Más allá de la tarifa de luz que tengas contratada, un factor muy importante es la potencia. Tener más o menos potencia, puede suponer un gasto fijo mayor o menor, cada mes. Por ello, es importante elegir correctamente qué contratar y, en caso de ser necesario, cambiar. Pero, ¿puedes cambiar la potencia de luz contratada siempre que quieras o hay algún tipo de limitación? De ello vamos a hablarte en este artículo.
Lo primero que debes saber, es que cambiar la potencia cuesta dinero. Actualmente, el coste es de 10,94€, impuestos incluidos, por cualquier cambio que realices. Si lo que vas a hacer es subir la potencia, además, tendrás que pagar por cada 0,1 kWh. Esto obliga a hacer bien las cosas y no precipitarnos al realizar un cambio.
Limitaciones al cambiar la potencia contratada
También hay que mencionar que existen dos potencias: punta y valle. El periodo punta, va de 8 de la mañana a 12 de la noche, mientras que el periodo valle va de 12 de la noche a 8 de la mañana y los fines de semana o festivos. Básicamente, la primera es cuando más energía se consume, en general, y la segunda es el periodo de menor consumo.
No necesitas tener la misma potencia en ambos periodos. Por ejemplo, podrías tener una potencia de 4 kWh para el periodo punta y de 3,5 kWh para el periodo valle. Lo interesante, siempre que sea posible, sería tener ambas iguales o, en su defecto, la potencia punta más baja, ya que es la más costosa.
Sin embargo, cambiar la potencia contratada tiene sus limitaciones. De forma habitual, únicamente puedes cambiar la potencia una vez al año. Tendrás que pagar, como hemos mencionado. No obstante, no es raro que las comercializadoras permitan ajustar más de una vez la potencia contratada, siempre y cuando necesites aumentar lo que ya tienes.
Por tanto, es esencial que pienses muy bien si te conviene o no cambiar la potencia contratada. Es clave no quedarse corto, pero tampoco tener de más, ya que estarías pagando en exceso cada mes.
Revisa cuánto necesitas realmente
Entonces, ¿cómo puedes hacer para ajustar realmente la potencia que necesitas y no tener el problema de tener que volver a cambiarla y no poder? Nuestra recomendación es que revises muy bien tu factura. Allí, en la parte de abajo, vas a ver la información relacionada con la potencia demandada en el último año. Si tienes facturas anteriores, podrás irte a otros periodos más atrasados y así tener una imagen mayor.
Viene reflejado tanto la demanda máxima que has tenido en le periodo punta, como en el valle. Por ejemplo, si ves que tienes contratada una potencia de 5,75 kWh en ambos casos, pero realmente la demanda máxima ha sido de 3,9, podrías contratar una potencia de 4 kWh o poco más. No necesitarías tanto. Además, te aseguras de que sería raro pasarte de esa potencia.
Pero, ¿qué pasa si consumes, por algún motivo, algo más de esa potencia contratada? Podrías tener un corte de suministro, en el peor de los casos. Sin embargo, existe lo que se conoce como margen de tolerancia. Básicamente, significa que podrías pasarte un poco, durante un corto periodo de tiempo, y no ocurriría nada. Por ejemplo, si estás consumiendo la potencia contratada al límite, y enciendes el microondas 1 o 2 minutos y pasas de ese límite, no vas a quedarte sin luz, ya que es algo momentáneo.
| Concepto | Aplicación | Coste Regulado | Ejemplo (Subir 1.5 kW) |
|---|---|---|---|
| Derechos de Actuación | Coste fijo por la gestión del técnico | 9,04 € | 9,04 € |
| Derechos de Acceso | Por cada kW de potencia aumentada | 19,70 € / kW | 29,55 € (19,70 x 1.5) |
| Derechos de Extensión | Por cada kW de potencia aumentada (si la instalación tiene más de 3 años sin cambios) | 17,37 € / kW | 26,05 € (17,37 x 1.5) |
| Reducir potencia | Coste fijo por la gestión | 9,04 € | 9,04 € |
Consejos para calcular la potencia necesaria
Saber la potencia eléctrica más adecuada para nuestro hogar es muy importante para lograr un equilibrio entre el ahorro y la estabilidad del suministro eléctrico. Es habitual que haya personas que contraten una potencia superior a la necesaria por desconocimiento. El primer paso, por tanto, es conocer los electrodomésticos que usamos al mismo tiempo, sobre todo durante el periodo punta (de 8:00 a 00:00), cuando el consumo eléctrico suele ser mayor.
El mejor consejo es hacer una lista de los aparatos que podrían estar funcionando al mismo tiempo en un escenario normal en nuestro hogar, como la vitrocerámica, la lavadora, el aire acondicionado, el microondas o la iluminación. Después es importante fijarse en la potencia de cada electrodoméstico, que suele estar indicada en kilovatios (kW) en la etiqueta del aparato o en su manual. Es decir, una vitro, por ejemplo, puede consumir 2 kW, una lavadora 1,5 kW, un microondas 0,8 kW y la iluminación general 0,3 kW.
Al sumar estos valores, tendremos una estimación de la potencia requerida. Pero no debemos ser eléctricamente escrupulosos con esta cifra, ya que lo ideal es añadir un margen de seguridad del 10-15% para cubrir picos de consumo imprevistos o temporales. Es decir, si en verano se usa más una plancha eléctrica para cocinar en la terraza o en invierno un calefactor o secador de pelo, por poner algunos ejemplos.
Una forma más precisa de tener información de nuestro consumo, es revisar los datos de nuestro contador inteligente, si lo tenemos instalado. A través de la web o la app de la distribuidora eléctrica, podremos acceder a información detallada sobre el consumo máximo en los periodos punta y valle durante los últimos meses. Es la mejor manera de confirmar si la potencia contratada es la más adecuada.
