Si quieres ahorrar con la factura de la luz, es importante que no cometas errores. Para ello, es fundamental desmentir algunos mitos o fallos comunes. Vamos a hablarte de algunos de los principales, para que puedas tenerlos en cuenta y llegar a consumir menos en tu factura cada mes. A veces, solo con tener en cuenta ciertos ajustes, vas a poder usar la energía de forma óptima y pagar menos.
Especialmente, debes tener en cuenta ciertos aspectos relacionados con aparatos que tienen un gran consumo. Generalmente, estos electrodomésticos van a ser aquellos que tienen que calentar o enfriar, como puede ser el aire acondicionado, una calefacción, la lavadora o el lavavajillas al calentar agua, etc.
Errores al intentar ahorrar en la luz
Para poder ahorrar, es clave que identifiques qué es lo que podría estar consumiendo en exceso, además de detectar posibles errores que estés cometiendo.
Apagar y encender, siempre es lo mejor
Algo bastante habitual, es hablar de que lo mejor es apagar por completo y volver a encender. Ocurre con electrodomésticos que consumen muy poco en reposo, pero sí que gastan más a la hora de arrancar. Un ejemplo claro es la caldera. También pasa con el aire acondicionado o incluso con un ordenador.
Lo que debes hacer, es calcular exactamente cuánto tiempo va a estar apagado. Si apenas van a ser unos minutos (o unas horas, según el caso), puede salir más caro apagar y encender, que dejarlo encendido.
En el caso de aparatos que consuman siempre lo mismo, sí que es importante apagarlo cuando no vayas a usarlo. Por ejemplo, un ventilador o un radiador, que no depende realmente de la temperatura, ya que van a funcionar de manera fija, consumiendo lo mismo siempre. Cuando salgas de casa, por ejemplo, asegúrate de apagar estos aparatos.
Dejar el aire o la calefacción a la misma temperatura siempre, ahorra
Otro motivo es el de dejar la calefacción y el aire a la misma temperatura, para ahorrar menos. Esto tiene su parte cierta, ya que subir y bajar la temperatura continuamente hará que gaste más, pero no es real si tenemos en cuenta que, por ejemplo, durante la noche deberías subir 1 grado el aire acondicionado.
Por tanto, tendrás que revisar bien qué te interesa en cada momento y no dejar siempre una temperatura concreta, sino ir adaptándote. Hay diferentes modos, en el caso del aire acondicionado, que podrás usar para poner la temperatura que corresponda. Esto te ayudará a mantener un clima agradable en tu casa, sin que ello signifique gastar demasiado en electricidad.
El ciclo corto de la lavadora, gasta menos
También hay que mencionar el ciclo corto de la lavadora o del lavavajillas. El hecho de que esté menos tiempo encendido, no significa que vaya a gastar menos luz. De hecho, puede consumir bastante más que el modo Eco, ya que utiliza más recursos para calentar más rápido y lavar lo antes posible.
En cambio, el modo Eco dura más, pero va a calentar menos el agua. Va a gastar menos recursos, aunque esté más tiempo encendido.
Cambiar de compañía es difícil y hay que pagar
Esto no es así. Es una percepción que tienen muchos usuarios, pero hoy en día no es para nada complicado. Cambiarte a otra compañía de energía, es tan sencillo como hacerlo con la conexión de fibra óptica o con el móvil, aunque los tiempos a veces no sean tan rápidos como nos gustaría.
No obstante, sí debes tener en cuenta que es necesario que no tengas compromiso de permanencia. Si tuvieras permanencia, entonces sí tendrías que pagar por ese cambio y no siempre va a salir rentable.
En definitiva, estos son algunos mitos que debes tener en cuenta para no cometer errores a la hora de ahorrar energía en casa. Es fundamental que revises todo muy bien y no te equivoques a la hora de tomar decisiones. También es importante analizar el consumo por horas. Todo esto, te ayudará a pagar menos en la factura mensual, sin que ello suponga tener que prescindir de aparatos que necesites en tu día a día.
Consejos rápidos extra para maximizar el ahorro
Las falsas creencias son algo habitual en nuestro día a día. Pero cuando hablamos de la factura de la luz, de nuestro ahorro y en definitiva de nuestro bienestar, es mejor tener las cosas claras. Un buen consejo para comenzar realmente con ese ahorro, pasa por revisar y ajustar la potencia contratada, al menos cada 1-2 años.
El problema es que muchos hogares pagan por 5,75 kW o más cuando les sobra con 3,45-4,6 kW. Bajar 1 kW puede ahorrarte 4-8 € al mes en el término fijo de potencia, sin que salten los plomos si evitamos picos simultáneos. Siempre podremos usar la app de nuestra comercializadora o el simulador del IDAE para calcular la potencia real que nos hace falta.
Otro consejo pasa por cambiar a bombillas LED, en caso de tener halógenas, incandescentes o fluorescentes antiguas. Hay que pensar que consumen hasta un 80-90 % menos que las tradicionales y duran 10-25 veces más. Si hablamos de un hogar con 10-15 puntos de luz, el cambio completo se puede llegar a amortizar en meses y reducir el gasto en iluminación en un 70-80 % anual.
Algo fundamental también, es contar con un bien aislamiento de puertas y ventanas, por donde se escapa el calor y entra el frío. Si notamos corrientes de aire, lo mejor será sellar con burletes o cinta adhesiva, que ambos “apaños” tienen un coste muy bajo, pero en la práctica, puede reducir hasta un 10-20 % el consumo en calefacción o aire acondicionado en invierno/verano.
También es interesante plantearnos la instalación de enchufes inteligentes o regletas con temporizador/interruptor para automatizar apagados. Esto nos permitirá tener un control total sobre
luces, ventiladores o cargadores desde el móvil y programar cortes nocturnos. Esto elimina el consumo fantasma de forma sencilla y puede ahorrar 5-10 % en la factura total.
