Esto es lo que deberías saber antes de instalar el suelo radiante en casa

Esto es lo que deberías saber antes de instalar el suelo radiante en casa

Pablo Bisio

Como sucede con cualquier tipo de calefacción, para sacarle el máximo partido es necesario que se cumplan una serie de factores y condiciones. Como no iba a ser menos, la calefacción por suelo radiante también necesita de unas características concretas para poder disfrutar de sus ventajas. Por eso tenemos que tener claro que ni todas las casas son iguales ni todos los suelos están preparados para sacar rendimiento a este tipo de calefacción.

Tipo de suelo

El primer problema con el que nos encontramos es el tipo de suelo. Todos nos habremos hecho la pregunta: ¿el suelo radiante funciona en todo tipo de superficie? La respuesta es tajante: no. Esto se debe a que este tipo de calefacción necesita tener una inercia térmica determinada para funcionar a pleno rendimiento y hay materiales que impiden este desarrollo.

Por lo tanto, si contamos con suelo de parquet, no va a ser una buena idea instalar el suelo radiante, ya que la madera debería soportar temperaturas elevadas y puede llevar a deteriorarla. Sin embargo, es una muy buena opción para suelos de tipo baldosa, mármol y piedra, que son unos excelentes conductores térmicos.

La ubicación es un factor determinante

A la hora de plantearnos instalar el suelo radiante en imprescindible que contemos con una altura de suelo de unos 8 cm. En este espacio se instalarán las diferentes capas, el aislante y las tuberías. Otro punto importante es el factor peso. Tenemos que valorar la zona en la que lo queremos instalar -si es en un ático, una entreplanta o un bajo- y considerar el peso extra que añadiremos a la estructura.

Calefacción de suelo radiante eficiencia energética

Tampoco se considera una buena opción para aquellas casas que utilicen la calefacción de forma ocasional a determinadas horas del día. Cuando le sacamos un mayor provecho al suelo radiante es durante un periodo prologando de tiempo, con un uso que extienda a lo largo de todo el día. Por eso es una buena opción para casas familiares en las que sí se haga un uso continuado, así como en oficinas y otros edificios grandes.

Espacio extra para los aparatos

A la hora de llevar a cabo la instalación, también se debe tener en cuenta el espacio que ocuparán los colectores (la maquinaria del suelo radiante). Aquí es recomendable dejar un espacio de unos 60 cm de alto por 15 cm de fondo. Una buena idea es guardarlos en un armario para que quede un diseño acorde a la casa.

A la instalación del suelo radiante hay que sumar un plan de eficiencia energética. Esto quiere decir que no conseguiremos el confort que esperamos de nuestra calefacción si no contamos con un buen aislamiento doméstico. Si el aislamiento falla podemos estar perdiendo un rendimiento de casi 15º. Por lo que, estaremos obligando al mecanismo de calefacción a trabajar más para alcanzar la temperatura que queremos. Por último, si tu casa requiere unas medidas de suelo radiante de entre 150 y 200 m2, seguramente necesites un depósito de inercia.

Una vez tengas todos estos elementos sobre la mesa, es la hora de dar el paso y comenzar a disfrutar de un tipo de calefacción cómoda, segura y con muchas ventajas. Entre ellas, tendrás más espacio en las habitaciones gracias a eliminar el que ocupaban los radiadores o estufas. Además, al funcionar a baja temperatura, el consumo energético se reducirá considerablemente, suponiendo un mayor ahorro.

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