Siempre recomendamos instalar programas desde fuentes oficiales. Esto es fundamental para evitar problemas de seguridad o de funcionamiento. Sin embargo, esto es aún más importante cuando hablamos del navegador. Es una aplicación que sirve para visitar páginas web, entrar en el correo electrónico, en redes sociales, etc. Estás compartiendo información continuamente, por lo que podrías tener problemas.
En este artículo, vamos a hablar de qué puede ocurrir si instalas un navegador desde algún sitio no oficial. Por ejemplo, programas como Chrome o Firefox, que son algunos de los más populares. Vamos a explicarte qué debes tener en cuenta para preservar al máximo tu seguridad y privacidad en la red.
Qué pasa por instalar un navegador no oficial
Este tipo de aplicaciones no oficiales, las podrías encontrar en lugares muy diversos. Puede ser al navegar, al visitar una web y que te aparezca algún anuncio o enlace. También por redes sociales. Lo normal es que tengan un aspecto similar al navegador oficial, para confundir a la víctima.
Malware camuflado
Lo primero que puede ocurrir, es que ese programa que estás instalando tenga algún tipo de malware. Puede ser un virus, un troyano, un keylogger… Existen muchas variedades que podrían poner en riesgo tu seguridad y privacidad. Va a simular ser el programa legítimo e incluso podría llegar a instalarse, pero se trata de una estafa.
En ocasiones, el navegador va a funcionar, aunque sea de forma limitada, pero estará ejecutando el malware en segundo plano. Podría estar recopilando información de todo lo que haces.
Adware en el navegador
También está el riesgo de que contenga adware. No necesariamente significa que esto sea un peligro, pero sí va a suponer una molestia importante. Podrías encontrarte con ventanas emergentes continuamente, barras de búsqueda que aparecen en el navegador, aspecto cambiante, etc.
Con esto, los piratas informáticos buscan beneficios económicos. Inundan el navegador con esos anuncios molestos, con la intención de sacar dinero.
Extensiones maliciosas preinstaladas
Otro problema que podría ocurrir, es que ese navegador falso que estás instalando, lleve extensiones maliciosas preinstaladas. El navegador podría funcionar, podría actuar con relativa normalidad, pero va a tener complementos peligrosos instalados y que podrían estar recopilando información o espiando a los usuarios.
Si revisas a fondo el navegador, lo normal es que te encuentres con estas extensiones maliciosas y las puedas eliminar. No obstante, también podrían pasar desapercibidas.
Modificación de DNS
Además de lo que hemos explicado, ese navegador falso podría llegar a modificar los DNS. Esto supone que, al visitar una página web, podrías terminar en otra distinta, creada de forma maliciosa para robar información o contraseñas. Podría ser una copia exacta y no vas a darte cuenta.
Por ejemplo, los atacantes podrían crear una web que parezca Facebook o la página de un banco. Tú pones la URL correspondiente a esa red social o a ese banco, pero en realidad, al modificar los DNS, vas a terminar en una página fraudulenta, sin que seas consciente de ello. Al poner ahí tus credenciales, van a robarlas.
En definitiva, estos son algunos riesgos claros de instalar un navegador no oficial. Puedes tener problemas importantes que comprometan tu seguridad y privacidad. Es fundamental siempre acudir a fuentes fiables. Detectar si un programa es seguro, va a ser clave.
