¿Tienes un servidor AWS? Reduce el coste de tu factura con estos trucos

Escrito por Rubén Velasco

AWS, Amazon Web Services, es un conjunto de plataformas y servicios de computación en la nube desarrollado y mantenido por Amazon que nos permite tener a nuestra disposición prácticamente cualquier servidor o servicio en la nube que podamos necesitar, tanto para uso personal (tener nuestro pequeño servidor Tiny Tiny RSS) como para uso profesional en grandes compañías, como Netflix, Dropbox o HootSuite.

Si algo caracteriza a Amazon son sus bajos precios, tanto en su tienda como, por supuesto, en sus servicios de computación en la nube. En un mercado en el que muchas compañías te ofrecen servidores y servicios en la nube mediante una cuota fija mensual, Amazon te pide pagar en función de lo que hayas utilizado el servicio en cuestión. Esto puede ser bueno, por ejemplo, para evitar pagar mientras no utilicemos el servidor, pero, sin un control, puede ser también algo muy peligroso que puede llegar a salirnos muy caro.

A continuación, os vamos a dejar una serie de consejos para que, si tenemos un servidor AWS alquilado, evitemos sorpresas en la factura de Amazon y, además, podamos incluso reducirla un poco.

Cómo reducir los gastos de tu servidor AWS de Amazon Web Services

Una de las razones por las que más habitualmente se inflan las facturas de AWS es por tener instancias EC2 (servidores virtuales) que no utilizamos o necesitamos en ejecución constantemente y que, por comodidad, no cerremos. Por ello, el primer consejo para reducir gastos en la factura de Amazon Web Services es empezar por cerrar todas estas instancias que no necesitemos, ejecutándolas de nuevo cuando se necesiten.

De igual manera, si tenemos direcciones IP estáticas no utilizadas, o balanceadores de carga no utilizados, podemos desactivarlos para reducir más nuestra factura.

Panel de control AWS

El almacenamiento innecesario suele ser también uno de los aspectos que, mes a mes, más nos infla la factura de AWS. Por ello, es recomendable eliminar todos los volúmenes que tengamos creados y no necesitemos o estén conectados a una máquina EC2, así como otro tipo de contenido que, sin ser necesario, ocupan una gran cantidad de espacio en el disco, como las instantáneas huérfanas de máquinas virtuales que ya no tengamos.

Las instancias reservadas de Amazon también nos permiten ahorrar una cantidad considerable de dinero en cuanto a recursos frente a los precios por hora de los servicios a demanda. Por ello, esta puede ser también una forma de ahorrar dinero a largo plazo y, además, si no utilizamos toda la instancia, también podemos revenderla para recuperar incluso parte de los gastos.

Por último, Amazon Web Services suele cobrar mucho por el tráfico, precio que varía según la zona, el destino, la hora y por un gran número de variables más. Por eso, debemos intentar estudiar el origen y destino de nuestro tráfico y elegir así la ubicación de los servidores más cercanos.

AWS también puede tener otros costes ocultos o difíciles de detallar, como, por ejemplo, un número incontrolado de llamadas a una API o instancias virtuales con una gran carga de CPU, gastos que debemos controlar mucho para evitar sorpresas y disgustos. Si queremos tener controlada la actividad de nuestro servidor en todo momento, es recomendable utilizar un monitor de recursos.

¿Has utilizado alguna vez un servidor AWS?

Fuente > betanews

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