten crear una red de invitados o tener control parental, por ejemplo. Son aspectos valorados por muchos usuarios.
Más cantidad de puertos Ethernet
¿Vamos a conectar muchos equipos a través de cable? Los routers de nuestra operadora suelen estar limitados. Incluso puede que solo cuenten con un Gigabit Ethernet y el resto sean Ethernet, por lo que la velocidad no será la máxima.
Al adquirir un router nuevo podremos elegir un modelo que disponga de más puertos Gigabit Ethernet y poder conectar así todos los dispositivos que necesitemos.
Optimizados para jugar online
Sin duda es una de las razones por la que muchos usuarios compran un router nuevo. A la hora de jugar por Internet necesitamos que la latencia la mínima posible, así como mantener siempre una buena velocidad y estabilidad de la señal. Esto no siempre ocurre con los routers convencionales y una buena idea puede ser comprar un router específico para jugar.
El problema que podemos encontrar en este tipo de routers, es el precio. Pero sin duda son un gran añadido para que nuestra red funcione de una forma mucho mejor. Y es que no solo mejorará la experiencia en videojuegos, sino que es probable que todas las tareas que realizamos se vean un poco potenciadas. Esto es porque el rendimiento es mejor, pero además tendremos la posibilidad de aplicar algunas configuraciones que, al estar orientadas a videojuegos, harán que todas las tareas que requieren de recursos personalizados se beneficien en parte.
Más libertad para instalar otro firmware
También tendremos más libertad a la hora de modificar el firmware. Muchos routers de las operadoras no permiten el cambio de firmware o no hay tantas opciones en este sentido. Si compramos uno nuevo tendremos más libertad en este sentido.
Con la libertad de elegir el firmware que queramos, podemos adaptarlo mucho a nuestras necesidades. Sea la tarea que sea, seguro que podemos encontrar un firmware que se especialice en ella. Ya sea buscando la máxima velocidad, confiabilidad o simplemente mucha más seguridad, es probable que encontremos alguno que se adapte a nuestras posibilidades. Por lo cual la red será mucho más adaptada a lo que necesitamos, obteniendo el rendimiento adecuado para la actividad que realizamos.
Aumento de la velocidad
Lógicamente, la velocidad es un factor también vital para los usuarios de Internet. Todos los routers no ofrecen la misma velocidad. Puede haber diferencias tanto por cable como a nivel de Wi-Fi. Este puede ser un factor determinante para acabar comprando un router nuevo y no seguir con el de nuestra operadora.
Todo esto es en parte gracias a las ventajas que hemos visto previamente. El poder tener un firmware mucho más adaptado a las necesidades que requerimos, nos permite hacer que la velocidad mejore. Pero no solo eso, sino que será mucho más personalizable en cuanto a asignación de recursos. Haciendo que esa velocidad, aparte de ser mayor, sea más confiable.
Actualizar el firmware del router trae grandes beneficios. El problema que podemos encontrar es que es muy común que estos requieran de ciertas configuraciones, para las cuales incluso nos puede hacer falta algún experto. En todo caso, se trata de algo totalmente recomendable cuando sea posible. Ya que tanto con el firmware adecuado, como con el router que mejor se adapte a lo que necesitamos, mejoraremos el rendimiento del sistema de una forma muy notoria. Haciendo que la red parezca totalmente diferente para mejor, y que probablemente sea mucho más permisiva a la hora de hacer muchas más cosas con ella misma.
Qué desventajas tiene un router propio
Tener un router propio puede parecer la solución perfecta, pero también trae algunos inconvenientes que conviene conocer.
Primero, el precio es algo a tener en cuenta. Comprar un buen router no es barato y además hay que pensar en que puede quedarse obsoleto en unos años, a diferencia de los de las operadoras, ya que si esto ocurre, nos darán otro y seguiremos sin tener que pagarlo, por lo que es interesante saber cuánto invertir en caso de hacerlo.
Otro punto importante es la instalación y configuración. Aunque hoy muchos routers vienen con asistentes sencillos, para alguien que no sabe mucho de redes puede ser un poco complicado. Hay que entender conceptos como SSID, contraseñas, seguridad Wi-Fi, bandas de frecuencia y otros detalles que pueden resultar confusos al principio. La operadora ya nos lo hace todo ella.
Además, si algo falla, la operadora no nos dará soporte directo. Con el router de ellos, solo llamas y te ayudan, pero con uno propio, muchas veces tendrás que resolver los problemas tú mismo o buscar ayuda externa. Esto puede generar estrés si ocurre algo y necesitamos Internet de inmediato, ya que no es que no quieran ofrecernos soporte, sino que no tienen los datos que sí poseen con uno propio y conectado directamente con ellos.
Otra desventaja es que algunos routers no son compatibles con ciertos servicios de la operadora. Por ejemplo, la televisión por cable o la telefonía VoIP puede requerir ajustes específicos, y no todos los routers permiten configurarlos correctamente sin un conocimiento más avanzado, por lo que podríamos perder funciones que, antes de adquirirlo y probarlo, no nos damos cuenta.
Finalmente, hay que pensar en el mantenimiento. Un router propio necesita actualizaciones de firmware para mantener la seguridad y el rendimiento. Si no hacemos esto, podemos estar más expuestos a problemas de seguridad o a que la red funcione más lenta. Con la operadora, sabremos que, en mayor o menor medida, lo tendremos, pero con uno propio, dependerá de la marca y modelo.
En resumen, un router propio ofrece más libertad y mejor rendimiento, pero requiere inversión, tiempo y un poco de paciencia para sacarle todo el provecho.
