No hay dudas de que las redes sociales están muy presentes en nuestro día a día. Son plataformas que llevan con nosotros bastantes años, pero que en los últimos tiempos han cambiado bastante, buscando continuamente la viralidad, el llegar a más usuarios al ofrecer contenido que realmente se adapte a cada persona, en función de sus gustos y hábitos. Esto puede ser algo adictivo y así lo ha declarado un jurado de Los Ángeles.
Se trata de un hecho histórico y que puede sentar un precedente importante. Podría llegar a cambiar el funcionamiento de las redes sociales, como indican desde la CNN, medio estadounidense. Todo llega después de una denuncia puesta por una madre y su hija contra los gigantes tecnológicos, los cuales habrían inducido a la joven, ahora de 20 años, problemas mentales e incluso ideas suicidas. Hace un mes, Mark Zuckerberg, CEO de Meta, tuvo que testificar sobre el efecto de las redes sociales en menores.
Las redes sociales, responsables en un histórico juicio
Este juicio histórico, conocido como el caso «K.G.M. v. Meta Platforms», ha tenido lugar en Los Ángeles, Estados Unidos. Kaley, una joven californiana, demandó junto a su madre a algunas de las grandes plataformas, como Meta, Google, Snap y TikTok, acusándolas de haberla enganchado durante su infancia. Esto provocó problemas mentales, como ansiedad, dismorfia corporal o incluso ideas suicidas.
En primer lugar, hay que indicar que Snap y TikTok llegaron a un acuerdo extrajudicial. Por tanto, el jurado únicamente ha declarado responsables a Meta (matriz a la que pertenecen Instagram o Facebook) y a Google (YouTube). Según este jurado, tanto Meta como Google fueron negligentes a la hora de diseñar sus plataformas, ya que eran conscientes del peligro que podrían causar y no advirtieron del daño que podrían provocar en los usuarios más jóvenes.
El jurado otorgó 3 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios, aunque pueden sumarse hasta 3 millones más por daños punitivos. A Meta le corresponde la mayor parte de esa cantidad (2,1 millones, frente a 900.000 dólares de Google). Como era de esperar, los abogados de las grandes tecnológicas utilizaron sus argumentos defensivos, pero finalmente no fueron tenidos en cuenta para la decisión final. Según explica el diario The Guardian, Meta y Google ya han anunciado que van a apelar. Aún queda recorrido y podemos ver cambios importantes en la decisión final.
¿Veremos cambios en las redes sociales?
Esto puede marcar un antes y un después. Más aún, tras estos últimos meses en los que ha habido un gran debate sobre el uso de redes sociales en menores de edad. Países como Reino Unido o Australia, ya han impuesto límites. Otros, están en camino. La facilidad con la que cualquier menor puede acceder a plataformas como YouTube, Facebook o TikTok, hace que los gobiernos se replanteen fórmulas para limitarlo.
Principalmente, es muy probable que veamos cambios próximamente en relación a los menores de edad y en cómo ven este tipo de plataformas. El algoritmo está diseñado para atrapar al usuario, para que permanezca más y más tiempo en estas redes sociales. En muchos casos, consumiendo contenido que puede ser nocivo para su salud mental. El efecto del «scroll infinito», es una de las razones por las que estas plataformas tan populares pueden llegar a ser adictivas.
De momento, este ha sido uno de los varios juicios pendientes de este tipo que hay en Estados Unidos. Habrá que esperar y ver si realmente esto sienta un precedente y vemos cambios importantes en redes sociales que usamos diariamente, como Instagram, Facebook, TikTok o incluso YouTube. Además, al haber sido declarados responsables Meta y Google, puede invitar a otras personas a poner también demandas. ¿Veremos algo similar en Europa?
Está claro que las redes sociales juegan un papel fundamental en el día a día de muchas personas, tanto para lo bueno, como también lo negativo. Pueden ser muy útiles para buscar información, entretenimiento o mantener el contacto con amigos y familiares, pero también ser un lugar tóxico, donde los usuarios pueden formar parte de un algoritmo que solo genera crispación, odio o incluso problemas de salud mental, como alertan muchos expertos.
