Cuando navegamos por Internet, jugamos online o hacemos videollamadas, esperamos que todo funcione sin problemas. Pero, ¿qué pasa si la conexión va lenta o se corta? Es posible que estés sufriendo pérdidas de paquetes, un problema común que puede fastidiar tu experiencia online. Aquí te cuento qué son, cómo medirlas y qué puedes hacer para solucionarlas.
¿Alguna vez has notado que tu conexión a Internet parece lenta o inestable, aunque todo parezca estar en orden? Eso podría deberse a algo que no se ve a simple vista: las pérdidas de paquetes de red. Estas pequeñas interrupciones pueden afectar la calidad de tus videollamadas, juegos online o descargas. En este artículo, te explicaré qué son las pérdidas de paquetes, cómo medirlas y qué papel juegan las ráfagas de paquetes en tu conexión. Sigue leyendo y conviértete en un experto en detectar y resolver estos problemas.
¿Qué es la pérdida de paquetes de red?
Imagina que la información que envías y recibes por Internet viaja en pequeñas «cajas» llamadas paquetes de datos. Estas «cajas» van de un punto a otro para entregar mensajes, vídeos o cualquier contenido que estés usando. El problema aparece cuando algunos de estos paquetes no llegan a su destino o se pierden por el camino. Esto se conoce como pérdida de paquetes. Por ejemplo, si envías 100 paquetes y solo llegan 95, significa que tienes un 5% de pérdida de paquetes. Aunque parezca poco, este porcentaje puede causar videollamadas entrecortadas, lag en los videojuegos o incluso que una web no cargue bien.
Aunque el protocolo TCP se asegura de que los paquetes perdidos vuelvan a reenviarse, notaremos que la conexión no funciona bien, ya que tendremos una mayor latencia de la conexión debido a que TCP esperará hasta que tenga todos los segmentos, y posteriormente los «subirá» a la capa de aplicación. El protocolo TCP es conectivo y fiable, está orientado a conexión, por lo que nos garantiza que todos los paquetes se enviarán correctamente, y si alguno falla, se volverá a reenviar hasta que llegue correctamente. En el caso de que no sea posible que llegue, entonces tendremos un corte en la conexión, el propio protocolo se encargará de cerrar la conexión. Cuando hay pérdida de paquetes, TCP automáticamente baja la velocidad de transferencia, para posteriormente ir subiéndola hasta que volvemos a tener pérdida, así se puede exprimir la red al máximo.
En cambio, el protocolo UDP no es orientado a conexión ni fiable, este protocolo envía todos los datagramas, si llegan perfecto pero si no llegan no hará nada por volver a intentarlo, será la capa de aplicación quien tenga que volver a pedir los datos para que se vuelvan a enviar. En este caso, la pérdida de paquetes se traduce en que tendremos comunicaciones realmente complicadas, y en muchas ocasiones, imposibilidad de recibir datos.
¿Por qué se pierden los paquetes?
Existen varias causas:
- Congestión de la red: cuando demasiados datos viajan a la vez, los routers «saturan» y empiezan a descartar paquetes. Normalmente esta congestión se produce en los routers de los operadores, sin embargo, si tu router doméstico soporta mucha carga de dispositivos, es muy probable que también tengas problemas.
- Hardware defectuoso: cables dañados, routers antiguos o tarjetas de red que no funcionan correctamente. Esto también puede ocasionar la pérdida de paquetes, es posible que tengas que actualizar los drivers para que todo funcione correctamente. En el pasado, el fabricante Realtek con sus tarjetas de red 2.5G tenía graves problemas en el caso de estar descargando o subiendo datos de forma intensiva, se arreglaba con una actualización de drivers.
- Interferencias Wi-Fi: en redes inalámbricas, las paredes o dispositivos cercanos pueden interferir y causar pérdidas.
- Software desactualizado: programas o drivers antiguos pueden fallar en el envío y recepción de datos.
Si detectas estos problemas, es importante actuar rápido para que no empeoren.
¿Cómo medir la pérdida de paquetes?
Medir la pérdida de paquetes es sencillo con las herramientas adecuadas. Te dejo un par de métodos básicos:
Usar el comando Ping
En Windows:
- Abre la terminal (tecla Windows + R, escribe cmd y pulsa Enter).
- Escribe: ping -n 100 [dirección_IP] (por ejemplo, ping -n 100 8.8.8.8).
- Al finalizar, verás cuántos paquetes se enviaron y cuántos se perdieron.
En Mac:
- Abre la app Terminal.
- Escribe: ping 8.8.8.8 (o cualquier IP que quieras probar).
- Detén la prueba pulsando Ctrl + C.
Herramientas avanzadas
Si buscas algo más completo, puedes usar herramientas como:
- Traceroute: identifica en qué punto de la ruta se pierden los paquetes.
- Wireshark: captura y analiza el tráfico de red en detalle.
- Monitores de red: programas como Obkio o SolarWinds te dan datos en tiempo real y reportes visuales.
¿Qué son las ráfagas de paquetes?
Las ráfagas de paquetes ocurren cuando un grupo de paquetes se envía de golpe, en muy poco tiempo. Aunque esto puede parecer inofensivo, estas ráfagas pueden saturar la red, causar congestión y aumentar la pérdida de paquetes. Por ejemplo, si un dispositivo envía datos a máxima velocidad sin pausa, es posible que los routers no puedan manejar todo el tráfico. Esto provoca que algunos paquetes no lleguen a su destino.
Aunque lo más habitual es que haya una ráfaga de paquetes y no haya ninguna pérdida, en determinados casos cuando los routers están bastante colapsados, sí puede haber una pérdida de paquetes.
¿Cómo solucionar la pérdida de paquetes?
Aquí tienes unos consejos clave:
- Usa conexión por cable: siempre que puedas, conecta tu dispositivo con un cable Ethernet. Es más estable que el Wi-Fi.
- Reinicia el router: un reinicio puede solucionar problemas temporales.
- Actualiza tus dispositivos: asegúrate de tener el firmware del router y los drivers de red al día.
- Revisa el cableado: cambia cables antiguos o dañados.
- Optimiza el tráfico: si hay muchos dispositivos conectados, limita el ancho de banda en los menos importantes.
La pérdida de paquetes puede parecer un problema técnico complicado, pero medirla y solucionarla está al alcance de todos. Con unos cuantos comandos y herramientas, puedes identificar qué está fallando en tu red y tomar medidas para que tus conexiones vuelvan a ser rápidas y estables. Si tienes una conexión que va a trompicones o se corta, ya sabes por dónde empezar.
