A la hora de conectarte a Internet, puedes hacerlo a través del Wi-Fi, pero también mediante cable Ethernet. En este caso, existen diferentes opciones. Podrías tener puertos Fast Ethernet, que están limitados a 100 Mbps, puertos Gigabit Ethernet, los cuales permiten alcanzar hasta 1 Gbps y, también, puertos Multi Gigabit. En este último, puedes encontrar opciones de 2,5 Gbps, 5 Gbps o incluso 10 Gbps. ¿Merece la pena cambiar tu puerto Gigabit por uno de 2,5 Gbps?
De ello vamos a hablarte en este artículo. Vamos a explicarte si realmente es una buena opción o no cambiar una tarjeta de red del ordenador por una más avanzada, que permita alcanzar velocidades de hasta 2,5 Gbps a la hora de navegar por la red. No siempre va a ser una opción que aproveches.
Cambiar o no a Ethernet de 2,5 Gbps
Hay que tener en cuenta que cambiar la tarjeta de red de un ordenador, es un proceso sencillo y no requiere de una gran inversión. Incluso podrías comprar una tarjeta Ethernet que se conecte por USB, lo cual es ideal en un ordenador portátil.
Cuándo hacerlo
Un motivo para cambiar la tarjeta de red, es si tienes una tarifa de más de 1 Gbps. En este caso, para que no haya cuello de botella, y con el objetivo de aprovechar al máximo la conexión, puedes comprar una tarjeta de red de 2,5 Gbps y cambiar la que ya tienes, limitada a ese Gbps.
También es útil si utilizas una red local para intercambiar archivos. Independientemente de la tarifa que tengas contratada, podrías ganar en velocidad al pasar archivos a tu NAS, crear copias grandes entre ordenadores o usar máquinas virtuales, por ejemplo. La velocidad de transferencia va a ser mayor.
Además, esto solo deberías tenerlo en cuenta si tienes un router compatible. En caso de que tu router únicamente tenga puertos Gigabit Ethernet, no podrías aprovechar los 2,5 Gbps y tener mayor velocidad de red. Lo mismo si utilizas switches de red que no sean Multi Gigabit, por ejemplo.
Cuándo no merece la pena
Un ejemplo claro de cuándo no merece la pena, es si tienes una tarifa de Internet de, como máximo, 1 Gbps. Si tienes fibra óptica de 300 o 600 Mbps, realmente vas a lograr la misma velocidad tengas o no puertos Ethernet de 2,5 Gbps. No notarías ningún cambio, por lo que no es necesario ese cambio.
Tampoco lo es si vas a conectarte siempre por Wi-Fi. Aunque tengas la opción de conectarte puntualmente por cable, y tener así mayor velocidad, realmente no lo estarías aprovechando. Para un uso puntual, podrías, simplemente, utilizar la tarjeta Gigabit Ethernet que ya tienes en tu ordenador.
Un motivo más para no cambiar la tarjeta Ethernet, es lo que mencionamos anteriormente: no tener los equipos compatibles para aprovecharla. No solo hablamos del router, sino también otros dispositivos que puedan formar parte de la cadena, como podría ser un switch de red. Si no son compatibles, no serviría de nada.
En definitiva, cambiar o no la tarjeta de red de tu ordenador por una Ethernet de 2,5 Gbps, dependerá del uso que vayas a darle, de la tarifa de Internet que tengas contratada y de si tienes o no equipos compatibles. Asegúrate de tener esto en cuenta antes de decidir comprar o no algo así.
