Tienes muchas opciones disponibles para poder almacenar archivos en la nube. Hay plataformas muy populares, como Google Drive, OneDrive o Dropbox, pero también otras menos conocidas. En la mayoría de casos, vas a poder utilizar hasta cierta cantidad de espacio sin tener que pagar. Para poder tener mucho más espacio, además de otras funciones, tendrás que pagar una suscripción. Pero, ¿qué problemas podrías encontrarte si haces esto?
Como vas a ver, hay ciertas complicaciones a las que podrías enfrentarte, en un futuro, si decides pagar por una plataforma de almacenamiento en la nube. Hay algunas cuestiones que deberías tener en cuenta, para decidir si realmente te interesa o no hacer esa inversión, especialmente si has pagado por un plan de varios años.
Problemas después de pagar por usar la nube
Estos problemas pueden hacer que te arrepientas de haber elegido una plataforma en concreto o que te encuentres con ciertas limitaciones que, aunque hayas pagado, no puedas solucionarlas.
Quedarte corto con el espacio contratado
Lo primero que puede pasar, es que te quedes corto con el espacio contratado. Por ejemplo, has podido pagar por una plataforma de almacenamiento en la nube que, como máximo, ofrece 2 TB. Has pagado por ese tope, crees que es suficiente pero unos meses después te das cuenta de que necesitas más y has pagado una suscripción de varios años.
En ese caso, te va a ver obligado a buscar alguna alternativa para poder tener más espacio y aprovecharlo al máximo. Puede que tengas que pagar otra suscripción, en otra plataforma distinta, con lo que ello supone en coste económico.
No es lo que esperabas
En este caso, principalmente nos referimos al rendimiento. En muchas ocasiones, pagar por una versión de pago supone tener más funciones o mayor velocidad. Y sí, esto puede pasar al contratar una plataforma de almacenamiento en la nube, pero también podrías tener la creencia de que va a ir mucho mejor, cuando eso no va a ocurrir.
Podrías encontrarte con problemas de velocidad al subir contenido, limitaciones a la hora de compartir archivos con terceros o dificultad para usarlo en ciertos dispositivos. Lo mejor es que pruebes antes la versión gratuita y te informes, por medio de comentarios de otros usuarios, sobre el funcionamiento real.
Posibles cambios en el servicio
También debes ser consciente de posibles cambios que pueda haber en el servicio. Tú pagas por algo tal y como está ahora mismo, pero en los términos podrían indicar que se reservan el derecho a hacer ciertas limitaciones o modificar algunas cosas que afecten a la usabilidad de ese servicio de almacenamiento.
Por ejemplo, podría haber cambios en la velocidad de transferencia de datos. También en temas como la compatibilidad con determinados sistemas operativos, el uso de aplicaciones para móviles, etc. Si ya has pagado por una suscripción de dos años, por ejemplo, podrías tener problemas ante cambios así.
Atado a una plataforma en concreto
Es bastante común que sea más barato contratar almacenamiento en la nube a largo plazo, que hacerlo por un mes o pocos meses. Esto puede ser útil, ya que terminas pagando, de media, menos cada mes, pero hace que seas dependiente de ese servicio. Puede que, en el trabajo, por ejemplo, tus compañeros utilicen otra plataforma y no puedas aprovechar al máximo aquella por la que pagaste.
Si tienes almacenamiento gratuito, vas a tener mayor flexibilidad para pasar de una plataforma a otra y no atarte a una en concreto. La solución puede estar en tener tu propia nube privada en casa.
En definitiva, aunque puede ser buena idea contratar un servicio de almacenamiento en la nube de pago, debes tener en cuenta ciertas limitaciones o cambios que pueda haber y provoquen que no aproveches al máximo este servicio o tengas que pagar por otro distinto.
