La nube está muy presente en nuestro día a día. Podemos alojar contenido y tenerlo siempre disponible, trabajar de forma remota y usar servicios alojados en la nube, etc. Sin embargo, el hecho de estar demasiado expuesto a esta tecnología, puede tener también ciertos riesgos. Vamos a hablarte de ello en este artículo. Vamos a explicarte qué problemas podrías tener si dependes demasiado.
El objetivo es que seas consciente de cuáles son los riesgos y así decidir si te conviene o no depender tanto de la nube en tu día a día. Siempre puedes hacer uso de alternativas, como es utilizar unidades físicas para tus copias de seguridad o usar aplicaciones y servicios que puedan funcionar offline.
Problemas de depender de la nube
Puedes hacer uso de plataformas muy variadas. Algunas de las más populares, si hablamos de almacenamiento, son Google Drive, Dropbox y OneDrive. Sin embargo, hay muchas más opciones que puedes usar en tu día a día.
Necesitas siempre Internet
La primera limitación, es que vas a necesitar siempre tener conexión a Internet. Si estás en una zona sin cobertura, si no puedes conectarte por cualquier motivo, no podrás usar esa plataforma de almacenamiento o acceder a las herramientas que tengas que utilizar para tu trabajo.
En cambio, si tienes todo almacenado en unidades físicas, no pasa nada si te quedas sin conexión. Podrás seguir trabajando con normalidad, acceder a tus archivos y a diferentes aplicaciones que vayas a utilizar.
Mayor exposición a ataques
También hay que hacer mención a una mayor exposición a ataques cibernéticos. Si estás permanentemente conectado a Internet, significa que podrías sufrir ataques de malware muy diversos. Podrían incluso atacar la cuenta que utilizas y perder el control de todo lo que has almacenado, al tener intrusos.
No obstante, siempre puedes tomar medidas para no tener problemas de seguridad. Por ejemplo, es clave usar contraseñas robustas, habilitar la autenticación en dos pasos y asegurarte de utilizar siempre servicios fiables.
Cambios en la plataforma que utilices
Además, estás expuesto a posibles cambios que pueda haber en esa plataforma que utilices. Podría dejar de ser gratuita, podría disminuir el espacio disponible o realizar modificaciones que afecten directamente a tu privacidad y seguridad.
Al usar aplicaciones que no dependan de la nube, o bien alojar tus archivos en unidades físicas, vas a estar menos expuesto a este problema. Simplemente, tendrás que revisar que utilizas justo lo que necesitas, sin riesgos a posibles cambios repentinos.
Posible pérdida de control de tus archivos
Por otra parte, los archivos que tengas almacenados en la nube podrían no formar parte de tu control. Cuando usas un servicio de almacenamiento como Google Drive o Dropbox, por ejemplo, estás utilizando servidores externos, que no dependen de tus equipos. Podría haber problemas puntuales.
Si quieres depender al 100% de tus archivos, podrías optar por usar servidores NAS y alojar ahí el contenido. En este caso, sí evitarías muchos riesgos.
En definitiva, usar servicios en la nube es algo bastante común hoy en día, pero es conveniente tener en cuenta los posibles riesgos que eso conlleva. Podrías tener problemas relacionados con la seguridad, pero también con la accesibilidad.
