Internet ofrece un amplio abanico de posibilidades tanto a usuarios particulares como a empresas. Ha cambiado mucho en los últimos años, lógicamente. Han aparecido nuevos servicios y plataformas, nuevas necesidades que hacen que la oferta deba extenderse. Hoy en día forma parte de la vida de muchas personas, ya que sus trabajos, forma de vida, búsqueda de información, entretenimiento… Están muy vinculados a la red. En este artículo vamos a hablar de qué es el Internet cuántico y cómo funciona.
La extensión de Internet en la actualidad
No hay dudas de que Internet forma parte indispensable del día a día de muchas personas, empresas y organizaciones de todo tipo. Si de repente se desconectara, como si de un interruptor se tratara, habría muchísimos sectores que se verían afectados de forma directa o indirecta.
Con el paso del tiempo la red ha adquirido un mayor peso. Son muchas las opciones que tenemos para navegar, ya sea a través de cable o de forma inalámbrica, así como utilizando equipos de escritorio o, cada vez más, los dispositivos móviles. Sin embargo, ese auge de Internet, ese mayor uso en nuestro día a día, hace también que tengamos que disponer de mejores conexiones. Por ejemplo, muchos de los dispositivos del Internet de las Cosas necesitan una latencia mínima para funcionar.
¿Qué es el Internet cuántico?
Una de esas mejoras para determinados sectores puede venir gracias al Internet cuántico. Es un concepto en el que trabajan muchos científicos de todo el mundo. Las redes cuánticas van a tener un peso importante en determinadas estrategias a nivel mundial.
Ya el Departamento de Defensa de EEUU ha publicado un primer plan de este tipo, para lograr un Internet cuántico en un plazo de unos años. Pero no solo se trata del país americano, sino que otras muchas naciones en todo el planeta, entre ellas China y naciones de la UE, trabajan en el mismo sentido.
Podemos decir que es una red que va a permitir que los dispositivos cuánticos intercambien información dentro de un entorno que se aprovecha de las leyes de la mecánica cuántica. Esto puede ofrecer, al menos sobre el papel, unas condiciones y capacidades muy buenas que no podríamos lograr con el Internet actual.
En el Internet cuántico los datos se pueden codificar en el estado de qubits. Esto se puede crear en un ordenador o procesador cuántico. Lo que haría esta tecnología es poder enviar qubits a través de una red de múltiples dispositivos cuánticos que se encuentran separados físicamente.
Estamos hablando de que esta tecnología podría aprovecharse del comportamiento de las partículas a la hora de enviar esa información. Suena un poco a ciencia ficción o futurista, pero sin duda sería algo que daría un salto importante en las comunicaciones y la manera en la que utilizamos Internet.
Mejoras respecto al Internet actual
Como decimos, el Internet cuántico puede aportar interesantes mejoras al Internet actual. Una de las más importantes sería lograr un ping mucho menor, prácticamente inexistente. De esta forma, las comunicaciones mejorarían notablemente, algo que quizás para el usuario doméstico no sea tan perceptible, pero sí para la industria en determinados sectores.
También va a mejorar la seguridad, un factor tan importante y que siempre debe estar presente. Esta tecnología puede aprovecharse de condiciones mejores para evitar riesgos y problemas que afecten a los dispositivos.
Otro punto importante es el de acortar distancias. Poder interconectar equipos que estén separados por kilómetros.
Qué usos puede tener el internet cuántico
La computación cuántica es, según los expertos, una gran ayuda a la hora de crear nuevos sistemas de comunicación y computación, donde la información está codificada, y se comparte en forma de qubits. Esto permite realizar cálculos en paralelo, de una forma no secuencial y de forma simultánea, lo cual puede ayudar a resolver incógnitas que para la informática actual son casi imposibles, debido a la cantidad de años que le llevaría a un superordenador realizar todos los cálculos necesarios.
Ordenadores cuánticos y seguridad en la red
Esto aplicado a diferentes ordenadores, conectados a través de una red de internet cuántico, puede hacer que los equipos sean capaces de trabajar de forma simultánea, para resolver diferentes problemas en prácticamente todos los ámbitos. Todo esto también ofrecería una seguridad muy alta, pues si es capaz de realizar operaciones computacionales para resolver problemas y realizar estudios, también lo puede hacer para realizar un cifrado de los datos mucho más seguro. Las comunicaciones pueden llegar a ser prácticamente inalterables, siendo necesario otro equipo cuántico para poder descifrarlas. Lo cual hasta ahora es improbable, ya que la posibilidad de disponer de equipos de estas capacidades, será imposible en el futuro próximo.
Velocidad y gestión de grandes volúmenes de datos
Otra gran ventaja que puede ofrecer, es la creación, almacenamiento y movimiento de grandes cantidades de información de forma sencilla y muy rápida. Esto ocurre porque estos ordenadores no se encuentran limitados por las redes convencionales, donde existe la posibilidad de perder paquetes, se obtienen diferentes errores en la transmisión, y no sufren de lentitud.
Estado del desarrollo del Internet cuántico
Por lo pronto, esta red cuántica es solo una idea, la cual está siendo desarrollada y en construcción. En cuanto a su disponibilidad, sentimos decir que esto estará solo al alcance de unos pocos investigadores, ya que la llegada al gran público de este tipo de infraestructuras, es muy complicado de prever. En todo caso, los expertos creen que puede estar terminada para realizar las primeras pruebas entre los años 2024 y 2025, con su primera versión de la red, incluso solo disponible para operaciones concretas. Pero, sin duda, será el siguiente gran paso en el mundo de la computación.
Un vistazo al futuro
En definitiva, de momento el Internet cuántico es una tecnología futurista, una opción que podría estar presente en nuestras vidas en los próximos años. Internet es un conjunto de factores muy diversos que están en constantes cambios y mejoras. Si echamos la vista atrás y miramos cómo era la red hace tan solo 10 años y la comparamos con la actualidad, seguro que vemos muchos cambios. Esos cambios más evidentes son relacionados con la velocidad, la calidad de las conexiones inalámbricas, pero también la capacidad de almacenamiento en la nube.
Limitaciones del Internet cuántico
Ya hemos visto cómo el llamado Internet cuántico pretende revolucionar las comunicaciones con velocidades ultrarrápidas y seguridad inquebrantable. Pero si bajamos los pies a la tierra, podremos hablar de poco más que algo experimental y promesas de futuro. Hay que tener en cuenta que los qubits, que codifican la información en superposiciones y entrelazamientos, son muy sensibles a alternaciones externas como cambios de temperatura, vibraciones o interferencias electromagnéticas.
A día de hoy su viabilidad práctica es un desafío. La tecnología necesita de entornos muy controlados, incluyendo refrigeración cercana al cero absoluto. Esto hace que sea imposible a día de hoy la transmisión fiable de datos a larga distancia. Y precisamente por eso, será necesaria la presencia de repetidores cuánticos para extender las comunicaciones más allá de unos cientos de kilómetros.
La gran diferencia es que las redes clásicas, los repetidores amplifican señales sin alterar su contenido, pero los cuánticos tiene que mantener el entrelazamiento sin colapsar los estados, lo cual es técnicamente complicado a día de hoy. Si hablamos de escalabilidad y corrección de errores, el problema se agrava. Hay que tener en cuenta que un Internet cuántico funcional, necesita miles de qubits estables, pero los sistemas actuales, con 50-400 qubits en procesadores de Google o IBM, sufren errores impredecibles. Esto se corrige con algoritmos de corrección, que a su vez consumen recursos extra y aumentan los costes de manera que pone en entredicho su rentabilidad.
También aparece el fantasma de las brechas y la desigualdad. Esta tecnología podría romper de golpe la hegemonía establecida en las redes de telecomunicaciones, limitando el beneficio a gobiernos y corporaciones. No obstante, se calcula que todos estos retos sean superados en gran medida hacia el final de la década.
