Tu red Wi-Fi podría ser comprometida si no actúas correctamente. Aunque hoy en día es más difícil que hace unos años, cuando se utilizaban protocolos más débiles como WPA o WEP, no significa que no puedan llegar a acceder a tu red inalámbrica. Si no la tienes bien configurada, un intruso podría aprovecharse y conectarse, lo cual puede traducirse en pérdida de velocidad e inestabilidad. Vamos a darte consejos para que esto no ocurra.
Por qué podrían robar tu Wi-Fi
Podrían robar tu Wi-Fi si cometes alguno de estos errores:
- Utilizas una contraseña débil.
- Usas un cifrado obsoleto.
- Hay alguna vulnerabilidad en el router.
- Tienes dispositivos vulnerables en tu red.
Generalmente, los atacantes van a aprovecharse de algún error que cometas. Podría ser usar una clave del Wi-Fi débil, predecible, que puedan averiguar con facilidad. También si utilizas un cifrado antiguo, como WPA o WEP, además de tener un router desactualizado y con alguna vulnerabilidad.
Todo esto va a dar facilidades a los posibles intrusos que quieran robar tu red inalámbrica y tomar el control.
Cómo afecta si hay alguien en tu Wi-Fi
En caso de que haya algún intruso en tu red Wi-Fi, lo puedes notar en el día a día. Vas a experimentar cosas como las siguientes:
- Pérdida de velocidad.
- Cortes frecuentes.
- Algún dispositivo que no pueda conectarse.
No obstante, más allá de qué puedes notar al navegar, que básicamente puede ser inestabilidad, pérdida de velocidad o dificultad para conectar ciertos dispositivos, también va a afectar directamente a tu seguridad. Un atacante podría:
- Redirigir el tráfico a páginas falsas.
- Usar dispositivos de tu red en una botnet.
- Utilizar tu conexión para actividades maliciosas.
Qué hacer para evitar intrusos en la red inalámbrica
Está en tu mano hacer que sea muy difícil que haya intrusos en tu red Wi-Fi. Si configuras bien el router y tomas medidas de seguridad, hoy en día es muy complicado que puedan explotar la contraseña y tomen el control. Lo principal que debes tener en cuenta es lo siguiente:
- Utiliza una contraseña fuerte.
- Usa cifrados actuales.
- Mantén el router actualizado.
- Desactiva WPS.
- Protege también los dispositivos que conectas.
La contraseña debe ser única y totalmente aleatoria. Evita usar cosas como tu nombre o fecha de nacimiento. Lo ideal es que tenga letras (mayúsculas y minúsculas), números y otros símbolos especiales. Es importante que tenga una buena longitud y dificultar todo lo posible el acceso de intrusos.
En cuanto al cifrado, intenta utilizar WPA3 si es posible. En caso de que tu router o dispositivos no sean compatibles, WPA2 también es seguro, siempre y cuando tengas el router actualizado. Precisamente esto último, actualizar el aparato, es otro punto clave para evitar problemas de seguridad.
Además, deberías mantener protegidos todos los dispositivos que conectes a la red. Intenta no dejarlos desactualizados, ni con problemas de seguridad que puedan explotar. Esto podría ser la vía de entrada para acceder a tu red y llegar a otros aparatos que estén conectados.
En definitiva, aunque sí es posible que hackeen tu Wi-Fi hoy en día, siempre que mantengas unas medidas de seguridad adecuadas hace que sea más complicado que unos años atrás.
