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Un switch de red permite conectar múltiples dispositivos por cable. Es una opción útil si tienes un router con pocos puertos disponibles o necesitas llevar la conexión a otra habitación y, allí, conectar una televisión, ordenador, servidor NAS, etc. Sin embargo, es fundamental que utilices un aparato que realmente cumpla con lo que necesitas y no haga cuello de botella. Por ello, vamos a hablarte de algunas señales que podrías comprobar.
Cómo detectar cuello de botella en un switch de red
Si el switch de red tiene cuello de botella, tus dispositivos no van a poder aprovechar la máxima velocidad. Podrían conectarse a Internet más lento o que las transferencias entre diferentes aparatos se ralenticen. Y eso lo puedes notar fácilmente al hacer un test de velocidad o comprobar la velocidad de transferencia al intercambiar archivos.
Tienes dispositivos de 2,5 Gbps y se conectan a 1 Gbps
Un ejemplo claro de cuello de botella es si tienes dispositivos que funcionan a 2,5 Gbps, pero ves que se conectan a 1 Gbps. Esto ocurre porque los puertos de tu switch de red son Gigabit Ethernet, lo que significa que están topados a 1 Gbps simétrico, y no son multigigabit, que sí podrían alcanzar hasta 2,5 Gbps o incluso más.
Por tanto, si quieres aprovechar esta velocidad al máximo, utilizar switches de red compatibles, que realmente cuenten con puertos Ethernet que alcancen esta velocidad, va a ser fundamental.
Revisa bien el cableado, ya que otra posibilidad es que incluso estés limitado a 100 Mbps, pero esto ocurriría por usar cables inferiores a CAT 5e, por lo que la máxima velocidad sería Fast Ethernet, que son hasta 100 Mbps.
Un dispositivo por Wi-Fi funciona más rápido que usando el switch
También puedes notar que el switch de red hace cuello de botella si conectas un dispositivo por Wi-Fi y ves que funciona más rápido que conectándolo por cable a este aparato. No sería algo normal que, de forma inalámbrica, puedas alcanzar más velocidad que por cable, salvo que haya algún problema de compatibilidad.
Una vez más, debes observar los puertos Ethernet de ese switch de red, así como el tipo de cable que estás utilizando. Si algo de esto falla, la velocidad podría estar limitada.
Las transferencias entre varios dispositivos se ralentizan
Otra señal que puedes tener, es si notas que las transferencias entre varios dispositivos empiezan a ralentizarse. Es decir, podrías alcanzar una buena velocidad al transferir archivos desde un único aparato, pero en cuanto empiezas a conectar varios, comienzas a ver que se ralentiza bastante.
Esto va a hacer que no puedas aprovechar la velocidad real que tienes disponible. Ocurre si utilizas un dispositivo de mala calidad, que se satura fácilmente o no tiene capacidad suficiente para transferir al mismo tiempo a varios dispositivos sin que la velocidad caiga.
Para evitar estos cuellos de botella, es importante siempre usar un aparato de garantías. Asegúrate de tener un switch de red que tenga el número de puertos que realmente necesitas, pero también que utilice la tecnología adecuada. Observa la velocidad de transferencia máxima. Ahí podría haber limitaciones.
