Utilizar la nube en Internet para alojar archivos, es algo muy extendido y común. Existen muchas plataformas disponibles, como son Google Drive y Dropbox. En este artículo, vamos a hablar de un tema que puede generar dudas. ¿Realmente nos pertenecen los archivos que alojamos en esos servicios o, por el contrario, pasan a ser propiedad de esas plataformas que nos ceden sus servidores?
Hay que tener en cuenta, como vas a ver, que no es lo mismo hablar de pertenencia de archivos, que de control real sobre el almacenamiento. Si quieres tener un control absoluto, y no depender de ningún servicio de terceros, vamos a darte también algunas alternativas que puedes utilizar para ello.
Los archivos son tuyos, pero no controlas el almacenamiento
Lo primero que debes saber es que los archivos que subes a la nube de Google o Dropbox, siguen siendo tuyos. No estás aceptando ningún tipo de contrato en el que cedas la propiedad de esos documentos, que puedan disponer de la propiedad intelectual o que incluso puedan usar esas imágenes para cualquier cosa. Puedes leer los términos de contrato de Google Drive. Los términos de Dropbox son similares.
Ese contenido está vinculado a tu cuenta, aunque va a estar almacenado en servidores de Google Drive, Dropbox o la plataforma que sea. Y esa es la clave de todo: no controlas realmente esos servidores. Los archivos, como decimos, siguen siendo tuyos, pero no vas a tener el control para que estén disponibles en todo momento, por ejemplo. Esa plataforma podría cerrar en cualquier momento, podría tener algún problema que impida tu acceso, filtraciones de seguridad, etc.
Si hablamos de riesgos, es evidente que existe, aunque sea pequeño. Esas plataformas que usas, podrían sufrir un ataque cibernético y que un tercero acceda a tus archivos. Esos documentos serán tuyos, pero podrían terminar en malas manos y llegar a ser públicos.
No obstante, por diferentes motivos, este tipo de servicios podrían llegar a ver tu contenido. Por ejemplo, ante un requerimiento judicial.
Alternativas
¿Existen alternativas para usar la nube y tener el control absoluto sobre esos archivos? Para lograrlo, lo que puedes hacer es contar con tu propio servidor NAS. Tendrías una nube privada, donde alojarías los archivos y documentos y podrías acceder a ellos también desde cualquier sitio, siempre y cuando mantengas ese dispositivo conectado y con acceso a Internet.
Ahora bien, incluso en estos casos podría haber cierto riesgo. Ese servidor NAS podría tener alguna vulnerabilidad y un atacante podría aprovecharla para robar información y acceder al contenido que has guardado. Por ello, es fundamental siempre utilizar dispositivos de garantías y que estén actualizados correctamente.
Si quieres tener un mayor control aún sobre esos archivos, y limitar el riesgo todo lo posible, lo que puedes hacer es utilizar unidades físicas desconectadas de Internet. Un disco duro externo, por ejemplo, es una buena solución. Vas a tener ahí tus archivos, tendrás el control total sobre ellos y no van a estar expuestos en Internet a posibles vulnerabilidades y problemas que puedan surgir.
En definitiva, los archivos que subes a Google Drive o Dropbox te pertenecen. Siguen siendo tuyos totalmente. No obstante, sí es cierto que no vas a tener el control sobre los servidores donde se aloja el contenido, por lo que podrías tener problemas si ese servicio deja de funciona.
