Cómo navegar con otra IP pública en Internet y por qué es útil

Cómo navegar con otra IP pública en Internet y por qué es útil

Javier Jiménez

Al navegar por la red nuestros datos de una u otra forma pueden quedar expuestos. Una web que visitamos puede recopilar información sobre nuestra ubicación, el tipo de dispositivo que usamos, el navegador… Ya sabemos que nuestra privacidad es un factor muy importante pero es algo que no siempre está presente. En este artículo vamos a explicar qué podemos hacer para navegar con otra dirección IP y por qué puede ser una opción interesante.

Todos tenemos claro qué es una dirección IP y para qué sirve. Se trata de una especie de matrícula que nos identifica cuando navegamos por Internet y que está asignada a nuestra red de forma global y para todos los dispositivos que utilices. Cada dispositivo cuenta con una IP privada que lo identifica dentro de tu red pero todos ellos compartan una IP pública y es esta la que puedes querer cambiar. Puede que necesitemos navegar con otra dirección IP pública en Internet en alguna ocasión y te contamos cuáles son los métodos que podemos utilizar si necesitas hacerlo y cuáles son las razones por las que debemos hacerlo en muchas ocasiones.

Por qué cambiar la dirección IP

En primer lugar vamos a explicar por qué puede ser interesante que al navegar por Internet cambiemos la dirección IP. Como hemos mencionado la privacidad es algo que importa mucho a los usuarios y no siempre está presente. Por suerte podemos hacer uso de diferentes herramientas y configuraciones que nos permiten proteger nuestros datos.

Evitar el bloqueo geográfico

Una de las causas más habituales para querer cambiar nuestra dirección IP es para evitar algún tipo de bloqueo geográfico o saltarnos las limitaciones que un país o región puede tener sobre una página web. Puede que te ocurra si estás de viaje en un país en el que no puedes conectarte a webs que normalmente usas en España o a servicios que están bloqueados. O si vives en ese país y quieres poder saltarte la limitación geográfica porque no está disponible. Utilizar este método nos ayudaría a saltarnos ese bloqueo y poder navegar sin ningún problema.

Pero también puede ocurrir justo lo contrario: que estés en España y que quieras navegar o acceder a webs o plataformas o servicios que no están disponibles en este país. Bien porque no funcionan aquí o simplemente porque han sido bloqueados por alguna razón. En ese caso, cambiar la dirección IP es lo que nos ayudaría con este tipo de restricciones geográficas

Navegar de forma anónima

Sin duda otro punto importante es el hecho de navegar de forma más anónima. No es algo que necesitemos habitualmente pero tiene muchas ventajas si vamos a navegar por webs poco fiables. La privacidad, el anonimato en la red, es muy importante para los usuarios. Son muchas las empresas de marketing que pueden obtener datos personales y comprometer en cierta medida nuestra información.

Por ello gracias al uso de direcciones IP diferentes podremos ganar en anonimato. El objetivo es no filtrar información. No exponer nuestros datos en la red es un punto importante para evitar ciertos problemas que podrían comprometernos.

Hay muchas ventajas de navegar de forma anónima y lo principal es que no queda rastro de lo que hacemos en Internet ni se almacenan los datos de la sesión de forma local. En el primer caso, una de las principales ventajas es que no se va a guardar el historial de navegación ni el de búsquedas ni las páginas que vamos a visitar y podemos eliminar todas las posibilidades de que alguien sepa qué hemos hecho cuando navegamos por Internet o dónde hemos navegado. Pero, además, como decimos, tampoco se almacenan datos de forma local si compartimos ordenador con alguien o nos preocupa nuestra privacidad. Si cerramos la ventana anónima que estamos utilizando automáticamente se elimina todo: no habrá ni rastro de las cookies o las contraseñas que hemos utilizado y todos los ficheros de sesión y toda la información relacionada con lo que hemos hecho va a eliminarse al momento así que ganaremos seguridad.

Pero no son las únicas ventajas y hay otras también que suponen que cambiar la dirección IP pública para navegar de forma anónima sea una buena idea. Conseguiremos, por ejemplo, búsquedas más neutrales. Los buscadores actuales se basan en nuestra actividad y nuestros usos para elegir qué tiempo de contenidos nos muestran y mostrarnos uno u otro tratando de acertar. Esto condiciona qué vemos o qué resultados nos aparecen. Pero si navegamos de forma anónima evitamos esto y nos saltamos las recomendaciones personalizadas. Al navegar de forma anónima tendremos resultados neutrales y veremos resultados diferentes si quieres algo totalmente objetivo y no basado en lo que te gusta o lo que cree que te gusta.

Además, aunque no es la última, también eliminamos las restricciones. Podemos tener un bloqueo por cualquier razón y algunas páginas pueden mostrarnos un contenido u otro que se adapte a nuestra situación geográfica. Pero si navegamos de forma anónima y vamos a conseguir enmascarar la dirección IP, la web no sabrá de dónde venimos así que no va a adaptar el contenido a nosotros y podremos saltarnos estos bloqueos concretos.

Querer falsificar nuestra ubicación

¿Queremos falsificar nuestra ubicación y aparecer en la red como si estuviéramos en otro lugar? Esto lo podemos lograr si cambiamos la dirección IP. Es por tanto otra de las opciones que nos ofrece. Pueden averiguar nuestra dirección física real simplemente con saber la IP verdadera. De la misma manera podríamos falsificar dónde nos encontramos.

Hay aplicaciones que muestran dónde nos encontramos. También páginas web que pueden ver en todo momento de qué país somos o incluso nuestra ciudad. Si cambiamos la dirección IP por otra diferente podemos modificar también la ubicación real con la que nos mostramos en la red.

Acceder a contenido bloqueado por IP

Puede que determinado contenido esté bloqueado por IP y no podamos acceder. Por ejemplo si estamos navegando desde una biblioteca o centro de estudio, es posible que tengamos ciertas restricciones. Al cambiar la dirección IP gracias al uso de determinadas herramientas podremos evitar este bloqueo.

También podría ocurrir que incluso estemos utilizando una IP compartida con otros usuarios, algo que ocurre con algunas operadoras de Internet, y esto tenga como consecuencia que no podamos acceder a una determinada página o servicio online que haya bloqueado esa IP o rango de direcciones. Una vez más, al cambiarla por otra podemos evitar este problema.

Evitar restricciones y límites

También es posible que nuestra IP esté limitada o restringida. Por ejemplo hay determinadas páginas web que nos ofrecen la posibilidad de leer una serie de artículos cada mes y están limitados por dirección IP. Para saltarnos ese límite podemos cambiarla. Incluso nuestra operadora, por el motivo que sea, podría limitar el acceso a determinado contenido mediante la IP. Esto suele ocurrir cuando tenemos IP compartida.

Otra cuestión son las plataformas de descarga. En muchos casos podemos utilizar hasta un número máximo con nuestra dirección y, una vez superamos el límite, bloquearse. Esto lo podemos evitar si cambiamos a otra IP diferente. Es una posibilidad más que nos ofrece esta función en la red.

Combatir la censura

Esto no es algo que nos afecte si navegamos en Europa, por ejemplo. Sin embargo cuando viajamos a determinados países es frecuente encontrarnos con bloqueos y censuras a la hora de entrar en determinados servicios y plataformas. Especialmente ocurre en páginas de información extranjeras, redes sociales y sitios que, en definitiva, podrían ir contra el sistema de ese país.

Por tanto, otra de las razones para querer ocultar nuestra IP y modificarla al navegar es poder entrar en determinadas plataformas cuando estamos de viaje en algún país donde haya censura.

Pasos para cambiar la dirección IP al navegar

Hemos visto por qué puede ser interesante cambiar la dirección IP. Ahora vamos a ver qué podemos hacer para poder cambiarla. Todo lo que tenemos a nuestra disposición para ello de una manera sencilla.

Utilizar servicios VPN

Hacer uso de una VPN es con total seguridad la opción más común y también sencilla. Tenemos la posibilidad de hacer uso de muchos servicios de este tipo. Algunos son gratuitos y otros de pago, pero están disponibles para todo tipo de sistemas operativos y dispositivos.

De esta forma podremos lograr todo lo que mencionábamos anteriormente. Podemos cambiar nuestra IP de una manera sencilla y hacer frente a posibles problemas. Siempre debemos elegir un programa que sea seguro, que ofrezca garantías y que nos ayude a lograr nuestro objetivo sin comprometer los datos personales al navegar.

Ataques contra servicios VPN

Las ventajas de usar una VPN son bastantes, y estas van desde la seguridad hasta la mejora de la experiencia que obtenemos como usuarios. Vamos ver algunas de estas.

  • Uso de redes públicas de forma segura. Puesto que es posible que en algún momento demos uso de una en algún lugar donde podemos desconfiar.
  • Posibilidad de reproducir contenidos o acceder a sitios restringidos por región. La VPN nos permitirá conectarnos a todos estos, dependiendo en donde la ubiquemos, que junto con la IP que asignemos, nos lleva al paso anterior sobre la seguridad.
  • No podrán rastrearnos. Hay países donde los gobiernos obligan a los ISP a almacenar los datos de nuestra actividad digital, y en otros pueden venderlos a anunciantes y corredores de datos.
  • Banca en línea segura. Hoy en día, muchas instituciones financieras siguen sin disponer de una autentificación de doble factor, por lo cual el uso de una VPN y una IP diferente, nos pude ayudar a protegernos con esto.

Por la contra también nos encontraremos con diferentes desventajas, como por ejemplo.

  • Conexiones más lentas.
  • Bloqueos de VPNs de ciertas aplicaciones.
  • Usos ilegales de las mismas.
  • Desconocimiento de los cifrados que usan las mismas.
  • Pérdidas de conexión.
  • Falsa sensación de impunidad online.
  • Usar una gratuita, puede ser peor que no usar ninguna.

Las principales desventajas no tienen que afectar a la mayoría de usuarios, pero si debemos tenerlos en cuenta a la hora de dar uso a una. Estas se encuentran principalmente en los servicios gratuitos o muy baratos.

Usar un servidor proxy

Una alternativa es hacer uso de un proxy. A veces pueden confundirse con las VPN, pues parte del funcionamiento y del objetivo como herramienta coinciden. Sin embargo estamos ante algo diferente. También podemos encontrarnos con opciones tanto gratuitas como de pago y es muy importante que elijamos una que no ponga en riesgo nuestra información y que además permita navegar con una buena velocidad. Hay opciones que lastrarían mucho el rendimiento.

No obstante hacer uso de un proxy también puede permitir que nuestra IP cambie de cara a las páginas que visitamos y los servicios que utilizamos. Básicamente nuestra información pasa primero por un intermediario y posteriormente llega al servidor final. De esta forma nuestro equipo no se conecta directamente con ese sitio.

Navegador Tor

Una opción más es utilizar el navegador Tor. Como sabemos es una herramienta muy interesante para poder navegar y mantener siempre nuestra seguridad y privacidad. Es por tanto una característica que debemos tener en cuenta si queremos navegar sin exponer nuestra dirección IP en la red. Es totalmente gratuito y además lo podemos usar en diferentes sistemas operativos, tanto en dispositivos móviles como en equipos de escritorio.

Esta alternativa es considerada por muchos como la mejor para evitar que los datos puedan filtrarse en la red. Aunque esté relacionado con la Dark Web, ya que es uno de los navegadores con los que podemos acceder a ella, su uso real va mucho más allá de eso y también nos permite ganar en privacidad y ocultar los datos que suelen quedar expuestos al navegar.

Utilizar un Wi-Fi público

Sin duda una opción muy sencilla para ocultar nuestra dirección IP personal es utilizar una red inalámbrica pública. No es la mejor opción y se trata de un método peligroso y lleno de riesgos con el que tenemos que tener especial cuidado y donde no podemos dejar de lado que puede haber otras personas usando esa misma red con todo tipo de usos ilícitos y tratando de robar los datos de los que se conectan. Pero, en un caso concreto o para algo específico, te va a permitir enmascarar tu dirección IP y no usar la dirección de tu casa o de tu trabajo. De esta forma podremos navegar por la red sin mostrar cuál es nuestra dirección doméstica. Una alternativa al uso de VPN, proxy o navegador Tor, como hemos explicado aunque mucho menos práctica porque requiere que nos desplacemos o que dependamos de una red que no es nuestra y que, como repetimos habitualmente, tiene riesgos. Por ejemplo podríamos usar un Wi-Fi en una biblioteca, universidad, centro comercial…

Eso sí, como siempre decimos las redes públicas pueden ser un problema para nuestra privacidad. Conviene tomar precauciones y no exponer nuestros datos personales que podrían terminar en malas manos. Siempre debemos navegar manteniendo nuestra seguridad presente y no cometer errores como realizar una compra en un Wi-Fi abierto, iniciar sesión en cuentas sensibles, etc. Si necesitas acceder a una web concreta hazlo utilizando este método pero evita hacer compras online y dar tus datos bancarios, rellenar formularios con información personal, etc.

Cómo cambiar tu dirección IP privada

La cosa cambia si lo que quieres es cambiar la dirección IP privada de un dispositivo concreto. Más allá de cambiar la dirección IP pública, podemos hacerlo con la privada. Ten en cuenta que cambiar la segunda no va a cambiar la primera pero tienen usos diferentes. Si estás conectado a un router WiFi, es muy probable que estés compartiendo una dirección IP pública con todos los demás dispositivos conectados a la misma red sea en tu hogar o en tu empresa, sin embargo, cada dispositivo tiene su propia dirección IP tanto privada como local.

Cambiar tu dirección IP local no afectará realmente la forma en que tu dispositivo se comunica con el resto de dispositivos y servidores a través de Internet, pero puede haber casos en los que necesites una dirección IP privada diferente. Estos incluyen la resolución de problemas de un router que no funciona correctamente o la configuración de cómo funcionan los dispositivos locales, como impresoras y dispositivos IoT, en su red doméstica.

Renueva tu dirección IP local

Si te encuentras conectado a una red WiFi o algún otro tipo de red local, puedes cambiar tu dirección IP privada fácilmente desde el panel de administración del router o desde el propio dispositivo desde el que te estás conectando, a continuación, te mostraremos cómo realizar este cambio nada más siguiendo unos sencillos pasos.

Para renovar tu dirección IP estando en Windows solo debes hacer lo siguiente. Busca el Símbolo del sistema o cmd y haz clic derecho para «Ejecutar como administrador» los siguientes comandos:

ipconfig /release ipconfig /renew

Ahora deberías poder ver una nueva dirección IP local. En caso de que tengas un equipo con Mac OS solo debes seguir estos sencillos pasos:

  1. Hacemos primero clic en el menú Apple y abra Preferencias del sistema
  2. Seleccionar red
  3. Resalta la red a la que está conectado en el panel izquierdo
  4. Luego clic en Avanzado…
  5. Selecciona la pestaña TCP/IP
  6. Haga clic en Renovar concesión de DHCP

Tu Mac ahora debería tener asignada una nueva dirección IP local.

El proceso para cambiar las direcciones IP locales en el router varía según el fabricante y el firmware de su router. Por lo general, puedes acceder al panel de administración de tu router abriendo un navegador web e ingresando 192.168.0.1 o 192.168.1.1 en la barra de direcciones.

Compartir datos con el móvil

Si necesitamos cambiar la IP con la que estamos navegando desde el ordenador, una opción muy sencilla es la de crear una conexión compartida. Esto lo podemos hacer con la gran mayoría de dispositivos móviles que cuentan con esta características integrada. No necesitamos instalar ningún programa, ni llevar a cabo una compleja configuración.

Esto lo podemos hacer tanto en Android como en iOS. Lo que vamos a hacer es conectar nuestro ordenador (o cualquier otro equipo) a la red móvil. De esta forma tendremos la dirección IP que corresponde a la operadora de telefonía y no estaremos usando la dirección de la fibra óptica que tenemos contratada o el Wi-Fi que estamos utilizando en cualquier lugar.

¿Puede el ISP bloquear los cambios de IP?

Por lo general, los proveedores de servicios de Internet no pueden bloquear los cambios de este tipo de direcciones. En cambio, sí existen algunas ocasiones donde al darse determinadas circunstancias, donde el ISP puede impedir que un usuario llegue a cambiar su dirección IP. Lo primero que debemos conocer, es que algunos ISP pueden asignar direcciones estáticas a sus usuarios. En estos casos, no se puede cambiar la dirección IP, ya que está directamente asignada por el proveedor de servicios. En cambio, otros asignan las direcciones dinámicas, que es lo más normal. Estas cambian de forma periódica, lo cual permite que los usuarios que les dan uno, puedan cambiar sus direcciones IP.

Existen casos donde el ISP puede establecer un bloqueo para el cambio de direcciones IP, sin que esta sea estática. Por lo general esto es algo que se hace por razones de seguridad. Ejemplo de ello, es si se están realizando actividades ilegales por la red, donde el ISP puede bloquear la dirección IP. Todo esto, buscando que esa actividad ilegal cese, o por lo contrario, para que esta sea mucho más sencilla de localizar en caso de que sea necesario.

Lo que sí puede ocurrir, es que algunos ISP establezcan un límite en el número de cambios de dirección IP que podemos hacer. Esto se suele aplicar cuando se detecta que los usuarios hacen un uso indebido de esta funcionalidad, donde el ISP debe tomar cartas en el asunto y establecer estos límites. Ejemplo de ello, son de nuevo, las actividades ilegales que se pueden llevar a cabo por Internet. Pero fuera de estos casos, salvo que tengamos una IP estática, los ISP no van a bloquear los cambios de dirección IP. Es generalizado que los usuarios puedan cambiar la dirección cuando quieran, pero siempre que esto se ajuste a las políticas de uso de sus correspondientes ISP. Y por supuesto, no estando involucrados en actividades ilegales.

En definitiva, estas son algunas de las opciones que tenemos para cambiar la dirección IP al navegar. Podemos mejorar nuestra privacidad, acceder a servicios restringidos y, en definitiva, ganar en anonimato. Hemos visto algunas opciones sencillas para lograrlo y las ventajas que esto puede tener.

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