A la hora de comprar un router, algo que solemos mirar mucho es la capacidad para ofrecer conexión inalámbrica. Si no tiene buena cobertura, eso va a suponer un problema hoy en día, ya que conectamos muchas cosas a la red. Puedes encontrarte con modelos que tienen antenas externas y otros que no. Esto último no significa que no tenga antenas, sino que van a ser internas, por lo que estarán ocultas. ¿Realmente hay diferencias?
Si pensamos en la cantidad de dispositivos que conectamos hoy en día a Internet, muchos de ellos van a necesitar que la cobertura sea amplia. Por ejemplo, una televisión que tengas conectada en una habitación lejos del router. Es clave que reciba una señal adecuada, por lo que elegir un buen aparato, será de gran ayuda.
En general, no notarás nada
Podemos decir que, en líneas generales, no vas a notar nada. No verás diferencias entre comprar un router con antenas externas y otro con internas. En ambos casos, los aparatos van a estar perfectamente diseñados para ofrecer cobertura Wi-Fi y poder así conectar dispositivos de todo tipo sin problemas.
No obstante, si somos estrictos, sí que podrías notar diferencias en caso de que vayas a conectarte desde muy lejos o seas un usuario que necesite la máxima calidad posible. Las antenas externas van a ofrecer algo más de alcance. En situaciones simples no lo vas a notar, pero en otras más exigentes, sí.
El motivo por el que muchos routers no tienen antenas externas, suele ser por tema de diseño, para ofrecer algo más compacto. Esto también permite a los usuarios poder ubicarlo en diferentes lugares en los que, en caso de tener antenas, sería más complicado. Por ejemplo, para poder ponerlo en un mueble, donde solo haya un espacio pequeño.
Menos flexibilidad
Sí hay que mencionar que vas a tener menos flexibilidad para orientar las antenas. Si son externas, podrías girarlas y colocarlas de tal forma que queden en vertical u horizontal, según lo que más te interese. Igual que es importante ubicar bien el router, también es clave que las antenas estén bien orientadas.
Esto es algo que podrías necesitar en determinadas ocasiones, como tener el router en otra planta o muy lejos del dispositivo que vayas a conectar. Al poder girar las antenas y orientarlas, podrás aprovechar mejor la señal y tener así más estabilidad a la hora de usar la conexión inalámbrica en tu vivienda.
Algo fundamental es adquirir siempre un router de calidad, que te permita alcanzar una buena velocidad y ofrezca una cobertura óptima para tus aparatos. Tener los últimos estándares disponibles, como Wi-Fi 7, es clave.
En definitiva, no hay grandes diferencias entre comprar un router con antenas externas y otro que tenga solo antenas internas. Ambos van a estar perfectamente diseñados para que puedas conectar tus aparatos y únicamente es una diferencia de diseño. No obstante, sí vas a tener menos flexibilidad para poder orientar las antenas hacia un lugar concreto de la vivienda, donde necesites conectar tus aparatos. Es realmente la única limitación que vas a encontrar, junto con una pérdida de señal más lejana.
