Aunque no lo veamos, los riesgos de ciberseguridad están siempre ahí. Por eso, hoy quiero hablarte de tres errores que muchos cometen (sí, también los que creen que «eso a mí no me pasa») y que pueden dejarte completamente expuesto. Son fallos que un ciberdelincuente aprovecharía sin dudar ni un segundo.
Te cuento cuáles son, por qué son tan peligrosos y, sobre todo, qué puedes hacer para no caer en ellos.
No te fíes de las contraseñas por defecto (ni de las fáciles)
Uno de los errores más comunes y peligrosos es usar las contraseñas que vienen por defecto en dispositivos o aplicaciones. Ya sabes, esas de tipo “admin/admin” o “1234”. Y, aunque parezca de sentido común cambiarlas… muchas personas no lo hacen.
¿El problema? Los ciberdelincuentes las conocen de memoria. Literalmente. Son las primeras que prueban cuando quieren entrar en un sistema.
Pero no solo las contraseñas por defecto. Tampoco deberías usar claves sencillas o reutilizadas, y menos aún si esas contraseñas ya han aparecido en filtraciones anteriores (hay webs como Have I Been Pwned donde puedes comprobarlo).
Mi consejo:
- Crea contraseñas largas y aleatorias.
- Usa un gestor de contraseñas de confianza para no tener que recordarlas todas.
- Cambia cualquier clave sospechosa cuanto antes.
Olvídate de iniciar sesión solo con usuario y contraseña
Otro fallo muy grave es acceder a tus cuentas solo con un usuario y una contraseña. A esto se le llama autenticación de un solo factor, y a día de hoy, ya no es suficiente.
La Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad de EE.UU. (CISA) lo ha dejado claro: usar solo una contraseña para acceder a sistemas críticos es un riesgo enorme. Y no hace falta trabajar en una central nuclear para que eso te afecte. Si gestionas una web, una tienda online o tu propio correo electrónico, estás en el punto de mira.
¿La solución? Activar la autenticación en dos pasos (2FA).
Con este sistema, además de tu contraseña, necesitarás un código que te llega al móvil o una app para verificar tu identidad. Y eso reduce hasta en un 99% la posibilidad de que alguien te robe la cuenta.
No sigas usando software sin soporte
El tercer gran error: seguir utilizando programas que ya no reciben actualizaciones. Me refiero a sistemas operativos antiguos, navegadores desactualizados o cualquier software que esté “al final de su vida útil”.
¿Por qué es tan peligroso? Porque esos programas ya no reciben parches de seguridad, lo que significa que cualquier vulnerabilidad que se descubra… se queda abierta. Y los atacantes lo saben.
Imagínate tener una puerta trasera en tu casa que nadie puede cerrar. Eso es un software sin soporte.
¿Qué puedes hacer?
- Comprueba si los programas que usas tienen soporte activo.
- Actualiza siempre a la última versión.
- Si un programa ha quedado obsoleto, busca una alternativa segura.
Nadie está a salvo al 100 % en internet, pero evitar estos tres errores ya marca una gran diferencia. Cambiar contraseñas por defecto, activar la autenticación en dos pasos y dejar de usar software obsoleto son pasos sencillos que pueden evitarte un buen susto. Y créeme: en ciberseguridad, es mucho más barato prevenir que curar.
