Un ordenador en suspensión va a consumir siempre energía, pero será menos que si lo tienes encendido por completo. Es un modo que puedes habilitar en la mayoría de equipos y permite que entre en estado de suspensión y, además de ahorrar luz, poder arrancar de nuevo en poco tiempo. El principal uso que se le puede dar a este modo de «apagado», es porque lo vamos a volver a utilizar pronto, y no queremos tener que apagarlo por completo para luego encenderlo de nuevo. El motivo por el que consume mucho menos, es que la pantalla se apaga por completo, los discos o SSD entran en suspensión, y solamente tiene alimentación la placa base para mantener la RAM con los datos y que no se eliminen.
Mide el consumo con un enchufe inteligente
Saber el consumo exacto de un ordenador en suspensión no es sencillo. Va a depender de cada equipo, de sus componentes, el uso que le estés dando y otras variables. Por ello, lo mejor es utilizar un enchufe inteligente que cuente con medidor de consumo, ya que es lo más exacto. Este tipo de dispositivo funciona de tal forma que va a registrar la demanda energética que tiene un aparato, como sería el ordenador. Muestra cuánto está gastando en un momento concreto, además de poder registrar el consumo durante una hora, un día, una semana, etc.
Si quieres saber exactamente cuánta energía gasta tu ordenador cuando lo pones en modo suspensión, utilizar un enchufe inteligente que tenga medidor de consumo va a ser la mejor solución. Es un aparato económico, que podrás comprar por unos 10€.
Nuestra recomendación es que compres un enchufe inteligente que sea compatible con Home Assistant, así podrás realizar un seguimiento detallado de lo que consume el equipo, sacar estadísticas por minutos, horas, días e incluso semanas, para así sacar conclusiones claras de lo que consume. Otro aspecto interesante, es que podrías realizar automatizaciones en función de la potencia que está demandando, para así avisarnos a nosotros mismos cuándo se ha iniciado el PC de nuevo, y cuándo se ha vuelto a suspender. Otra posibilidad es tener en un panel de energía todos los consumos monitorizados de la vivienda.
El consumo de un PC en el modo de suspensión es de unos 5Wh aproximadamente, aunque siempre dependerá del hardware que tengamos, no es lo mismo alimentar un PC de sobremesa con una placa base con diferentes LEDs (que están encendidos y pueden llegar hasta los 10Wh) que un ordenador portátil que está diseñado para ahorrar lo máximo posible. En este último caso, el consumo en modo suspensión puede ser de unos 2Wh aproximadamente, es decir, muy muy bajo.
Cuándo usar el modo suspensión
Este modo lo puedes utilizar cuando no quieras apagar por completo tu ordenador. Por ejemplo, lo puedes usar en estos casos:
- Vas a volver a utilizar el ordenador en unos minutos o en unas horas, es muy habitual usarlo en ordenadores portátiles.
- Quieres que se inicie rápido, sin tener que esperar a que se inicie por completo el sistema operativo.
- Necesitas mantener ciertas aplicaciones abiertas, por ejemplo, el navegador Google Chrome o Firefox con todas las pestañas abiertas, y no tener que recargarlas.
En estos casos, utilizar el modo suspensión te permitirá ahorrar energía, sin que ello suponga perder comodidad. No será necesario que lo apagues por completo y tengas que volver a iniciarlo.
Qué diferencia hay con la hibernación
El modo hibernación es diferente, ya que en este caso el equipo corta prácticamente toda la alimentación eléctrica. Va a almacenar el contenido de la memoria RAM en el disco y luego apaga el equipo casi por completo, por lo que va a consumir aún menos que el modo suspensión. De hecho, el consumo en este modo es el mismo que en el modo apagado por completo. Cuando vuelves a encender tu equipo, recupera esa información desde el disco. Eso sí, hace que tarde más en salir de la suspensión, pero el beneficio es que va a consumir muy poca energía. Este modo es útil en estos casos:
- Vas a estar un periodo prolongado de tiempo sin usar el PC, por ejemplo, un día o dos días.
- Es un portátil que tiene poca batería, lo ideal es hibernarlo o bien apagarlo por completo para que el consumo se reduzca al mínimo.
- Tienes muchas cosas abiertas y quieres que sigan así cuando lo inicies.
En definitiva, utilizar el modo suspensión del ordenador puede ayudar a consumir menos energía. Aunque es difícil de calcular exactamente, ya que entran en juego muchas variables, puedes usar un enchufe inteligente que tenga medidor de consumo y así comprobar cuánto está gastando en cada momento. Además, vas a poder usar el modo hibernación, el cual va un poco más allá y permite ahorrar aún más energía, aunque suponga perder más tiempo cuando vayas a encenderlo nuevamente.
