En los meses de invierno, la factura de la luz puede aumentar considerablemente. Esto se debe a diferentes motivos, por lo que es importante que sepas qué ocurre y así poder tomar medidas. El objetivo es que no se dispare lo que pagas cada mes, pero que ello no suponga prescindir de aparatos que puedas necesitar. Vamos a hablarte de las causas más comunes y así podrás tomar medidas.
Si miras las facturas mes a mes, es muy probable que notes un aumento en los meses de más frío. Esto dependerá de dónde vivas, también. Si vives en una zona fría, esta diferencia puede ser mayor. Utilizas ciertos electrodomésticos que, tal vez, no sepas que consumen tanto o no los utilices correctamente.
La factura de luz aumenta en invierno
Todo esto que vamos a explicar, va a depender, en parte, de la tarifa que tengas contratada. Hay diferencias y no siempre vas a pagar lo mismo con un mismo consumo. A partir de ahí, entrarán en juego factores como los aparatos que uses, de qué manera, por cuánto tiempo, etc.
Tienes tarifa regulada
El primer motivo, es tener tarifa regulada. Es decir, vas a pagar en función del precio diario, de cada hora, debido a la tarifa regulada por el Gobierno. No vas a pagar un precio fijo, ni siquiera un precio pactado previamente, por franjas horarias, con la empresa que contrates. Esto puede ser útil para algunos clientes, pero no para todos.
¿Qué ocurre en invierno? El precio de la energía se encarece. Por ejemplo, a fecha de 17 de noviembre, el precio medio es de 0,159 €/kWh, aunque hay muchas horas del día que está por encima de los 0,20 €/kWh. En cambio, en verano hay muchas más horas a precio más económico. Esto se debe a la mayor producción solar. Por tanto, si tienes este tipo de tarifas, muy probablemente pagues más en invierno, aunque consumas lo mismo.
En este caso, cuando llega el invierno es recomendable ir al mercado libre y mirar precios de empresas como Nidoenergía, Repsol o Iberdrola entre otras, lo más importante es comparar tanto el precio por la potencia contratada, como también el precio variable en función del consumo. Elegir la empresa comercializadora correcta te puede llegar a ahorrar hasta 30 euros al mes para un consumo medio, y más de 90€ si tienes la calefacción eléctica.
Utilizas aparatos que gastan mucho más
También puede pasar que utilices aparatos que gastan mucho más. Claramente, son electrodomésticos para calentar la vivienda en invierno, como estufas, braseros, radiadores… Consumen bastante energía, ya que muchos superan los 2000W de potencia, lo que significa que tendrán un consumo de 2kWh cada hora que estén encendidos, muchísima energía. Esto puede provocar que, aunque creas que no, consumas bastante más que en verano aunque en verano uses el aire acondicionado.
Aunque uses un radiador apenas unas horas al día, la suma de todos los días del mes, puede hacer que tu factura de la luz aumente considerablemente. Podrías ver que ha subido el coste de lo que pagas, pero también el consumo en kWh respecto a otros meses. Las bombas de calor que tienen los AC son los más eficientes, nuestra recomendación es que los uses siempre que puedas, ya que el consumo es realmente bajo cuando no está calentando (hay momentos en los que solamente mantienen la temperatura).
Mayor uso de otros electrodomésticos
Por otra parte, está el hecho de que puede que utilices más veces un electrodoméstico que antes ya usabas. Por ejemplo, la secadora para secar la ropa, ya que en verano podrías secar más al sol. También poner más el lavavajillas, si en invierno pasas más tiempo en casa y, por ello, comes más en tu vivienda. Son pequeños detalles que, aunque no seas consciente siempre, pueden hacer que estés consumiendo más electricidad en estos meses en los que hace más frío.
En definitiva, podrías estar consumiendo más energía en casa en invierno, por estos motivos que te hemos explicado. Esto puede dar lugar a que pagues más en la factura mensual. La mejor forma para ir viendo cuánto consumes es acceder a la web oficial de la distribuidora, y ahí podrás ver el consumo de los últimos días hasta ayer mismo. Otra opción es instalar un dispositivo como el Shelly EM en el cuadro eléctrico y así monitorizar tanto la potencia demandada en tiempo real como también la energía consumida, además, esto último podrías integrarlo perfectamente en el sistema de domótica de Home Assistant para así realizar un seguimiento detallado de cuánto estás consumiendo diariamente.
