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Utilizar una VPN para navegar puede hacer que la conexión vaya más lenta, la latencia aumente y tengas problemas para utilizar servicios y plataformas de tu día a día. Existe lo que se conoce como cuello de botella y es algo que podrías notar, especialmente, en determinadas circunstancias. Vamos a hablarte de por qué es fundamental elegir la ubicación y el tipo de protocolo para lograr un mejor funcionamiento.
Qué es el cuello de botella en la VPN
Un cuello de botella se produce cuando algún componente de la conexión limita la capacidad. Por ejemplo, puede haber cuello de botella si tienes fibra óptica de 1 Gbps, pero utilizas un cable Fast Ethernet, limitado a 100 Mbps. Lo mismo puede ocurrir con la VPN, de ahí que pudieras tener menor velocidad.
Siempre que te conectas a una VPN, la conexión va a pasar por un servidor que actúa de intermediario. Eso va a hacer que la velocidad no sea la misma que si te conectas directamente a la red, además de que la latencia puede aumentar. Sin embargo, este problema podría ser mayor si existiera cuello de botella por utilizar una mala ubicación o un protocolo que no te conviene.
Este problema lo puedes notar más en los siguientes casos:
- Jugar por Internet.
- Realizar una videollamada.
- Descargar grandes archivos.
- Utilizar la nube.
Qué provoca cuello de botella en una VPN
Principalmente, hay dos factores que pueden provocar cuello de botella en una VPN: ubicación de los servidores y el tipo de protocolo que utilice. Esto puede ser determinante para lograr una mejor o peor conexión.
Ubicación
Lo primero que puede afectar es la ubicación que elijas para los servidores. Cuanto más lejos estén, más problemas podrías tener. Por ejemplo, si estás en España y te conectas a una VPN, es preferible elegir servidores que estén en Europa, frente a otros que puedan estar en América o en Asia.
Un buen proveedor de VPN suele ofrecer un amplio abanico de opciones. Podrás elegir dónde conectarte y así conseguir una mejor velocidad y estabilidad. Asegúrate de que no estás conectado a un servidor muy lejano. Esto es lo que más afecta a la velocidad a la hora de usar una VPN. Puedes realizar pruebas y notar que, cuanto más lejos esté, peor velocidad tendrás.
Servidor que elijas
Más allá de la ubicación, también va a importar que ese servidor no esté saturado, tenga una buena capacidad de procesamiento y de red. Si eliges uno que no sea bueno, que no funcione bien, lo vas a notar a la hora de navegar por Internet.
Una vez más, una buena VPN va a permitir que elijas entre un amplio abanico de opciones. Podrás realizar pruebas y ver cuál te interesa más. Te recomendamos algunas opciones como NordVPN, Proton VPN o Surfshark.
Tipo de protocolo
Hay diferentes protocolos que puedes usar en las VPN, como son WireGuard, OpenVPN o IPsec. Esto sirve para cifrar la conexión, pero puede haber diferencias en cuanto a velocidad y rendimiento. WireGuard es considerado el protocolo más veloz.
Cada opción tiene sus puntos fuertes y débiles. Te recomendamos que leas nuestro tutorial donde comparamos WireGuard y OpenVPN, para que puedas elegir la opción que mejor se adapte a lo que necesitas.
