La temperatura a la que pongas el aire acondicionado va a ser determinante para consumir más o menos energía. Pero, ¿debes tener siempre la misma temperatura? De ello vamos a hablarte en este artículo. Te explicaremos qué debes tener en cuenta y así lograr que la factura de la luz no se dispare durante el verano, en los meses en los que hace más calor y más vas a usar el aire en casa.
Cada grado de diferencia puede hacer que gastes más o menos electricidad. No es lo mismo tener el aire a 18 grados en verano, que ponerlo a 25. Esto va a ser determinante para poder ahorrar energía y que no se dispare la factura. Además de que no necesitas tener la casa demasiado fría.
Temperatura estable, con matices
Lo ideal es tener una temperatura estable. Esto supone que no va a haber subidas y bajadas continuamente, lo que se traduce en un mayor consumo. Evita estar bajando y subiendo la temperatura del aire frecuentemente, ya que cada vez que bajes la temperatura, el aparato tendrá que funcionar a mayor potencia.
Si hablamos de eficiencia, lo mejor es que la temperatura se mantenga estable. Una vez alcanzada la deseada, el aire acondicionado va a funcionar a menos potencia, ya que simplemente tendrá que mantenerla. En este caso, la temperatura debe ser de unos 24 o 25 grados. Es lo mejor para ganar en confort y evitar consumir en exceso. No necesitas realmente tener la casa a 18 o 20 grados.
No obstante, lo de mantener la temperatura estable podemos decir que tiene ciertos matices. Por la noche, podrías subir algún grado la temperatura. Incluso puedes aprovechar el modo noche, que permite ir subiendo progresivamente la temperatura durante la noche, cuando la temperatura corporal también baja y no es necesario tener la habitación tan fresca. Esto hará que consumas menos energía y gastes menos al usar el aire mientras duermes.
Apágalo, solo si vas a pasar tiempo fuera
Otra duda que suele aparecer es si conviene o no apagar el aire y volver a encenderlo luego. Si haces esto, la temperatura de tu vivienda empezará a subir. Especialmente si hace mucho calor. Esto significa que el aire tendrá que funcionar a mayor potencia, cuando lo enciendas, para recuperar la temperatura deseada.
La recomendación es apagarlo cuando realmente vayas a pasar un tiempo prudencial fuera de casa. Si vas a estar fuera varias horas, sí que conviene apagarlo y encenderlo luego de nuevo. Si vas a salir apenas unos minutos, apagarlo puede suponer un consumo de electricidad mayor cuando tengas que encenderlo.
Por tanto, lo mejor es usar el sentido común y ver si realmente vas a estar mucho tiempo fuera o apenas vas a salir un rato. Ten en cuenta que el mayor consumo de un aire acondicionado es al principio, cuando tiene que alcanzar la temperatura deseada. A partir de ahí, y siempre que haya un buen aislamiento térmico, el gasto se reduce bastante.
En definitiva, mantener la temperatura del aire acondicionado es lo mejor para consumir menos energía. No es buena idea estar bajando y subiendo continuamente. No obstante, durante la noche sí que podrías subir algún grado o incluso programarlo para que de forma automática vaya subiendo la temperatura.
