Wi-Fi pasivo: qué es y por qué será clave

Wi-Fi pasivo: qué es y por qué será clave

Javier Jiménez

Las redes inalámbricas están cada vez más presentes en nuestro día a día. El auge de lo que se conoce como dispositivos del Internet de las Cosas o IoT hace que sea necesario contar con una red Wi-Fi. Este tipo de aparatos permite interconectar muchos equipos y ser controlados de forma remota, por ejemplo. El problema es que uno de los inconvenientes más importantes es la batería. Conectarnos de forma inalámbrica al router supone un desgaste de recursos importante. En este artículo vamos a explicar qué es el Wi-Fi pasivo y cómo puede ayudar a combatir este problema.

Qué es el Wi-Fi pasivo

Como hemos mencionado las redes inalámbricas consumen recursos. Si conectamos nuestro móvil al router mediante Wi-Fi necesita energía para funcionar. Si ponemos el ejemplo de un portátil conectado por Wi-Fi y otro idéntico conectado por cable, en el primer caso se agotaría antes la batería.

Este es un inconveniente importante especialmente para determinados dispositivos del Internet de las Cosas. En muchos casos son muy pequeños y la batería, en caso de llevar, va a ser muy limitada. Ahí es donde entra en juego el Wi-Fi pasivo, que sirve para ahorrar energía y poder conectar los equipos a la red.

Básicamente el Wi-Fi pasivo surgió con la idea de reducir el consumo energético. De esta forma podemos conectar nuestros dispositivos de forma inalámbrica, pero no tendremos que fundir la batería constantemente.

Para explicar qué es el Wi-Fi pasivo lo mejor es compararlo con el Wi-Fi clásico. El Wi-Fi normal que conocemos en nuestro día a día lo que hace es conectar dos dispositivos de forma inalámbrica. Ambos dispositivos envían y reciben señal, por lo que es necesario que en ambos casos haya energía suficiente para ello.

Sin embargo el Wi-Fi pasivo no actúa igual. En este caso solo es necesario que un dispositivo envíe señales, ya que el otro cuenta con sensores pasivos. Esto se consigue gracias a poder separar las ondas. En el Wi-Fi tradicional se envían dos tipos de ondas: una digital, que es la que transmite los datos, y otra analógica, que se encarga de transportar esos datos.

Cómo funciona el Wi-Fi pasivo

El dispositivo que vamos a utilizar para conectarnos va a contar con un chip. El emisor, que puede ser un router por ejemplo, va a contar con un software especial capaz de conectarse con ese sensor.

Lógicamente esto va a tener también limitaciones. Lo primero es que la distancia máxima a la que suele funcionar es de unos 30 metros. También habrá limitaciones en cuanto a la velocidad si lo comparamos con el Wi-Fi tradicional. Además hay que tener en cuenta que de momento no hay muchos dispositivos que sean compatibles con esta tecnología.

La ventaja principal es que supone un ahorro de energía muy importante. Vamos a poder conectar dispositivos más tiempo sin preocuparnos por la batería. También la facilidad de uso e implantación una vez esta tecnología se extienda.

Redes Wi-Fi

Cada vez hay más dispositivos conectados

Es una realidad que vivimos en una época en la que cada vez tenemos más dispositivos conectados a Internet. Los dispositivos IoT van a aumentar considerablemente en los próximos años. Se espera que se multiplique su cifra en nuestros hogares y aparecerán también otros nuevos.

Ya no hablamos solo de tener un ordenador o móvil conectados, sino que existen otros muchos aparatos. Hablamos por ejemplo de televisiones, bombillas, reproductores de vídeo, etc. Son muchos los tipos de dispositivos que tenemos conectados a la red y que forman parte de nuestro día a día.

Todo esto hace que sea necesario contar con una red Wi-Fi adecuada. Es vital mantener siempre la seguridad, así como tener una configuración correcta que aproveche al máximo los recursos disponibles que tenemos.