El Wi-Fi del router no funciona o no aparece: cómo solucionarlo

El Wi-Fi del router no funciona o no aparece: cómo solucionarlo

Javier Jiménez

Normalmente cuando hay un problema para conectarnos a una red inalámbrica el fallo reside en el dispositivo que estamos usando. Por ejemplo un ordenador, móvil, televisión… Es frecuente que haya algún problema en la configuración, en la tarjeta de red o cualquier programa que está interfiriendo. Sin embargo en este artículo vamos a hablar de cómo solucionar cuando el problema con el Wi-Fi está en el propio router.

Por qué no aparece la red inalámbrica

Si te encuentras ante este problema es que hay algo mal con el router. Cuando intentamos conectarnos a una red Wi-Fi desde el ordenador y no funciona, podemos pensar que el problema esté en el sistema operativo, en ese equipo que estamos usando. Si vemos que al probar con otro ordenador, otro móvil o cualquier dispositivo el problema continúa, ya podría hacernos pensar que el fallo está en el router y que afecta a la conexión inalámbrica.

A veces podría deberse a un fallo en la configuración. Tal vez por error has cambiado algún parámetro de la red y eso ha provocado fallos en la conexión. Incluso después de una actualización que haya dado algún error. Esto puede hacer que esa red inalámbrica aparezca oculta y debas cambiar algo para que vuelva a estar disponible.

También podría ocurrir que haya alguna interferencia con otros equipos. Por ejemplo si estás usando un canal saturado. Si vives en un edificio con muchas viviendas alrededor, tal vez tus vecinos estén usando una frecuencia cercana a la tuya y eso va a provocar fallos e interferencias.

Además, podría haber alguna limitación o directamente algún problema más grave con el hardware. Un fallo en la antena, por ejemplo. Esto haría que la red Wi-Fi no apareciera de cara a otros dispositivos que puedan buscar señal. En este caso puede que la solución sea más complicada y que incluso tuvieras que cambiar el aparato.

Por otra parte, los problemas de seguridad pueden estar relacionados con los fallos a la hora de ver la red Wi-Fi. Si tienes intrusos, si alguien ha podido entrar al robar tu contraseña, puede significar que no funcione correctamente o que directamente no esté disponible para que te conectes.

Podemos decir, por tanto, que hay diferentes causas por las que la red inalámbrica del router no aparece. Es algo que puede aparecer en un momento dado y sin duda significa un problema serio que hay que resolver, ya que de lo contrario no podríamos conectar otros aparatos y no tendríamos conexión.

Cómo solucionar problemas con el Wi-Fi del router

En este caso tenemos que tomar medidas para intentar resolver ese incidente. Vamos a dar algunas pautas para intentar resolver el problema, empezando desde los aspectos más básicos a tener en cuenta.

Hay que tener en cuenta que pueden ocurrir dos cosas: la primera es que la red Wi-Fi directamente no aparezca y la segunda es que sí aparezca, pero no podamos conectarnos o una vez estemos conectados la velocidad es mala o hay cortes.

Lo primero y más básico, puede ser acercarse al router físicamente, y ver que algunas de las luces presenta algún estado no habitual. Esto suele ser síntoma de que algo no va bien. Normalmente en los manuales de los dispositivos tendremos un apartado donde nos indican qué quieren decir las luces dependiendo de como estas se iluminan. En ese caso, podremos conocer el problema rápidamente. Esto también nos puede ayudar a encontrar la red, pues puede que en algún momento nos encontremos demasiado lejos, y nuestro dispositivo no encuentre la red.

Otra cosa que podemos hacer es conectar un cable ethernet, lo cual no funcionará si queremos conectarnos con teléfonos móviles, pero sí que podremos ver si este tiene red o si el dispositivo a conectar cuenta con un puerto de este estilo. Si esto funciona, podemos definitivamente decir que el problema se encuentra en la red Wi-Fi

Observar si la red es constante o sufre cortes, puede darnos a entender muchas cosas, incluido que algún tipo de software esté interfiriendo. En este caso también tendremos que ver si el problema se reproduce en otros dispositivos o si este solo se manifiesta en uno en concreto. Si es este el caso, podría ser que sea problema del aparato el cual queremos conectar a la red.

En cambio puede ser que no conozcamos la red a la que nos intentamos conectar. Con esto nos referimos al nombre, pues puede darse que en todo el listado de redes disponibles no encontremos cuál es la nuestra, lo que combinado a un desconocimiento de la contraseña nos evitará la conexión al 100% hasta que sepamos cual es la red concreta. Para conocer estos datos debemos conectarnos a un router y poder conocer más nuestra red. También es recomendable ponerle nombres que nos diferencien.

Una vez comprobamos todos estos puntos, y no conseguimos resolver el problema, podemos proceder a realizar otro tipo de pruebas como las siguientes.

Reiniciar el router

Si empezamos por lo más básico, algo que podemos hacer es simplemente reiniciar el router. A veces surgen problemas que pueden causar una mala conexión o que incluso la red Wi-Fi no aparezca. Puede ser debido a pequeños fallos en el firmware del dispositivo y pueden resolverse fácilmente.

Eso sí, hay que reiniciarlo correctamente. No basta con apagarlo y volver a encenderlo de inmediato. Lo ideal es mantenerlo unos 30 segundos apagado y posteriormente volver a encenderlo. De esta forma nos garantizaremos que se ha reiniciado correctamente. Es un primer paso que debemos dar siempre que tengamos algún fallo como este que comentamos.

Este tipo de aparatos están diseñados para permanecer encendidos durante semanas sin que aparezcan problemas. Sin embargo a veces puede ser necesario reiniciarlos e incluso aconsejable para mantener un funcionamiento óptimo, sin que surjan problemas que afecten a la estabilidad y velocidad. No hay un tiempo estipulado para hacer reinicios al router, pero si es recomendable hacerlos de forma periódica, como por ejemplo, una vez al mes. O por la contra podemos buscar alguna recomendación del fabricante que nos ayude a que todo funcione de la forma más óptima posible.

Revisar el cableado

Puede darse el caso de que nuestro router solo funcione a modo de entrada de internet hacia otro router de características superiores. En ese caso aquí podemos encontrarnos más problemas, debido a que cada vez que añadimos hardware a la red, tendremos más cosas que revisar.

Si bien una revisión del router y sus configuraciones en general, se deben revisar para ver que no encontramos problemas, también será necesario comprobar que el cable que une ambos routers, y en general todos los cables que conecten con otros posibles puntos de acceso. Si estos se encuentran en mal estado, pueden producir cortes o incluso que la red Wi-Fi no funcione directamente. Para ello es recomendable utilizar cableado que tenga revestimiento, el cual sea menos sensible a problemas generados por movimientos o rozaduras.

Por la contra, si utilizamos cableado el cual hacemos nosotros mismos, tendremos más cosas que revisar, como pueden ser los contactos de los pines, o que el código de colores esté correctamente establecido en ambos extremos de cable. Por otro lado, si estos se encuentran por los tubos de las paredes, tendremos que dar uso de dispositivos que se conectan a los RJ-45, para ver si el cable tiene algún tipo de problema en alguna zona. Como recomendación, lo mejor es utilizar cableado de calidad siempre que sea posible, a ser posible de categoría 5 o superior, para evitar problemas de velocidad o ancho de banda.

Comprobar que el Wi-Fi no está oculto

¿No aparece el Wi-Fi en ningún dispositivo? La causa puede estar en que lo tenemos configurado en oculto. Si hemos tocado algún punto en la configuración del dispositivo cuando hemos cambiado la contraseña, creado una red de invitados o similar, es posible que esta sea la causa.

Para ello tenemos que entrar al propio dispositivo. Podemos hacerlo mediante la puerta de enlace predeterminada 192.168.1.1. Allí habrá que ir a Configuración avanzada (puede variar según el dispositivo), Wireless/Wi-Fi y posteriormente ver si tenemos marcada la opción de red inalámbrica oculta.

Comprobar si el Wi-Fi está oculto

Normalmente la puerta de enlace predeterminada es la que hemos indicado, pero en ocasiones es diferente. Si no sabemos cuál es, en Windows la podemos averiguar fácilmente. Para ello hay que ir a Inicio, entramos en el Símbolo del sistema y ejecutamos ipconfig. Allí nos mostrará una serie de datos relacionados con nuestra red y uno de ellos es la dirección para poder acceder al router.

Cómo saber la IP del router

Cambiar el canal

Cuando tenemos problemas con la red Wi-Fi, una de las causas comunes es tener una saturación debido a que estamos usando un canal que a su vez están utilizando otros muchos routers. Puede ocurrir en un edificio con muchas viviendas, por ejemplo. Esto provocaría que la red no nos aparezca, ya que directamente no está funcionando como debería.

Simplemente tenemos que volver una vez más a la configuración de la red inalámbrica en el router y allí modificar el canal del Wi-Fi. Existen herramientas que podemos utilizar para analizar qué canales están más ocupados y, por tanto, cuáles serían más aconsejables utilizar para reducir los problemas.

Igualmente, si optamos por la banda de los 5 GHz en vez de la de los 2,4 GHz podemos tener menos problemas en este sentido. Cuenta con más canales disponibles y hay menos saturación. Eso sí, debemos ser conscientes de que la distancia que permite alejarnos del punto de acceso disminuye.

Actualizar el firmware

Siempre es conveniente tener nuestros equipos actualizados, pero esto se hace aún más necesario cuando se trata de dispositivos de red. Tener la última versión del firmware del router actualizada va a ser elemental para no tener problemas de seguridad y además para lograr un buen rendimiento.

Cualquier fallo con la conexión inalámbrica o un mal funcionamiento en general del dispositivo podría deberse a que el software que tiene no está actualizado y hay algún problema. Son los propios fabricantes quienes lanzan actualizaciones para corregir estos errores que pueden surgir en un momento determinado.

Esto no solo nos puede solucionar fallos con nuestra red Wi-Fi, si no que nos puede traer muchos beneficios tanto en rendimiento como en seguridad. Por ejemplo:

  • Corregir errores y mejoras de seguridad: Esto permite a los fabricantes de los dispositivos resolver fallos y errores, los no se vieron en el proceso de diseño y fabricación, y corregir vulnerabilidades que van apareciendo en el panorama de la informática. De esta forma, nuestro router será más seguro frente a ataques y malware.
  • Mejoras de rendimiento: Este tipo de hardware de forma habitual, viene limitado por sus propios componentes, los cuales no van a ser mejores con las actualizaciones. Pero lo que sí puede suceder, es que el firmware aproveche mejor todos ellos, de forma que sea más eficiente y tenga un mejor rendimiento, en todos los aspectos. Algo menos habitual, es que los fabricantes incorporan hardware el cual se habilita posteriormente mediante una actualización pero puede ocurrir.
  • Nuevas funciones: Esto depende mucho del router y del fabricante. Muchos fabricantes suelen apostar por firmwares sencillos para los routers, pero otros muchos son más cuidadosos, y se prestan a facilitar más herramientas a los usuarios. Con actualizaciones cabe la posibilidad de que el fabricante encuentre la forma de implementar alguna función nueva, de forma que llegue al usuario final. Estas también pueden ser mejoras en la interfaz, de forma que es más sencilla e intuitiva, o nuevas funciones.

En algunas ocasiones, y con algunos modelos de routers, puede darse el caso de que tengamos la posibilidad de cambiar el firmware de nuestro router, con sus beneficios y sus inconvenientes. De forma que podemos buscar uno que se adapte mejor a nuestras necesidades, o buscando solucionar problemas que nos puede estar ocasionando el sistema actual. Entre los más famosos, podemos encontrar OpenWRT, DD-WRT o Tomato.

Actualizar los drivers de red en nuestro equipo

Tras realizar las primeras pruebas en nuestro router, si seguimos teniendo algún tipo de problema con nuestra conexión, podemos empezar a pensar que tiene que ver con el dispositivo que estamos intentando conectar.

En muchas ocasiones, nos olvidamos de tener los controladores o drivers de nuestros equipos actualizados, y con esto, pueden empezar a presentarse problemas por lo que, lo más recomendable es mantener las actualizaciones siempre al día.

Para actualizar los drivers, solo hay que seguir unos sencillos que podremos completar en breves minutos. Lo primero que debemos hacer es ir al inicio de Windows y buscar el Administrador de dispositivos y seleccionarlo.

Una vez que estemos en esta ventana, observaremos un listado de categorías y de distintos tipos de dispositivos, debemos dirigirnos donde se encuentran los adaptadores de red y una vez lo encontremos debemos seleccionar el que queremos actualizar y hacer clic derecho y en el menú seleccionamos actualizar controlador.

En este punto, si el sistema detecta que existe una actualización nos pedirá una confirmación para instalarla y una vez hecho, lo más recomendable es que reiniciemos nuestro equipo y probemos si ahora todo funciona correctamente.

Revisar que el servicio de configuración automática de WLAN esté habilitado

Otra de las comprobaciones que debemos realizar cuando presentamos este tipo de inconvenientes, es revisar que el servicio de configuración automática de WLAN se encuentra en ejecución, ya que este servicio proporciona la lógica necesaria para que se puedan configurar, detectar y conectar las distintas redes, sin este servicio habilitado será imposible que funcione correctamente.

Para ello, lo único que debemos hacer es ir nuevamente al inicio de Windows, buscar los servicios, y una vez en la ventana de servicios debemos buscar el que se llama Configuración automática de WLAN.

Cuando lo encuentres haz clic derecho en él y selecciona las propiedades, allí debe estar ejecutándose, de no ser así puedes iniciar su ejecución manualmente y además debes asegurarte de que el tipo de inicio del servicio se encuentre en automático para que inicie cada vez que iniciamos el sistema.

Comprobar que no hay intrusos

En caso de que haya intrusos en nuestra red podríamos tener problemas importantes de rendimiento. Podríamos ser víctimas de ataques, podrían acceder a nuestros dispositivos y además ver cómo la velocidad de la red disminuye. Pero también podría verse reflejado en que no aparezca el Wi-Fi o no funcione bien.

Por tanto, debemos comprobar que no tengamos ningún intruso dentro de la red. Para ello tendríamos que acceder al router y, según nuestro modelo, ir al apartado correspondiente para ver qué equipos se han conectado a la red. En caso de que veamos algo que no cuadre deberíamos tomar medidas como el hecho de cambiar la contraseña, poner un cifrado más fuerte y proteger el aparato correctamente.

Lo mejor en este caso es proteger el router y evitar que pueda haber intrusos. Para ello es imprescindible usar una buena contraseña para el Wi-Fi. Debes cambiar la que viene predeterminada y usar una que sea totalmente aleatoria y única. Además, también es importante el tipo de cifrado que uses. Debes evitar los obsoletos, como son WPA o WEP, y usar los más actuales como WPA-2 o WPA-3.

Volver a valores de fábrica

Una opción más drástica si nada de lo anterior ha tenido efecto sería la de resetear el router a valores de fábrica. De esta forma dejaremos el aparato tal y como venía cuando lo compramos o nos lo dio la operadora de telefonía. Eso sí, no hay que olvidarse después de cambiar la contraseña del Wi-Fi y la de acceso al aparato.

Podemos decir que este paso sería el último y que debemos evitar salvo que no quede más remedio. Es básicamente volver a la configuración que había justo cuando compramos el aparato o la operadora nos lo instaló. Tendremos que volver a empezar de nuevo con toda la configuración que sea necesaria. Con este paso, nos aseguramos de la configuración del dispositivo, sea o no lo que está causando los problemas.

Motivo por los que el Wi-Fi va lento

Independientemente de si el Wi-Fi aparece o no, en ocasiones va lento. Es un problema relativamente común y debemos tomar medidas para solucionarlo siempre que sea posible. Las causas pueden ser muy variadas y a veces no dependerá solo de nosotros o de la configuración, ya que puede ser debido a limitaciones de hardware o fallos en la compañía que tenemos contratada.

Lejos del punto de acceso

Una causa común es que estés demasiado lejos del punto de acceso. Si el dispositivo que estás usando se encuentra muy lejos del router, eso puede provocar que la red vaya lenta. Aunque puedas llegar a conectarte, no vas a lograr una buena velocidad y eso va a suponer limitaciones y problemas en tu día a día.

Para solventar esto, siempre que tengas que conectarte lejos del router puedes optar por usar un dispositivo intermediario que ayude a mejorar la conexión. Por ejemplo puedes usar un repetidor inalámbrico, un sistema Mesh o dispositivos PLC que lleven la conexión de un lugar a otro de la vivienda.

Banda incorrecta

Esta causa también es muy frecuente. Los dispositivos actuales permiten que nos conectemos tanto a la banda de los 2,4 GHz como a la de los 5 GHz. Podemos decir que cada una de ellas tiene sus ventajas y desventajas, por lo que elegir la correcta es fundamental para lograr que el Wi-Fi vaya rápido y sin cortes.

Es probable que la conexión vaya lenta porque estés usando la banda de los 2,4 GHz, ya que la de los 5 GHz es la que ofrece la máxima velocidad. No obstante, si usas la de los 5 GHz y te alejas del router demasiado también tendrás problemas y lo normal es que sufras cortes continuos.

El canal está saturado

Esto ocurre especialmente si usas la banda de los 2,4 GHz. Es la que menos canales tiene y además son superpuestos, por lo que es más común que se sature el que estás utilizando. Si tus vecinos usan el mismo canal o uno cercano, eso puede dar lugar a que haya interferencias y la velocidad sea limitada.

Es buena idea comprobar qué canal del Wi-Fi está libre y conectarte a él. Elegir el más óptimo puede suponer un cambio importante en la velocidad de Internet.

Problemas de hardware

Aquí principalmente debemos nombrar limitaciones de hardware en el sentido de tener una tarjeta de red que no admita una gran velocidad o que el router no permita que la red inalámbrica vaya muy rápida. En este caso no podemos hacer nada a nivel de configuración, ya que dependemos de los aparatos.

¿Qué hacer entonces? Una opción es cambiar la tarjeta de red del ordenador. Elige una que admita una velocidad superior y así evitar limitaciones y problemas.

En definitiva, estos son algunos pasos que debemos tener en cuenta si el Wi-Fi de nuestro router no funciona bien. Puede ocurrir que directamente no aparezca la red inalámbrica o que funcione lenta y con cortes. Hemos mostrado una serie de opciones que podemos realizar de una manera sencilla para que el rendimiento sea el mejor y no tener ningún tipo de problema.

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