Las contraseñas son la principal barrera de seguridad que va a impedir que cualquiera pueda entrar en tus cuentas. Esto significa que es fundamental que puedas protegerlas al máximo y no cometer errores. Uno de los fallos habituales, es tener un archivo con las contraseñas subido a la nube o bien utilizar el correo electrónico para almacenarlas. En ambos casos vas a tenerlas disponibles siempre, pero esto tiene sus riesgos.
Vamos a hablarte de cuáles son los principales motivos por los que no deberías tener tus claves de acceso guardadas en la nube o en el correo electrónico. También te hablaremos de la alternativa de los gestores de contraseñas, que puedes usar para tener ahí tus claves correctamente almacenadas.
Por qué no guardar tus claves en la nube o e-mail
La seguridad, como vas a ver, es un elemento clave a la hora de descartar la opción de la nube y el correo electrónico para guardar contraseñas. Vas a estar más expuesto a posibles problemas y los intrusos tendrían más facilidad para entrar en redes sociales, tiendas online o foros donde estés registrado.
Todo expuesto ante un único acceso
Si tuvieras tus contraseñas guardadas en la nube o en el correo, bastaría un único acceso indeseado para que pudieran acceder al resto de cuentas. Por ejemplo, un atacante solo necesitaría entrar en tu correo y ahí se encontraría con el resto de claves que has almacenado, de todas tus cuentas.
La exposición va a ser muy grande, por lo que no conviene correr este riesgo. Piensa en descuidos que puedas tener, como sería olvidarte la nube abierta en un ordenador que utilice otra persona, por ejemplo.
Podría haber problemas en esas plataformas
También hay que mencionar que podría haber problemas con la plataforma de almacenamiento que uses o con el servicio de correo. Esto significa que podría dejar de funcionar, podría haber alguna filtración o cualquier problema puntual que impida el acceso a tu cuenta y, por tanto, a las contraseñas guardadas.
No vas a tener el control real sobre esas contraseñas. Siempre vas a depender de un servicio externo que podría funcionar mejor o peor, sin que puedas hacer mucho.
Riesgo de que queden obsoletas
Otro motivo es que tener las contraseñas de forma estática, sin cambiar, en la nube o en el correo, puede suponer que queden obsoletas y no sirvan cuando realmente las necesites. Lo ideal es cambiar las claves de vez en cuando, para que tus cuentas estén protegidas. Si tienes un documento con contraseñas guardado en la nube, es probable que te olvides de actualizarlo.
Cuando vayas a iniciar sesión en alguna cuenta, y accedas a esa clave que tienes guardada en la nube o en el correo, podrías toparte con una contraseña antigua.
Phishing + credential stuffing a escala industrial
Hoy en día debemos extremar las precauciones más que nunca. Hay que tener en cuenta que el phishing ya no es solo un email mal escrito, ya que ahora los atacantes usan IA para crear correos casi idénticos a los legítimos. Esta sofisticación va a más. Si caen en nuestra cuenta de correo, encuentran todas las contraseñas guardadas en notas, borradores o archivos.
Tras ello, es cuando entran en juego herramientas automáticas que prueban esas credenciales en cientos de sitios en segundos. Como la reutilización sigue siendo un error común, un solo hackeo al email puede terminar en el hackeo de docenas de cuentas. Por ese motivo es fundamental la verificación en dos pasos y las Passkeys.
Malware infostealer que roba sesiones completas
No son pocos los usuarios que guardan contraseñas sincronizadas con el navegador, ya sea Chrome, Edge u Opera, en la nube del proveedor. Los infostealers de hoy no necesitan la contraseña maestra. Lo que hacen es robanr cookies de sesión activas, tokens de autenticación y datos del portapapeles. Es decir, si nuestro dispositivo se infecta, el malware extrae todo lo guardado en la nube sin que nos demos cuenta. Es un daño más rápido y sobre todo silencioso.
Bloqueos inesperados por parte de los gigantes
Google, Microsoft o Apple pueden suspender cuentas por “actividad sospechosa”. Hay varios motivos para que ello ocurra, como un falso positivo, cambios de IP en viaje etc.. Es algo arriesgado guardar ahí las claves, ya que si nos ocurre, quedaremos bloqueados justo cuando más las necesitamos. Hay que tener en cuenta que no controlamos el servicio externo y la recuperación puede tardar días o semanas. Lo mismo ocurre si se caen estos servicios.
Todos estos riesgos son demasiados como para llegar a la conclusión de que no es una opción nada recomendable almacenar claves, contraseñas y demás información sensible dentro de estos servicios.
Alternativas
La principal alternativa es hacer uso de administradores de contraseñas. Son programas específicos para almacenar las claves y tenerlas ahí disponibles, de forma segura, para usar en cualquier momento. Utilizan cifrados robustos, como AES de 256 bits, y evitarás problemas relacionados con filtraciones.
Puedes usar aplicaciones como LastPass o 1Password. Hay muchas alternativas, pero te recomendamos siempre hacer uso de aquellas que son seguras y con las que no vas a tener problemas.
Como opción adicional, podrías usar un simple papel, siempre que lo tengas bien guardado, para apuntar tus contraseñas. Eliminas muchos de los riesgos evidentes de tenerlas guardadas en el correo electrónico o en la nube.
