Tener dispositivos inteligentes en casa, es algo cada vez más extendido y que ofrece muchas posibilidades. Vas a poder automatizar tareas, controlar tus electrodomésticos de forma remota e incluso ahorrar energía. Sin embargo, es fundamental hacer un uso correcto de estos aparatos. Vamos a darte algunas recomendaciones de buenas prácticas para que puedas aprovechar al máximo tus dispositivos.
El objetivo es lograr un buen rendimiento de red, pero también mantener la seguridad y evitar así problemas. A veces, solo con realizar algunos ajustes ya podrías conseguir que tus equipos funcionen mejor y reducir el riesgo de tener problemas que provoquen pérdida de velocidad o cualquier otro error.
Usa bien la domótica
Puedes utilizar dispositivos muy variados, como enchufes inteligentes, bombillas con Wi-Fi o sensores. Todos ellos los vas a conectar a la red, para poder controlarlos de forma remota. Si hubiera algún problema con la conexión, tendrías dificultades para acceder a tu vivienda domotizada y, por tanto, perdería utilidad.
Utiliza una red separada
Lo primero que puedes hacer, es crear una red Wi-Fi separada. Vas a seguir teniendo un red Wi-Fi principal, pero también otra alternativa, donde conectarás los dispositivos de domótica. Es similar a la red de invitados. Podrás ponerle otro nombre y la contraseña que quieras.
Esto permite controlar ahí los aparatos que conectes a la domótica del hogar. Podrás gestionar mejor cuándo están disponibles, ya que podrás habilitar o deshabilitar esa red siempre que quieras y será algo que afecte a todos los dispositivos inteligentes.
Asegúrate de tener todo actualizado
También es fundamental que tengas todo actualizado. Por un lado, va a ser útil para mejorar el rendimiento, pero también de cara a potenciar la seguridad y evitar así problemas. Te ayudará a corregir vulnerabilidades que puedan aprovechar los piratas informáticos y usar en tu contra para atacarte.
En algunos casos, estas actualizaciones se instalan de forma automática, pero en otras ocasiones vas a tener que instalarlas manualmente.
Esto es algo que debes aplicar a cualquier dispositivo que uses en tu día a día, no solo a los inteligentes. Te ayudará a lograr un buen funcionamiento, pero también reducir riesgos que afecten a la seguridad. Especialmente, cuidad con aparatos sensibles, como son las cámaras de vigilancia. Podrían ser vulnerables a ataques, podrían espiarte y afectar a tu privacidad.
No dejes contraseñas predeterminadas
Es un error dejar las contraseñas que vienen de fábrica, al comprar dispositivos inteligentes. Es muy importante que las cambies y uses otras robustas, difíciles de averiguar, para poder así mejorar tu seguridad y no tener problemas. Es uno de los primeros pasos que debes dar al comprar un nuevo aparato.
Esa clave debe ser única, totalmente aleatoria y nunca utilizar cosas como tu nombre, fecha de nacimiento y similar. Las que vienen predeterminadas, suelen ser del tipo 123456 y similares. Lo ideal es que tengas una mezcla de letras (mayúsculas y minúsculas), números y otros símbolos especiales. Asegúrate de que tenga una buena longitud y así reducirás mucho las posibilidades de que te ataquen. Esto lo debes aplicar a cualquier dispositivo, además de cuentas en Internet.
Desactiva lo que no necesites
¿Necesitas tener todos los dispositivos de domótica siempre encendidos? Posiblemente no. Lo que puedes hacer, es apagar aquello que no vas a usar continuamente. Esto liberará tu red, por lo que disminuirás el riesgo de que aparezcan problemas en la cobertura, como es la saturación del Wi-Fi.
En definitiva, estas son algunas recomendaciones que puedes poner en práctica para mejorar tu domótica del hogar. Por un lado, evitarás problemas que afecten a la red, pero también aumentarás la seguridad y reducirás así el riesgo de sufrir ataques informáticos que puedan afectarte.
