Encuentran millones de tarjetas bancarias en la Dark Web; cómo roban los datos y qué hacer para evitarlo

El comercio electrónico a través de Internet es algo que está realmente extendido hoy en día. Podemos comprar casi cualquier producto desde nuestro móvil u ordenador de manera sencilla, rápida y cómoda. Sin embargo esto también provoca problemas de seguridad. Es por ello que necesitamos estar siempre alerta y no poner en riesgo nuestros datos. Hoy nos hacemos eco de una noticia que alerta de millones de tarjetas bancarias en la Dark Web. Vamos a explicar cómo roban nuestros datos y, lo más importante, cómo protegernos.

Un grupo de investigadores de seguridad de Sixgill ha detectado millones de tarjetas bancarias en la Dark Web. En concreto nada menos que 23 millones. Como podemos imaginar, afecta a usuarios de muchos países de todo el mundo. Eso sí, el que más se ha visto afectado es Estados Unidos.

Lógicamente esto es un problema muy grave tanto para usuarios particulares como para las empresas emisoras de tarjeta. Las pérdidas son millonarias. Es vital que los usuarios tomen medidas de seguridad para evitar ser víctimas de este problema y no comprometer sus datos. Hemos visto que son millones los usuarios afectados en todo el mundo.

Cómo roban los piratas informáticos los datos de tarjetas bancarias

Hay que mencionar que los ciberdelincuentes utilizan muchas maneras de robar los datos de las tarjetas bancarias. Si vamos a lo que menos podemos controlar los usuarios, podemos mencionar a los lectores de tarjeta falsos que introducen en diversos lugares. Básicamente consiste en un lector incorporado al legítimo, que puede estar en un cajero o en cualquier tienda, y que recoge todos esos datos. Por suerte en España es un problema muy poco extendido.

Pero también cuentan con diferentes formas de robar esos datos a través de la red. Lo más común es introducir un troyano en nuestros dispositivos. Esto es algo que ha aumentado especialmente en los móviles. Es una realidad que cada vez utilizamos más nuestros teléfonos para realizar transacciones bancarias y compras.

Pueden modificar páginas web para que parezcan legítimas pero en realidad tienen como objetivo robar nuestros datos. Esto es algo que podemos sufrir cuando accedemos a través de sitios de terceros o links que podemos recibir por correo o redes sociales. Es lo que también se conoce como ataques Phishing.

Incluso al configurar redes abiertas de forma maliciosa. Podría derivarnos a una web sin cifrar y al introducir nuestros datos podrían ser robados. Por ello siempre es importante observar bien la red a la que nos conectamos y evitar entrar en sitios sensibles cuando no podemos confiar plenamente.

Robo de tarjetas en la Dark Web

Cómo evitar que roben los datos de nuestras tarjetas en Internet

Es importante que contemos con programas y herramientas de seguridad. Hemos visto que uno de los métodos que utilizan los piratas informáticos es introducir troyanos bancarios y keyloggers. Tener un buen antivirus puede protegernos. Puede ayudarnos a defender nuestros sistemas y evitar este tipo de amenazas.

También es vital tener los equipos actualizados. A veces los ciberdelincuentes se basan de vulnerabilidades existentes. Fallos que utilizan para distribuir sus amenazas. Son los propios fabricantes quienes lanzan parches y actualizaciones de seguridad para corregirlos. Es importante que siempre los tengamos actualizados.

Pero sin duda algo que no puede faltar es el sentido común. En muchas ocasiones este tipo de ataques requieren de la interacción del usuario. Hablamos por ejemplo de los ataques Phishing, donde intentan engañarnos con una URL falsa para que introduzcamos los datos. Nunca hay que acceder desde links de terceros, que recibamos por e-mail o redes sociales. Tampoco realizar una compra desde páginas que no estén cifradas o no nos den confianza. Lo mismo desde las redes que nos conectemos.

Por otra parte, lo normal es que nuestro banco nos permita configurar la autenticación en dos pasos. Es importante que la tengamos activada. Así, aunque alguien tuviera los datos, necesitaría un segundo paso (un código que recibimos por SMS, por ejemplo) para que la compra se realice.