Un ordenador en suspensión va a consumir siempre energía, pero será menos que si lo tienes encendido por completo. Es un modo que puedes habilitar en la mayoría de equipos y permite que entre en estado de suspensión y, además de ahorrar luz, poder arrancar de nuevo en poco tiempo. Algunos motivos por los que va a consumir menos son los siguientes:
Mantiene encendida la RAM para mantener lo mínimo.
- La pantalla se apaga.
- El procesador reduce la actividad.
- Los discos entran en un estado de bajo consumo.
Mide el consumo con un enchufe inteligente
Saber el consumo exacto de un ordenador en suspensión no es sencillo. Va a depender de cada equipo, de sus componentes, el uso que le estés dando y otras variables. Por ello, lo mejor es utilizar un enchufe inteligente que cuente con medidor de consumo, ya que es lo más exacto.
Este tipo de dispositivo funciona de tal forma que va a registrar la demanda energética que tiene un aparato, como sería el ordenador. Muestra cuánto está gastando en un momento concreto, además de poder registrar el consumo durante una hora, un día, una semana, etc.
Si quieres saber exactamente cuánta energía gasta tu ordenador cuando lo pones en modo suspensión, utilizar un enchufe inteligente que tenga medidor de consumo va a ser la mejor solución. Es un aparato económico, que podrás comprar por unos 10€.
Cuándo usar el modo suspensión
Este modo lo puedes utilizar cuando no quieras apagar por completo tu ordenador. Por ejemplo, lo puedes usar en estos casos:
- Vas a volver a utilizar el ordenador en unos minutos o en unas horas.
- Quieres que se inicie rápido.
- Necesitas mantener ciertas aplicaciones abiertas.
En estos casos, utilizar el modo suspensión te permitirá ahorrar energía, sin que ello suponga perder comodidad. No será necesario que lo apagues por completo y tengas que volver a iniciarlo.
Qué diferencia hay con la hibernación
El modo hibernación es diferente, ya que en este caso el equipo corta prácticamente toda la alimentación eléctrica. Va a almacenar el contenido de la memoria RAM en el disco y luego apaga el equipo casi por completo, por lo que va a consumir aún menos que el modo suspensión.
Cuando vuelves a encender tu equipo, recupera esa información desde el disco. Eso sí, hace que tarde más en salir de la suspensión, pero el beneficio es que va a consumir muy poca energía. Este modo es útil en estos casos:
- Vas a estar un periodo prolongado de tiempo sin usar el PC.
- Es un portátil que tiene poca batería.
- Tienes muchas cosas abiertas y quieres que sigan.
En definitiva, utilizar el modo suspensión del ordenador puede ayudar a consumir menos energía. Aunque es difícil de calcular exactamente, ya que entran en juego muchas variables, puedes usar un enchufe inteligente que tenga medidor de consumo y así comprobar cuánto está gastando en cada momento. Además, vas a poder usar el modo hibernación, el cual va un poco más allá y permite ahorrar aún más energía, aunque suponga perder más tiempo cuando vayas a encenderlo nuevamente.
