Compartir conexión de Internet desde el móvil, es un proceso muy sencillo y habitual. Es tan fácil como entrar en la configuración, acceder a redes y entrar en la función de compartir Wi-Fi. Otra persona podría conectarse, siempre y cuando sepa la clave, salvo que la tengas abierta. Ahora bien, ¿puede suponer esto un problema? Vamos a hablarte de qué podría ocurrir si has compartido Internet con otra persona.
Por ejemplo, podrías estar en un aeropuerto, esperando a tu vuelo, y que haya un turista de otro país, que no tenga conexión al no disponer de tarjeta SIM local, y te pida que compartas Internet. Algo aparentemente seguro y simple, podría llegar a suponer un problema por diferentes motivos.
Problemas que puedes tener
Ten en cuenta que, para limitar el riesgo todo lo posible, es importante que tengas la red Wi-Fi protegida con una contraseña. Asegúrate de usar una clave que sea segura y así evitar que cualquiera pueda entrar sin permiso.
Responsabilidad legal
Lo primero a tener en cuenta, es que podrías tener consecuencias legales. Todo lo que haga esa persona en Internet, va a ser a través de tu dirección IP. Si comete algo ilegal, es como si lo estuvieras cometiendo tú. Al menos, salvo que puedas demostrar claramente que ha sido otra persona y haya otras pruebas que le incriminen.
De cara a tu proveedor de Internet, la conexión sale de tu dispositivo, de tu dirección IP. Por tanto, si cometiera algún delito, como puede ser descargar contenido ilegal, podrías tener problemas.
Consumo de ancho de banda
También está el problema del consumo de ancho de banda. Si hace un uso excesivo de la red, podrías notar que la velocidad disminuye, que tienes problemas para acceder a ciertos servicios o llevar a cabo tareas habituales en la red.
Por ejemplo, esto puede pasar si esa persona empieza a realizar descargas o a visualizar contenido en Streaming en alta definición. Si el ancho de banda es limitado, puede afectar a tu conexión.
Puede gastar tus datos
Además, podría llegar a consumir los datos móviles disponibles. En función de la tarifa que tengas contratada, este problema podría estar más o menos presente. También dependerá de lo que haga en Internet. Si volvemos a los ejemplos anteriores, en caso de que descargue archivos pesados de la red o visualice contenido en 4K, vas a notar que los datos se consumen rápidamente.
Una opción sería utilizar una limitación de datos compartidos. Por ejemplo, configurarlo para que pueda consumir, como mucho, 500 MB. Así evitarás quedarte sin datos.
Explotar una hipotética vulnerabilidad
Por otra parte, aunque esto sea menos probable, sí que podría ocurrir. En caso de que haya alguna vulnerabilidad, y llegue a explotarla, podría ganar acceso a recursos compartidos o incluso a la posibilidad de instalar software malicioso.
Para evitar problemas así, es clave tener tu dispositivo correctamente actualizado. Podrás solucionar problemas de seguridad, además de conseguir un funcionamiento óptimo.
En definitiva, compartir Internet con otra persona, es un proceso muy sencillo, pero también podría suponer un problema por diferentes motivos. Es algo que deberías controlar y así reducir riesgos todo lo posible.
