5 errores que cometes al conectarte a una red Wi-Fi y que afectan al rendimiento

Escrito por Javier Jiménez

Las conexiones inalámbricas han mejorado mucho en los últimos años. Cada vez los dispositivos están más adaptados y es una opción que ha ganado peso frente al cable. Son muchos los dispositivos que utilizamos diariamente que necesitan conectarse al Wi-Fi. Por ejemplo una televisión, Tablet, móvil y otros muchos dispositivos más de lo que conocemos como el Internet de las Cosas. Sin embargo no siempre lo hacemos correctamente. En este artículo vamos a explicar 5 errores comunes que cometemos al conectarnos a una red Wi-Fi y que podrían afectar al rendimiento. Ya vimos recientemente los errores comunes que afectan a la seguridad en Internet.

Errores comunes que cometemos al usar una red Wi-Fi

Elegir mal la banda

Como sabemos, la mayoría de routers modernos ofrecen la posibilidad de conectarnos en la banda de 2.4 GHz y la de 5 GHz. Del mismo modo, cada vez son más los equipos que son compatibles con las dos opciones.

Cada una puede ser interesante en ciertas circunstancias. Si buscamos tener la mejor velocidad y nos encontramos cerca del router, lo mejor es utilizar la banda de 5 GHz. Es con la que obtendremos un mejor rendimiento si no hay interferencias y no hay una gran distancia. Por el contrario, si nos conectamos muy lejos del router, si lo que necesitamos es que la señal llegue a través de muros y otros obstáculos, lo más recomendable es la de 2.4 GHz.

Por tanto un error común al conectarnos a una red Wi-Fi es elegir mal la banda. Sería un error, por ejemplo, conectamos a la banda de 5 GHz con el móvil cuando estamos muy lejos del router y además hay muchas paredes. La señal llegaría muy débil y el rendimiento no sería el mejor.

Conectarse a un canal saturado

También es un fallo que puede afectar notablemente al rendimiento si nos conectamos a un canal Wi-Fi muy saturado. En un artículo anterior explicamos cómo elegir correctamente el canal al que conectarnos.

Esto dependerá también de dónde tengamos el router. No es lo mismo vivir en un gran edificio, donde pueda haber muchos aparatos de otros vecinos conectados, que vivir en una casa donde a 50 metros a la redonda no haya nada. En caso de estar conectados a un canal muy saturado podría afectar al rendimiento y la calidad de la conexión.

Mala colocación del router

Pero si hay un error común que cometen muchos usuarios es colocar mal el router. A veces por comodidad, por ser lo más sencillo, lo ponemos en cualquier lugar. Quizás al lado de la televisión, junto a otros dispositivos. Tal vez en una zona baja, por ejemplo en un mueble.

Todo esto puede afectar al rendimiento de la conexión y ofrecer una velocidad más lenta de la que nos gustaría. Lo ideal es que esté en un lugar con una posición elevada. También es interesante que esté en un espacio céntrico del hogar, ya que así puede repartir mejor la señal. Sería un error, por ejemplo, que esté en una habitación desde donde no vamos a conectarnos, o muy lejos de donde realmente vamos a necesitar la señal.

Tarjeta de red obsoleta

Este es un fallo que puede ocurrir en muchas ocasiones. Nos conectamos con un portátil o equipo de sobremesa y notamos que la velocidad no es la adecuada o que incluso sufrimos cortes. Vemos que todo está correcto y no sabemos cuál puede ser el problema.

En ocasiones reside únicamente en tener una tarjeta de red obsoleta. Esto es algo que me ocurre a mí personalmente en un portátil pequeño. Por algún motivo, imagino que debido a la antigüedad de la tarjeta de red inalámbrica, la conexión iba muy inestable, con continuos cortes y una pobre velocidad. Simplemente con cambiar de tarjeta de red se solucionó el problema.

Por tanto, una buena idea si experimentamos problemas al conectarnos a un Wi-Fi es observar la tarjeta de red y probar con otra más nueva.

Podéis echar un vistazo a nuestros análisis de tarjetas de red inalámbrica.

La seguridad

Esto lo podemos aplicar tanto a nuestro propio router como a cualquiera al que nos conectamos. Por un lado, nuestro aparato debe de tener una contraseña fuerte y compleja. Cambiar siempre la que viene de fábrica. También la clave para acceder al router, no solo la del Wi-Fi. En caso de tener una pobre seguridad podrían acceder intrusos que ralentizaran la conexión.

Pero también hay que tener presente la seguridad cuando nos conectemos a redes públicas. Es importante confiar en esa red, especialmente cuando vayamos a hacer transacciones económicas o acceder a cuentas sensibles. Una red Wi-Fi configurada de forma maliciosa podría afectar a nuestra seguridad y también al rendimiento de nuestros dispositivos.

Podemos realizar un test de velocidad y comprobar qué tal funciona nuestra conexión.