Utilizar el correo electrónico, es algo muy común y que forma parte de nuestro día a día. Lo usamos para estar en contacto con amigos, familiares o compañeros de trabajo, pero también para poder registrarnos en plataformas de todo tipo, recibir ofertas, vincular otros servicios, etc. El problema es que, en muchos casos, la seguridad no está presente. Al menos, no como nos gustaría. De ello vamos a hablar.
El objetivo es que sepas cuáles son los errores más habituales que podrían afectar a la seguridad de tu e-mail. A veces, simplemente con realizar algunos cambios podrías lograr una mejora importante que te ayude a evitar intrusos o reducir el riesgo de problemas que puedan afectarte.
Riesgos de seguridad en el correo
Esto es algo que debes tener en cuenta, independientemente de qué proveedor de correo electrónico utilices. Puede ser Gmail, Outlook o cualquier otro. Es imprescindible siempre que protejas tu e-mail, ya que puede ser la vía de entrada a otras muchas cuentas.
La contraseña no es la adecuada
El primer error es tener una clave que no sea la adecuada. No basta con poner cualquier contraseña. Lo ideal es que sea totalmente aleatoria, que no la utilices en ningún lugar y que no contenga tu nombre, fecha de nacimiento y datos similares, ya que eso daría facilidades a los piratas informáticos.
Asegúrate de usar una contraseña que tenga letras (mayúsculas y minúsculas), números y otros símbolos especiales, que tenga una buena longitud (al menos 12 caracteres) y que la cambies de vez en cuando.
Un consejo interesante, es usar un buen gestor de contraseñas. Puedes utilizar opciones como Bitwarden, 1Password o LastPass. Son aplicaciones que permiten guardar las claves y acceder a todas ellas a través de una contraseña maestra. Van a estar cifradas, por lo que no quedarán expuestas en Internet. Una manera sencilla de no tener que memorizar largas contraseñas.
No tienes habilitada la autenticación en dos pasos
Una barrera de seguridad muy importante, es la autenticación en dos pasos. Esto crea una capa adicional a la contraseña. Es un paso más que necesitaría un intruso para poder entrar. Puede ser un código que generes a través de aplicaciones de 2FA, como es el caso de Google Authenticator.
Los principales proveedores de correo electrónico tienen esta función. También está disponible en plataformas muy variadas, como redes sociales o cuentas bancarias. Siempre debes tener en cuenta esto para mejorar la protección.
Podemos decir que es una de las mejores barreras de seguridad frente a los ataques Phishing. Aunque los atacantes roben tu contraseña, necesitarían ese segundo paso para poder entrar en tu cuenta. Por tanto, es muy útil proteger tus dispositivos, la cuenta del correo electrónico y otras muchas que usas en tu día a día en la red. Evitarás riesgos innecesarios que puedan exponerte en Internet.
Utilizas aplicaciones no oficiales o inseguras
Un error habitual es instalar la aplicación del correo electrónico desde cualquier fuente. Esto puede dar lugar a que tengas un programa que no es oficial y que podría contener software malicioso. Nuestra recomendación es que revises muy bien de dónde vas a descargar la aplicación y no cometas errores.
Esto también incluye extensiones para el navegador, por ejemplo. Podrías vincular tu dirección a un programa que va a suponer un peligro para la seguridad.
Inicias sesión en todas partes
Tampoco deberías iniciar sesión en cualquier lugar. Por ejemplo, ten cuidado con las redes Wi-Fi públicas, como las que hay en aeropuertos, centros comerciales o bibliotecas. Podría tratarse de una red inalámbrica maliciosa, creada para robar datos de los usuarios.
Además, es importante que tengas cuidado al iniciar sesión desde enlaces que encuentres por Internet. Podrías toparte con un ataque Phishing y eso puede dar lugar al robo de contraseñas y datos personales.
En definitiva, revisa muy bien todo lo relacionado con el correo electrónico. Aunque creas que está seguro, podrías estar cometiendo errores que van a exponer la seguridad y van a afectarte.
