Cuando haces una prueba de velocidad, no debes tener en cuenta únicamente la velocidad en sí, sino que entran en juego otros factores para determinar si tienes o no una buena conexión. Se trata de la latencia y del jitter. Este último, además, es el gran olvidado. Podrías tener problemas a la hora de navegar, aunque veas que tienes una gran velocidad de subida y de bajada.
El jitter, un valor clave en la calidad de una conexión
Tener una buena velocidad de Internet no es sinónimo de estabilidad y calidad. Podrías tener problemas a la hora de abrir una web o usar alguna plataforma en Internet, en caso de que el jitter sea demasiado elevado. Es un valor que no suele tenerse en cuenta.
La latencia mide el tiempo que tarda la información en viajar de un punto a otro de una red. Se mide en milisegundos (ms) y, por ejemplo, es el tiempo que tarda tu ordenador en enviar un paquete a un servidor y recibirlo. Si esa latencia es muy elevada, va a haber retardo. Esto último va a afectar a la hora de realizar una videollamada o al jugar online.
El jitter lo que mide es la estabilidad de la latencia. Podrías hacer varias mediciones y tener una latencia de 10 ms, 11 ms, 12 ms, 10 ms y 9 ms, por ejemplo, lo cual significa que es muy baja y, además, estable. En cambio, podrías realizar pruebas y tener 10 ms, 80 ms, 12 ms, 95 ms… En este último caso, la latencia es muy inestable. Eso es justo el jitter.
Si ese jitter es muy elevado, la conexión puede ir mal pese a tener una buena velocidad. Podría haber pérdida de paquetes y tener problemas a la hora de realizar determinadas actividades en Internet que requieran de una conexión estable y de calidad.
Qué afecta al jitter
Hay determinados factores que van a hacer que haya un jitter mayor, por lo que habría más variación de latencia y, en definitiva, tendrías problemas. Algunos de los principales son los siguientes:
- Mala cobertura del Wi-Fi.
- Red congestionada.
- Interferencias.
- Problemas en el router.
- Uso simultáneo de la conexión.
Si la conexión Wi-Fi no funciona bien, algo que puede ocurrir en caso de que estés muy lejos del router o haya obstáculos que bloqueen la señal, eso provocará que haya jitter. Cuanto peor sea la calidad del Wi-Fi, independientemente de la velocidad, mayor será el problema.
Aquí también hay que hacer mención a la propia red, la cual podría estar saturada, así como un gran uso de la conexión por parte de muchos dispositivos al mismo tiempo. Esto también afectará a la estabilidad y tendrás problemas.
Igualmente, si existen problemas con el router o hay interferencias con otros aparatos, el jitter podría estar presente. Es fundamental que intentes ubicar el router en un lugar donde no haya interferencias, así como mantenerlo bien configurado y actualizado. Todo esto ayudará a lograr una conexión de calidad y reducir el riesgo de tener problemas.
